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Historias de Adopción
#1
Revista Ya 6 de mayo

LA HISTORIA DE MARÍA ANGÉLICA Y ALEXANDRA:
Diario de un reencuentro



Este un relato que se inicia con tristeza y una despedida que parecía eterna, pero que ahora tiene una segunda oportunidad tan feliz como esperanzadora. Una madre adolescente que entregó a su hija en adopción cuando tenía cuatro días de vida y que luego de 18 años se enteró de que desde Francia, ella, la niña que creía perdida para siempre, estaba en su búsqueda. Este es el reencuentro de dos mujeres que sólo soñaban con abrazarse nuevamente.


Por Juan Luis Salinas T. Fotografías: Carla Pinilla



La primera vez que María Angélica Morales contempló la cara de su hija Alexandra se quedó pasmada. No sabía si reír o quebrarse en llanto. Lejos, al otro lado del mundo, desde su casa en Tarbes, Francia, la misma niña de la que se despidió cuando sólo tenía cuatro días de vida, ahora la enfrentaba por su cámara web con una sonrisa tímida y ojos enormes. En Santiago, frente al computador del cibercafé más cercano a su departamento, María Angélica sólo acariciaba suavemente la pantalla.

Disfrutaba de un momento, que hasta ese minuto, pensó que jamás llegaría. –Es igual a mí –murmuró mientras temblorosamente se aferraba a la mano de Milton, su marido, que estaba a su lado. Él tampoco podía esconder su emoción. Sabía toda su historia. Sabía que antes de cumplir los 15 años, mucho antes de que se conocieran, María Angélica había tenido una hija. Una niña que nació una medianoche de 1989 en el Hospital de Talca y que entregó en adopción para asegurarle una mejor vida. Algo que ella no podía entregarle.

–Yo era una niña, estaba sola y ni siquiera imaginaba mi propio futuro –dice María Angélica, quien se sorprendió cuando a fines de marzo del año pasado, un mes antes de ese primer reencuentro virtual, se enteró de que la propia Alexandra estaba buscándola. Que se estaba haciendo realidad lo que sólo había imaginado en sueños, pero que de inmediato borraba de su cabeza.

–Para qué hacerme falsas esperanzas –se decía a modo de consuelo. No imaginaba que la hija que daba por perdida también soñaba con lo mismo.

María Angélica Morales trabaja como secretaria en un centro dental en La Reina. Tiene 35 años, pero no los representa. Es delgada, habla rápido y le gusta llevar el pelo recogido. Está casada hace 15 años con Milton Rodríguez, y es madre de otros dos niños: Milton de 14 y Catalina de 7. Viven en Macul, en un departamento que enfrenta a la avenida Américo Vespucio.

Años atrás su vida era el antónimo de la actual. Escuchar el relato de su pasado es como contemplar una larga y fría sombra en la que se mezclan brumosamente la tristeza y los sacrificios. Nació en San Rafael, al interior de Talca, y creció en medio de la más absoluta pobreza. En una casa de dos piezas, de piso de tierra y en la que no había camas. Fue la tercera de cinco hermanos. Su padre trabajó como agricultor hasta que el asma lo postró en su cama y su madre, quien tenía un leve retraso mental, desde muy joven cayó en el alcoholismo.

–Con mis hermanos comenzamos a trabajar desde muy niños. Algunas veces en las labores agrícolas que se realizaban en el sector, pedíamos de casa en casa o los domingos limpiábamos autos frente a la iglesia del pueblo –cuenta con voz serena.

A los 14 años, producto de un abuso sexual por parte de un conocido de la familia, quedó embarazada. Sus padres conocieron la situación cuando la llevaron a un consultorio porque la veían quejarse de dolores de estómago y vomitar. Aunque tenía casi tres meses quisieron hacerla abortar. Primero, intentaron con recetas naturales que no funcionaron. Luego consultaron a una mujer que hacía abortos sin ningún tipo de preparación, pero que al ver su avanzado estado del embarazo rechazó la idea. Entonces, prácticamente la dejaron a su suerte. Sin comida ni ayuda.

Dos meses después, comenzó a tener síntomas de pérdida y la llevaron al Hospital de Talca. Cuando los doctores conocieron su situación dieron aviso al Sename, que la derivó a un centro especial para menores donde pasó el resto de su embarazo. El hogar, que se llamaba Nazareth, pertenecía a la congregación del Buen Pastor. Una casona antigua, grande y fría, ubicada en la parte sur de la ciudad. María Angélica era la menor de las niñas que estaban ahí y era una de las pocas que iban a entregar a su hijo en adopción. Una decisión que tomaron sus padres y que ella nunca cuestionó.

–Al principio yo no sabía nada, pero en los últimos meses una de las monjitas comenzó a prepararme para lo que venía. Me decía que era muy niña, que tenía que estudiar, hacer mi vida y eso era difícil porque ya no contaba con el apoyo de mi familia –dice.

Su hija nació el 12 de octubre de 1989. El parto fue difícil, porque la atención médica se demoró y no le aplicaron bien la anestesia. María Angélica quedó tan mal que apenas pudo mirar a su hija y luego cayó inconsciente.

Cuando logró recuperarse, una enfermera apareció con la niña y se la pasó para que le diera pecho. Como no sabía cómo hacerlo, la mujer la retó.

–Para qué andas haciendo cosas de grande –le dijo secamente y la dejó llorando junto a una hija a la que apenas sabía tomar en brazos.

Luego de tenerla a su lado por cuatro días vinieron a buscarla para llevársela. María Angélica estaba tan enferma que apenas se dio cuenta de lo que ocurría. Luego se le desató una infección generalizada que la obligó a pasar quince días en el hospital. Cuando volvió al hogar, entró en crisis.

–¡Quiero que me devuelvan a mi hija... que no se la lleven! –le gritó a la monja.

–¡Esto no es un juego, no es chacota! Tu hija ya no está, se la llevaron a Bélgica. No se puede volver atrás –fue la respuesta de la religiosa, que la abrazó hasta calmarla.

Luego del nacimiento de su hija, María Angélica no volvió más con su familia. Vinieron otras crisis, etapas en las que no hablaba con nadie y un doloroso "asumir que tenía que arreglármelas sola". También se cambió del hogar de acogida en Talca a otro en Santiago. Dejó atrás parte de su historia. Comenzó a abrirse camino. Terminó su educación media, entró a trabajar como nana para costearse sus estudios en un instituto al que asistía por la tarde. Luego, a los 19 años, conoció al que hoy es su marido y a los veinte se casaron. Siguió estudiando y trabajando, hasta que sacó su título de secretaria.

–Armé una vida y encontré una felicidad que jamás pensé tener. Es difícil de entender, pero durante mucho tiempo me consolaba pensando que había tenido que renunciar a algo para ganar otra cosa.

–28 de marzo de 2007. Pasado el mediodía.

María Angélica tiene clara la fecha en que Alexandra reapareció en su camino. Ese día, mientras apuraba su trabajo para celebrar el sexto cumpleaños de Catalina, su hija menor, recibió una extraña llamada telefónica de su cuñado que le consultaba si había sido madre cuando niña. No supo qué responderle. Además de su marido, nadie de su entorno familiar cercano lo sabía. Entre titubeos, le preguntó cómo se había enterado. Calmado, él explicó que una persona de la Municipalidad de Talca quería ubicarla porque una "lolita" francesa les había escrito un e–mail pidiendo ayuda para encontrar a una mujer con su nombre, que aseguraba, era su madre biológica.

Aunque la monja en el hogar le había dicho que su hija fue adoptada por un matrimonio de Bélgica, María Angélica no necesitó más detalles. Sabía que se trataba de ella.

La persona de Talca que se contactó con su cuñado fue Juan Carlos Aros, que desde hace tres años revisa y contesta los correos electrónicos que llegan al sitio web del municipio. No era la primera vez que recibía una petición de ese estilo, pero la carta de Alexandra le llamó la atención. Fechada el 22 de marzo de 2007 y con un español bien estructurado, pero salpicado de palabras en francés, la niña les decía que quería encontrar a su madre que la abandonó cuando estaba recién nacida; que acababa de cumplir los 18 años y que contaba con el apoyo de sus padres adoptivos en su búsqueda.

Textualmente el correo decía: "No sé exactamente cómo hacer para encontra a mi madre. Ella tenía 15 años cuando yo nací y hoy según mis cálculos tendra alrededor de 33 años. Se llamara María Angélica Morales Silva y vivía en arenida Esperanza 53 en Talca", explicaba la joven en su nota y repetía varias veces que atendieran su petición.

–Y lo logró –comenta orgulloso Juan Carlos desde de su oficina municipal, quien durante toda una semana se dedicó por completo a esta tarea.

Al principio pensó que con la dirección todo resultaría fácil. Se equivocó. La avenida Esperanza no corresponde a Talca. Pertenece a San Rafael y en esa comuna no existe esa numeración. Entonces, con la ayuda de amigos consiguió el RUT de María Angélica; luego averiguó su estado civil y el nombre de su marido. Con esas pistas encontró el número telefónico de su cuñado y pudo conversar con ella. De inmediato le escribió a Alexandra contándole que había ubicado a su madre, pero no obtuvo respuesta. Cuando ya había pasado una semana sin señal de la niña, optó por enviarle su dirección de correo a la madre. Ya no podía hacer más. Sólo esperar que las cosas pasaran.

Apenas recibió la dirección, María Angélica redactó un sinfín de cartas para Alexandra en su cabeza. Quería enviarlas, pero temía que no le respondiera. Que ya no quisiera saber de ella. Que hubiera cambiado de opinión. A la noche siguiente, después de escuchar los consejos de su marido, tomó fuerzas y bajó a escribirle. La respuesta llegó a los dos días.

–Ahora, soy la hija más feliz del mundo –decía parte del nuevo mensaje de Alexandra. El que las animó a mirarse a los ojos esa noche por el computador. Y para que en diferentes lados del mundo y con horarios contrapuestos, las dos terminaran igual de emocionadas.

Alexandra Bardel tomó la decisión de buscar a María Angélica cuando tenía 14 años. Uno de sus compañeros de curso más cercanos había muerto de cáncer y, entonces, como dice con el español que aprendió en el colegio y con los diccionarios que la acompañan de niña, "sintió que faltaba algo en mi corazón". Como desde muy pequeña, sus padres, Patric y Silvie, le contaron todo sobre su adopción, empezó a preguntarse por la madre chilena que no conoció. Sus cuestionamientos eran más infantiles que existenciales.

–Quería saber si estaba viva y cómo era, nada más –recuerda Alexandra. Con la ayuda de un amigo empezó a averiguar por internet todo sobre Chile y le escribió una carta al Sename para despejar sus dudas. Antes de que pudiera enviarla, sus padres la descubrieron. Luego de una larga conversación le prometieron que la ayudarían en su búsqueda cuando cumpliera los 18 años. Que ellos mismos le entregarían todos los documentos de su adopción.

Aceptó la oferta y retomó la tranquilidad de su vida de colegiala en Tarbes, una ciudad ubicada en los Altos Pirineos al sur de Francia. La misma a la que había llegado recién nacida desde Talca y acompañada de su hermano mayor. Un niño con retraso mental, que el matrimonio francés también adoptó en Chile.Cuatro días después de cumplir sus 18 años volvió a digitar sobre el teclado la palabra Chile en internet. Reinició su búsqueda. Ahora con el expediente de su adopción en la mano, averiguó dónde quedaba Talca y escribió la carta que la reencontró con su pasado. Con sus orígenes.

–Cuando abrí el mail con el nombre de mi madre... no sé, mi emoción fue completa –comenta con palabras entrecortadas y cerrando los ojos para buscar la frase precisa.

Durante 2007 se comunicaron a la distancia. Vía e–mail o Messenger, Alexandra no sólo conoció todos los detalles del pasado de su madre biológica, además se acercó a los dos hermanos que tiene en Chile, se mandaban fotos y canciones. Y a mediados de diciembre le comunicó que quería conocerla personalmente. Ya había terminado el colegio y había dejado su casa familiar, para estudiar pastelería y trabajar en una confitería, en un pequeño pueblo cercano a Tarbes.

En enero de este año compró el pasaje a Santiago. La emoción de María Angélica fue tremenda y bajo el nick con que se conectaba con su hija, empezó a llevar la cuenta regresiva de los días que faltaban para que llegara el reencuentro.

La noche del domingo 20 abril puso en su nick: "Mañana me encuentro con mi bebé". A esa misma hora Alexandra hacía la conexión en Madrid para tomar el vuelo que la traía a Chile.

"Alexandra, hoy se cumplen nuestros sueños".

Eso decía el cartel con que al día siguiente María Angélica y su familia se pararon frente a la salida de los vuelos internacionales. Quería sorprenderla y había organizado todo para convertir su llegada en una fiesta. Carteles, cámara filmadora y hasta pensó llevar una radio para tocar la canción que las dos cantaban cuando se reunían frente al computador: "Rosas", de la Oreja de Van Gogh.

–No se pudo. Habría sido más bonito todavía –se lamenta María Angélica.

–Tampoco habría resultado. Si cuando la viste aparecer tiraste el cartel de lado para abrazarla –bromea su hijo Milton.

Ahora ese lienzo cubre las murallas del living de su departamento, junto con otro cartel que colgó a la entrada de su edificio. Ya pasaron dos semanas desde su reencuentro y han aprovechado al máximo su tiempo. Primero recorrieron durante todo un día Talca para que Alexandra conociera el hospital donde nació, visitaron el hogar donde estuvo su madre y aprovecharon de hacer una rápida escapada a San Rafael, para que viera la casa de infancia de María Angélica.

–Donde estaba mi casa, encontramos sólo ruinas. Mejor, es una señal de que no tengo que aferrarme al pasado –dice la mamá con una sonrisa. Su hija la mira a su lado y le acaricia el pelo.

También visitaron Valparaíso y acaban de regresar de San Pedro de Atacama. También tienen planeado juntarse con Michelle Bachelet. "Si es que tiene tiempo", murmura Alexandra.

–Lo único que quiero es que disfrute este viaje y podamos recuperar algo del tiempo que perdimos. Sé que ella tiene su vida armada en Francia y su familia, pero también quiero dejarle en claro que acá también estamos nosotros para ayudarla –reflexiona María Angélica. Guarda silencio. Hace un gesto y se queda mirando a Alexandra. En la cara de la joven el gesto se repite con idéntica expresión.

–No te preocupes. Yo estoy feliz, porque se cumplió mi sueño –murmura a modo de respuesta y abraza a su madre chilena con fuerza.

Alexandra nació en el Hospital de Talca. Ahí sólo estuvo unos días con su madre, antes de partir con su nueva familia a Francia.

"Alexandra tiene una vida armada en Francia y una familia, pero también quiero que sepa que acá también nos tiene a nosotros".

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MAIL DE ALEXANDRA BERDAL ENVIADA A LA MUNICIPALIDAD DE TALCA

De: Alexandra Berdal

Enviado el: 22 de marzo de 2007

Para: Municipalidad de Talca

Asunto: Busco a mi mamá

Estimados señores,

Mes llamo Alexandra Berdal. Fui adoptado el 5 de noviembre en Talca. Actualemente estudio en el Instituto profesional de hostelería 'Lautréamont' en Tarbes en Francia y realiza estas gestionnes con el total apoya de mis padres adoptivos. Hoy para el estado francès y a mayor de edad, peus el 12 octubrecumplìs los 18 años. Deseos todos las diàs encontrar a mi madre que mi abandonó recien nacida.

Sé que es una etapa dificil, pero he maturado y sé lo que quiro hacer. Por eso tengo mucha esperanza que su ayuda consignacumplir mi deseo.

No sé exactemente cómo hacer para encontra a mi madre. Ella tenía 15 años cuando yo nací y hoy, ségn mis calculos, tendra alrededor de 33 años. Se llamara María Angélica MORALES SILVA y vivía arenida Esperanza n.o 53 en Talca.

Les ruegos, señores, que atiendan mi petición y me faciliten todos los tràmites necesarios.

No conosca el español perfectamente y le pregunta de me disculpar.

Quedo agradecida de antemano por ello y les saludo atentamente

Alexandra Berdal

Juan Luis Salinas T..
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#2
Confusedmiley19:Confusedmiley19: que hermosa historia, casa vez me convenso que las cosas siempre pasan por algo...y como se hiló cada cosa en ésta historia..
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#3
Brujita
Escrito el: 16 - Julio - 2004 a las 09:44

Chicas, este el testimonio de una amiga argentina de un foro de adopción.
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HOLA!! buenos les hago los cuentos ahora que estan durmiendo...

Empecemos por contarles, el miércoles llegamos y fuimos al juzgado donde nos estaban esperando, ahí nomás nos llevaron a Casa Cuna que es donde estaban los gordos y era la hora del almuerzo, nos los mostraron sin que ellos lo supieran y después de comer los llevaron al cuartito del equipo, Alejandro y Jose Ignacio de 3 ½ y 1 ½ añitos llegaron y en 10 minutos yo tenia a upa a Ale que lloraba en silencio pero que me abrazaba muy fuerte, Martin alzo a Jose y al ratito de hacernos muchas morisquetas porque les comento que es un desfachatado porque le hace sonrisas y caritas a todo el mundo, estaba totalmente dormido en brazos de Martin, Ale seguía llorando pero muy apoyadito contra mi pecho, mientras que yo lo llenaba de besos y mimitos, lo llevaron a Jose a dormir y nos fuimos con Ale a jugar a unos juegos de plaza que hay a la vuelta, jugamos una hora en las hamacas y juegos, nos hizo unas sonrisitas pero seguía muy tímido y no decía palabra solo hacia que si o que no con la cabeza y señalaba con el dedito todo lo que quería, cuando volvimos al hogar como a las 13:30 no quiso quedarse y lloraba porque quería irse con nosotros así que con un placer enorme y menos de 2 horas juntos nos fuimos a almorzar y comer helado, después nos acostamos en la habitación del hotel y dormimos 2 ½ horas de siesta!!!!! (Ale por supuesto, nosotros no podiamos dejar de admirarlo!!!) Nos levantamos y fuimos a buscar a Jose, y nos fuimos al supermercado a comprar autos y pelotas, yogures cuentos, de todo… nos fuimos a una playa a jugar y comer yogurt y ya era todo sonrisas, mimos y besos. A las 19 teníamos que estar en el hogar nuevamente porque solo teníamos autorización para estar con ellos por la mañana y la tarde no de noche, así que llegamos justo para la hora de la cena así que no se dio cuenta de que nos fuimos en ese instante, pero lloro a la noche porque no estábamos, al día siguiente a las 8:45 estábamos ahí y el se estaba levantando cuando se dio vuelta y nos vio no puedo contarles la sonrisa, vino corriendo, nos abrazo y nos dio un beso, todo el mundo estaba muy sorprendido por la integración así que nos fuimos los cuatro y a las 12 nosotros nos fuimos a hablar con la jueza que nos estaba esperando, ella ya había hablado a casa cuna y estaba re contenta, así que le pedimos que nos extendiera la autorización a las noches porque no los íbamos a dejar llorando, los fuimos a buscar y cuando llegamos las chicas que los cuidan me cuentan que Ale lloraba porque no se quería quedar y que cuando lo cambiaron para que salir con nosotros le preguntaron con quien te vas? Y el respondió CON LA MAMA! Mi alegría es inexplicable, durmieron toda la noche, comen todo lo que les das, Ale habla hasta por los codos como todo nene de 3 años, ya me tomo el tiempo así que hace caprichos pero no me importa jajaja, el viernes firmamos los papeles y nos fuimos a jugar al rió, y sábado a las 7 salimos para acá, un viaje planteado en etapas con muchas paradas, y en el almuerzo y en la cena unas lagrimas porque no llegábamos a la casita nueva, pero explicándole entendió que todavía faltaba un ratito, llegamos como a las 4 de hoy domingo y cuando le dijimos a Ale que habíamos llegado la casita nueva abrió los ojos y cuando vio la pileta no te puedo explicar!!!!!!!! Cuando llegamos a dormitorio estaba lleno de chiches y todo re lindo y se “tiro de cabeza” para jugar, jugamos como hasta las 5 y nos dormimos en la camita con un juguete abrazado, el lunes a la mañana se despertaron a las 9:30 y ahora Ale juega en la pileta y Jose duerme, son hermosos!!!!! Súper cariñosos, nos dicen papa y mama y somos los más felices del mundo!!!!!



Bueno les mando un beso y mil gracias por estar!!!!!

Lety

Bendiciones!

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#4
Brujita
Escrito el: 16 - Julio - 2004 a las 09:45

Más (esta bella historia es reciente, lo niños de Lety llegaron en febrero):
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Hola como andan??? bueno yo con algunas novedades, Jose que tiene tan solo 1 y 9 meses ayer hizo pis en la pelela y hoy hizo caca! ademas de que le saque los pañales todo el dia no se mojo ni una vez, me aviso las dos veces que quiso pis y ahora que esta durmiendo (con pañales de esos que tienen abrojo para poder volver a pegar las cintas) supongo que me levantare a la madrugada para llevarlo al baño... (escucho consejos al respecto porque la verdad es que no se bien que hacer... jajaja)

Fue una gran sorpresa para nosotros porque hace solo 5 semanas que estamos juntos y teniamos un bebe que no hablaba nada y ahora habla un monton te dice todo lo que quiere, te dice que si o que no con claridad y ademas pide PIS Y CACA!! jajaja impresionante! crece muy rapido y no llego a acomodarme..., segun mi mama si hasta ahora bailaba alrededor de los nenes ahora voy a flamear! jajaja veremos que pasa.

Bueno les mando un besote y puse en el club las fotos nuevas de los bombones de la casa.

Besos

Lety
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Hola chicas como andan??? bueno les cuento un poquito como andamos por aca ahora que les nenes estan prendiendo fuego para hacer asado con el papa (estoy de recreo [Imagen: ok.gif], Jose esta cada vez mejor, volvio a hacer pis en la pelela luego de un periodo de 4 dias que tardo en recuperarse del susto que le di que el papa lo llevara corriendo a la pelela luego de haberse hecho pis encima, jajaja como lo sento como cuando yo lo siento cuando lo reto creyo que estaba retado, pobrecito!! asique recien el jueves volvio a pedirme pis, solo hace pis en la pelela cuando se despierta a la mañana y a la siesta, que aguanta mientras duerme y hace al despertarse... durante el dia me avisa despues de que se hizo pero tengo tiempo estoy esperando que crezca un poquito porque si bien entiende lo que le digo no se si entiende lo que le pasa asique con calma. Alejandro esta hablando hasta por los codos, pregunta todo, justifica todo, nada es porque si, nosotros le decis que "si porque si" no puede ser y le damos la expicacion entones el te explica las cosas, ha incorporado un monton de palabras nuevas, colores, formas, nombres, cosas, de todo, asique bien aunque sigue hablando en media lengua pero con todo lo que tiene para aprender no puede aun concentrarse en hablar bien... de a poco...
Hoy Ale tuvo su primer cumpleaños de un amiguito del jardin, por suerte una de las chicas que animaba la fiesta era la señorita del jardin de Jose asique me quede tranquila porque sabia que si pasaba algo me llamaba enseguida!

Bueno estoy a dos mil como podran ver, ademas de eso terminando la tesis en las horitas que tengo "libres", estoy re contenta, estan cada dia mejor, mas lindos, independientes, desenvueltos, sociables y seguros, Ale nos cuenta cosas y pregunta cuando ve fotos de nuestro casamiento o cualquier foto en la que el no esta, ¿y yo donde estaba? y le respondemos "los estabamos esperando, tardaron mucho en llegar, pero preparamos todo para cuando llegaran y les mostramos cositas que hicimos para ellos, las fotos del juzgado, las camitas, las sabanas, toallas, juguetes, esas cosas, y la sonrisa reconforta el alma, les mando una foto al club para que vean que lindos que estan, que babosa que estoy no?? pero veran que no es para menos.

Despues les sigo los cuentos...

Muchos besos!

Lety
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Hola como andan? por aca muy atareada, el domingo bautizamos a los peques, asique imaginenese, souvenires, tarjetas, camisas, zapatos acordonados, panalones, medias la tono, comida para abuelos, tios y padrinos, torta, globos de colores, en fin detalles... Ale lo disfruto mucho, la señorita del jardin le explico que con el bautismo seria mas amiguito de Jesus y eso le encanto asique esperaba ansioso que le hicieran las crucen con los oleos y los crismas y cuando lo mojaron en la pila bautismal tenia una sonrisa fantastica, Jose se porto de maravilla, cada vez que le hacian las cruces le sonreia al sacerdote y le hacia caritas, cuando le mojaron la cabeza solo decia "mama, agua... agua mama" a los gritos jajaja tuvimos un poder de convocatoria muy impresionte, bautizaron a 8 nenes y casi la mitad de la iglesia nos iba a ver a nosotros jeje eso es re lindo ver cuanta gente nos acompaña y los esperaba con nosotros...

Cuando todo termino me invadio una emocion muy especial, senti que eran mucho mas nuestros que hacia media hora, que habiamos hecho algo como padres algo sumamente importante pero que demostraba que eramos familia y que eran nuestros hijos, es el primer acontecimiento de esta naturaleza, los inscribimos en el jardin pero podia hacerlo cualquiera, aca nos sentimos como naciendo a una nueva vida, entienden lo que digo? llore un ratito y Ale me pregunta, estas contenta o triste, y abrazandolo le digo mucho mas que contenta mi amor... me abrazo y me dio un beso y me dijo bajito, te quiero mucho mami... si lloraba ahi no saben despues... jajaja

El lunes a la mañana llamo nuestro abogado y nos comento que hacia 10 minutos habian terminado de firmar nuestra sentencia de guarda con fines de adopcion plena, asique tengo una semana impresionantemente emocionate, todo me hace llorar, hoy Ale hizo dibujos con acuarela y nos dibuja a todos en la misma hoja mama, papa, Jose, Ale y Luna (la perra) y cuando le pregutas que hiciste te dice mi familia!! como diciendo mira lo que preguntas... es sorprendente lo bien que estamos todos, no solo ellos como hijos sino nosotros como padres es hermosa esta sensacion... Ademas Jose dejo los pañales ayer asique ahora tengo dos bombones que usan calzoncillitos, no saben lo chiquitos que son los de Jose... jajaja y pensar que eran los de Ale hace dos meses...

Ale crecio 3 centimetros y subio 700 grs y Jose crecio 4 cm y subio 1,3 kg. asique ya tengo ropa para devolver porque les queda chica... jajaja

Estamos felices y nos sentimos muy bien juntos, somos una familia y cada dia la pasamos mejor.

Gracias por estar para poder contarles lo que siento. Besos para todas y todos

Lety


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Hola Como andan por aca?? los tengo un poco abandonados, la verdad es que estoy bastante atareada, queria hacerme un ratito para contarles como estamos, este mes Josi y Ale cumplen años, Josi cumplio 2 la semana pasaza y Ale cumplira 4 a fin de mes, asique se podran imaginar que prepare de todo!, hice una tarjetas de cumpleaños con la figura de Dumbo, y detras las personalice, abuelos, tios, amigos, todos, quedaron hermosas; las tortas tambien llevaban a Dumbo, la del jardin (que es pre -jardin) un hermoso muñeco de peluche para que los nenes lo pudieran toquetear y la del cumpleañitos una figura de porcelana fria que modelamos con una amiga, previa prueba en plastilina jajaja, todo salio de maravilla, contratamos a unas chicas que hacian animacion para chicos y Josi la paso genial!, Ale se porto como todo un hermano mayor, entendio que el cumple era de Josi pero que el tenia que estar para ayudarlo porque era la primera vez que soplaría velitas, asique lo espero, y cuando vio que no pudo, sin decirle nada se acerco y lo ayudo, en el jardin y en casa, la verdad es que son tan buenos que es increible... cuando todo habia terminado, viene Ale corriendo y me dice "mama yo quiero de las sorpresas que se llevaban los nenes" entonces haciendo payasadas, saco de la bolsa una que tenia un juguetito de cada uno de los que habia en las otras bolsitas, logicamente especialemnte preparado para el, la carita se le ilumino, tenia una paleta (chupetin redondo, plano, de unos 7 cm aprox), caramelos, pastillitas, y muchos juguetitos, asique estaba re contento.

Ahora estoy armando todo para el cumple de Ale, ya tenemos las tarjetas, las sorpresas, las listas, casi todo, falta que llegue el dia...

Queria contarles como me senti, porque es tan lindo y tan fuerte todo lo que me paso y me pasa..., festejamos el cumpleaños de uno de nuestros hijos con esa presion absurda que se pone una de que todo tiene que salir bien, y la verdad es que poco importaba si algo salia mal, los pimpollos estaban fascinados, miraban todo con una alegria impresionante, las caras de asombro son hermosas, la cantidad de cosas nuevas que han vivido en solo 4 meses es impresionante, soy tan feliz, el dia del cumple de Josi sentía una felicidad infinita, estab conquistando otro sueño, festejar el cumpleaños de mis hijos, hacerlos felices otro poquito, hacerles pasar ese dia de manera muy especial, la verdad es que me siento tan afortunada, los bombones son impresionantes, y Martin esta hecho un baboso, super exigente, aprendiendo a ser papa tanto como yo a ser mama, pero son tan buenos que cuando hacen algo no tan bien los miras con cara de enojada y ellos te miran y te sonrien y solo les podes decir, eso no esta bien... y con eso parece que todo esta dicho, salen para otro lado dejando de hacer lo que les dijimos que estaba mal.

Me siento plena, feliz, regocijada, dichosa, madre, los miro crecer y cada dia los amo mas, los lleno de besos y quieren mas, por ejemplo de decimos a Ale "estos besos son para que no se te olvide que te amo" y cuando terminamos de darle los besos, pone los ojos como mirando para arriba, sonrie y te dice "se me olvido me das mas?" como no morirse de amor con esto? o Josi que lo miro y le digo "te amo" y el me mira me da un beso con ruido y todo y me dice "mama tamo" la verdad es que son MUY MUY MUY feliz

Gracias por estar y por permitirme compartirme con ustedes

Lety

Bendiciones!

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#5
Brujita
Escrito el: 16 - Julio - 2004 a las 09:45

Chicas, lean esta historia, es muy linda. Enlaces habilitados sólo para miembros. Regístrate o Inicia Sesión para verlos.
Es de una chilena, casada con un holandés, que adoptaron una niña china. Ahora viven en Chile y quieren empezar los trámites para su segundo hijo. Es Evita.
Bendiciones!

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#6
Brujita
Escrito el: 16 - Julio - 2004 a las 09:46

Aquí va la historia de una chilena amiga:
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Hola amigas (os)
Tengo un tiempito para escribir y lo prometido les contare los detalles de los primeros momentos con Vicente.
Me puse a repasar los mensajes de los meses anteriores y lei todos los maravillosos y emocionantes mensajes que me dejaron cuando me fui con el post natal.Los leo y me vuelvo a emocionar, el ultimo habia sido el dia 30 de junio y fue cuando volvieron mis esperanzas y soñe con una carita que me miraba, (puede coincidir con los dias en que la progenitora lo dejo por ultima vez de ver en el hogar y pidio expresamente que estuviera lo antes posible con un familia, solo se que fue 1 semana antes del llamado).El dia 8 de julio fue la llamada, no podre olvidarla jamas, ya que me puse tan tonta, y solo atinaba a decir que no lo creia, y que era una broma, luego solte el llanto, la asistente siguio hablando de las condiciones legales en que Vicente se encontraba y que teniamos que arriesgarnos, y yo solo lloraba, luego me digo, mejor te calmas te comunicas con tu marido y se bienen a conocer al pequeñin, que de pequeñin no tenia mucho, me advirtio que era muy grande para su edad, que no me imaginara un bebe pequeño, y yo solo queria llegar, en el camino nos perdimos, y finalmente llegamos, el momento fue magico, su viveza y atencion a su papá y a tomarle la barba fue inmediato, me dio una pena dejarlo, pero nos dieron unas fotos para que pudieramos dormir, de verdad que esa noche dormi como no dormia por muchos meses pesimistas, y obiamente agarrada de la foto toda la noche.
mañana les sigo contando cuando lo fuimos a buscar definitivamente y la llegada a la casa.
Paola

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Continuo...
El dia 9 de julio fuimos a buscarlo, le llevamos ropita nueva para la ocasion, fue el dia que hizo mas frio en Santiago, y muy cerca de la cordillera, pero mi corazòn estaba calentito. Nos pasaron a una sala y me dijeron si lo queria vestir o lo hacian ellas, yo dije mejor ellas, no se demoraron nada y lo trajeron con la ropita que le llevamos, una pediatra nos entrego su cuaderno con todas las anotaciones y me explicaron algunas dudas que tenia. LLeve por supuesto la camara fotografica (como me habia dicho Gaby), y le sacamos una fto antes de irnos.Es un momento especial, ya que llegamos al hogar dos, y al salir eramos tres, me lo puse pegadito a mi pecho, ya que el frio era mucho y partimos.Fuimos primero donde mi suegra ya que era mas cerca que nuestra casa, el contacto con los abuelos fue un festin, luego me consegui una licencia con un medico por loas dias que tenia antes de que me llamaran del jusgado por el post natal, y la fuimos a entregar a mi trabajo. Trabajo en una Universidad donde en mi oficina son mas de 20 personas, llegamos y todos se nos abalanzaron y nos abrazaban, todos lloraban y venian de otros deptos. a felicitarnos, fue emocionante, y especial para mi ya que la emocion que tenia guardada por mucho tiempo la descargue ahi con mias amigos (ademas que mi familia es de lejos de Santiago). Luego nos fuimos a nuestra casa, llegamos y entre los bultos de ropa, pañales, leche, mamaderas, etc., los sentamos en el sillon, ya que todo estaba ocupado, pusimos musica, y nos abarzamos con mi marido, por que no podiamos ser mas felices en ese momento. El nos miraba y nos regalaba sonrisas, es muy risueño, luego lo llevamos a nuestra cama y lo cambiamos, la verdad es que estabamos un poco atorados con el asunto de los pañales, era nuestra primera vez, uno estaba con una pierna y el otro con la otra pierna, nos demorarmos una eternidad, le dimos su mamadera y lo acostamos, yo sentia que estab en las nubes, no podia ser, mi sueño se habia cumplido, esa noche rezamos con Vicente, y le pedimos por su progenitora le agradecia su acto y le deseaba lo mejor de la vida, y para nosotros pedimos que nunca nos separaramos.
Bueno en resumen ese fue nuestros primeros contactos, de ahi para adelante fue un aprender a conocernos, amarlo, y sentirme Mamá.
un beso
Paola

Bendiciones!

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#7
Escrito por Coty, el 14 de mayo del 2004:

Hola a todas, soy mamá de un hermoso niño de 1 año 7 meses, es lo más lindo que nos pudo haber ocurrido, todo empezó cuando un día lunes a las 12:00 suena mi celular y era la asistente social, es increíble que a pesar de haber esperado tanto tiempo ese llamado, en ese momento no supe qué hacer. Nos avisaba q a las 15:00 de ese mismo día iríamos a conocer a nuestro hijo, fue lo más lindo que me pudieron haber dicho, yo estaba en el trabajo, así q llamé a mi marido y los 2 muy tranquilos quedamos de juntarnos en mi oficina y no contarle a nadie que iríamos a ver a nuestro hijo. A las 15:00 en punto estábamos tocando el timpre de la casa Belén, nos atendieron muy bien, la asistente social nos contó un poco la historia de nuestro hijo, nos pasó unos delantales y nos dejó solos en una habitación pequeña, ella salió y volvió con él en sus brazos. Tenía en ese momento 5 meses y medio, venía muy tranquilo, nos miró a ambos y nos sonrió, yo me puse a llorar (fue inevitable), y ninguno de los 2 atinó a tomarlo en brazos, hasta q la asistente nos dice y bueno no lo van a tomar en brazos?? yo llorando lo tomé y él muy tranquilo y alegre se puso a jugar con mi pelo, luego lo tomó en brazos mi marido, mi hijo se le acurrucó y se quedó muy tranquilo. Luego nos dejaron solos a los 3, le mostrábamos lo árboles que habían afuera, lo miramos completo, era tannnnn lindo, tannn tranquilo, él claramente sabía que nos conocería ese día. Es inexplicable la mirada que tenía, de tranquilidad, de amor y alegría. Luego volvió la asistente, mi niño se acurrucó en los brazos de mi marido y se quedó dormido. Se lo llevaron a su pieza, y nos dijeron que al día siguiente lo teníamos que ir a buscar. El corazón se nos salía de alegría, ya fuera de la casa nos pusimos a llamar a nuestros familiares, era tann grande la emoción de todos....
Desde ahí nos fuimos directo a comprar todas sus cosas, leche, ropa, pañales, artículos de aseo, etc. ya que apesar de estarlo esperando durante tanto tiempo no teníamos las cosas básicas, sin saber qué edad tendría ni que sexo. Fue demasido lindo salir a comprar a las tiendas donde siempre miraba por fuera las cosas de guagua, las vendedoras no entendían nada, ya que le compramos absolutamente de todo lo que necesitaría y no entendían como un hijo de esa edad no tenía ropa!!!
Esa noche salimos a comer con los padrinos de mi hijo, dormimos demasiado ansiosos, al día siguiente pasamos por mi oficina y después fuimos a buscarlo, POR FIN!!! llegamos él nos estaba esperando con su linda tranquilidad y esos ojos de "sé que son mis padres", lo vestimos completito y salimos con él. Le explicamos que iría a su casa y conocería a su familia. El muy tranquilo se fue sentado en su sillita y de mi mano. Llegamos a nuestra casa y estaban nuestras familias esperándonos, con globos y cosas para su bienvenida. El miraba absolutamente todo, NUNCA lloró en ese largo día lleno de emociones, de hecho durmió bastante tarde, yo no conocía sus costumbres, así que de repente dije "oh no ha dormido", él estaba tan contento y tranquilo que ni siquiera sueño tenía.
Conoció su lindo dormitorio que se lo teníamos preparado hace más de un año, durmió en su cuna al lado nuestro, toda la noche, y nosotros sin poder quitarle los ojos de encima.
Así empezó nuestra linda historia, hoy ya tiene 1 año y medio, es todo un parlanchín, muy alegre, adora a su perrita, de hecho la imita en todo, es muy cariñoso, regalón al máximo, es lo más lindo que nos pudo haber pasado. Les juro que con sólo mirarlo el primer día se nos olvidaron los largos años de espera (entre doctores, asistentes sociales y sicólogos), eso pasa a la historia, y empiezas a tener tu familia, que tanto has anhelado. Ahora llego a casa y lo más lindo es mirarlo que nos está esperando mirando por la ventana, y grita MAMA, PAPA, aaaaaato (porque llegamos en el auto), es precioso. Hoy es imposible imaginar la vida sin él, EL ES NUESTRA VIDA, NUESTRO HERMOSO HIJO.
Slds.
Coty
Bendiciones!

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#8

Escrito el: 13 - Abril - 2007 a las 10:17

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SUE, Trece años>>>>
>>Tomado del Libro: Qué se siente ser Adoptado (Traducción: Oly B.)>>>>
>>>>Me dijeron que fui adoptada tan pronto tuve edad para comprender lo que ello significaba. Mi hermana y mis dos hermanos, todos mayores, también son adoptados y todos ellos han buscado y encontrado a sus progenitores.>>>>
>>Yo siempre me sentía un poco celosa de ellos y me preguntaba, si algún día tendría la oportunidad de buscarlos también. Mis padres adoptivos me prometieron desde el principio que me ayudarían cuando tuviera suficiente edad, lo cual probablemente sería cuando tuviera 18 años. Cuando tenía 12 años, nos mudamos a Pensylvania a Nueva Jersey y fue la época en la que mi madre escribió a la oficina de estadísticas pidiendo mi partida de nacimiento original.>>>>
>>Pensylvania es uno de los pocos estados que muestra sus registros, lo cual significa que los adoptados de 18 años ó más, o sus padres adoptivos, pueden obtener información sobre los progenitores.>>>>
>>La mayorías de los padres hoy en día no son lo suficientemente abiertos con sus hijos adoptivos. Como resultado, los adoptados no entienden totalmente lo que es la adopción, y además se confunden acerca si deberían investigar o no. A mí nunca me ocurrió esto, aún cuando yo no era suficientemente madura para buscar a mi madres, y lo quise tan pronto obtuvimos mis papeles.>>>>
>>Mi hermana mayor Cindy y su amiga Debbie hicieron el trabajo de detective y localizaron su dirección y número telefónico el 4 de diciembre, dos días antes de mi treceavo cumpleaños. Mi mamá telefoneó a mi progenitora y dijo: >>>>
"Estoy llamando para un entendimiento amistoso y de amor, por el bien común que compartimos, (nuestra hija nacida el 6 de diciembre de 1968) Ambas lloraron mucho, y cuando regresé a casa de la escuela, esa tarde, mi mamá me abrazó y me contó su conversación.>>>>
>>Entonces, en mi treceavo cumpleaños, mi progenitora me llamó y hablamos por quince minutos aproximadamente. Fue duro estar en el teléfono con una persona totalmente extraña y mantener una conversación normal, pero sólo importaba EL HECHO DE QUE ELLA ESTABA AL OTRO LADO DEL TELEFONO; Fue un sentimiento bonito. la única parte fuerte para mí vino después (esperando que me enviara algunas fotos suyas. Me moría por saber cómo era y pienso que se tomó bastante tiempo debido a que estaba preocupada de lucir terrible y de que yo no me sintiera orgurllosa de ella, quería que todo fuera perfecto. >>>>
El tener que esperar tanto, fue la única cosa que no me gustó después de haberla encontrado, eso realmente me molestó. Cuando escribió, me dijo que había perdido contacto con mi progenitor los últimos dos años, pero que trataría de conseguirlo para mí. Si alguna vez lo contactara, probablemente no sería tan abierto conmigo como lo había sido ella, pues suponía que iba a casarse con ella y no lo hizo, de modo que podría sentirse culpable por ese motivo. Le había dicho a su familia que había entregado una niña en adopción cuando tenía 22 años, así es que cuando la contacté , fue un shock, pero no una complicación, me dijo que se había casado después que yo nací y que ahora estaba divorciada y viviendo con sus otros dos hijos, uno de 14 años y otro de 16. En realidad ella los tuvo cuando se casó por primera vez, a los>>>>
17 años, antes de que se divorciara y me tuviera a mí. Lo que quiere decir que tengo 4 hermanos. Tengo fotos de mis medio hermanos y todas mis amigas me piden que se los presente. Mi progenitora me llamó de nuevo en navidad y nosotros hemos correspondido dos ó tres veces. Estamos esperando conocerla en Pittsburg este verano.>>>>
>>Tengo un vecino que cuando le mostré las fotografías de mi progenitora, me preguntó ¿Te vas a mudar a Florida nuevamente ? Me reí muchísimo y le dije. >>>>
Esto te viene a demostrar que la gente no entiende : que cuando tu eres adoptado por alguien, esa o esas personas son tus padres. Encontrar a mi progenitora, sólo viene a llenar una laguna que responde a la incógnita de tu origen.>>
>>>>El hecho que mis padres me dieran tanto apoyo fue maravilloso para mí. Mi mamá ha estado siempre a favor de que los registros de nacimiento sean abiertos por lo que es natural que yo piense de esta manera. Pero aunque ellos no me hubieran ayudado, estoy segura que yo habría ido en búsqueda de lo mío. No sé cómo lo habría hecho, pero lo habría intentado y buscado otras personas dispuestas a ayudarme. Lo que más me preocupa es que nadie oye a los niños, a sus sentimientos. Son siempre los proegenitore, los padres adoptivos y los adoptados mayores de 18 años los que siempre hablan. La gente piensa que los niños o jóvenes con menos de 18 años no son maduros para entender sus propios sentimientos.>>>>
>>Pienso que a los niños adoptados, se les debería permitir investigar, tan pronto estén listos. Ellos necesitan saber de dónde vienen en vez de pensar que vinieron a esta tierra desde el espacio sideral y fueron adoptados por alguien.Necesitan saber su historia médica. Pero la razón principal es porque cada quien atraviesa una crisis de identidad en algún momento, y es necesario saber de dónde proviene uno. Tan pronto como investigué y encontré la información que buscaba, me sentí más importante en el mundo. Antes una parte de mí había estado perdida siempre. Aún si hubiera encontrado alguna cosa desagradable al final de la búsqueda (por ejemplo que su vida fuera un desastre o que estaba muerta) tan sólo sabiendo que había encontrado a la persona que buscaba, era importante para mí. Pero no me malinterpreten, estoy feliz de haberla encontrado y estoy contenta de que esté viva y bien.>>>>
>>Pienso que algunas personas están en contra de la búsqueda, porque suponen que las progenitoras no quieren que les recurede que abandonaron a un bebé, pero esta clase de pensamientos, se remonta a viejos día, cuando era considerado un pecado para una jovencita quedar embarazada y por eso todo el mundo guardaba el secreto, ahora ya no es así. Otra razón es que la gente quiere mantener cerrado los libros de registros porque piensan que los padres adoptivos se sentirán amenazados . Ellos piensan que cuando los adoptados encuentren a sus progenitores los dejarán o los amarán menos pero esto simplemente no va a suceder. Para decir la verdad, creo que la relación entre padres adoptivos y adoptados se mejora con registros abiertos, porque el adoptado tendría una mejor actitud, sabiendo que él o ella, realmente pertenecen y que no hay una parte perdida.>>>>
>>Ser adoptada ha sido siempre una experiencia muy positiva para mí, desde luego ha habido momentos que no han sido tan buenos, a veces me enojaba mucho con mis padres. Cuando a veces me enojaba con mis padres me provocaba decirles, si ustedes me gritan tanto y si no me quieren entonces porqué me adoptaron, o porqué no me dan en adopción de nuevo? pero esto nunca se lo he dicho, porque sé que los lastimaría; pero si lo he pensado de vez en cuando. >>>>
Por sobre todas las cosas estoy orgullosa de ser adoptada. Parece extraño decirlo, pero me hace sobresalir del resto de la gente, me hace diferente , no soy común.>>
>>>>He incrementado mi relación con mis profesores, ya que me hacen toda clase de preguntas y se han interesado en mi búsqueda y desde que conozco a mi progenitora ¡Todo ha ido mucho mejor! mis notas han subido.>>
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#9

Escrito el: 16 - Abril - 2007 a las 15:55

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Una de las cosas más guapas de ser madre (o padre) es que donde menos te lo esperas salta un momento mágico, incluso en una mañana (¡otra más!) de colas y papeles. He ido con mi hija de cuatro años a solicitar su DNI, le han pedido que firme el impreso, y a ello que se ha puesto con una meticulosidad y cuidado dignos de mejor causa. A la funcionaria de la comisaria se le ha ocurrido comentar “anda que… ¡vaya nombre más largo te eligió tu mamá!”. Daniella sin levantar la vista le ha contestado que no se lo había elegido esta mamá. La curiosa funcionaria seguía insistiendo y preguntando hasta que la niña, con ese tono entre disciplente y descarado que usan los adolescentes con los que antes se llamaban “carrozas”, le ha explicado que se lo había elegido su otra mamá, y que sí, que ella tiene dos mamás, y, en el momento en que la buena mujer me escudriñaba para tratar de adivinar qué tipo de lesbiana soy, le ha aclarado con un tono de no-te-enteras-contreras: “la de Haití y ésta”.
Y “ésta” se ha quedado enmudecida por el orgullo de madre y por la capacidad de los niños de entender claramente realidades que a los adultos se nos antojan complejas. Estoy segura que su “mamá de Haití” también se hubiera sentido muy orgullosa si la hubiera podido ver.

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#10

Escrito el: 12 - Enero - 2008 a las 22:07

Seguimos con el tema de "hablar sobre la adopción". Aquí os traduzco el relato de Emily, una niña a quien le gusta escribir y que ha compartido su historia en el libro "Underground Feelings" (Sentimientos Subterraneos) por Doris A. Landry y Julie Kimball-Kubiak. Lo encontré reproducido en "Enlaces habilitados sólo para miembros. Regístrate o Inicia Sesión para verlos.":

"Cuando tuve 11 años empecé a tener muchos más pensamientos y preguntas sobre mi adopción. Esto me hizo sentir incómoda. ¡No podía entender cual era lo que me pasaba! Fui adoptada al nacer y mis padres siempre han sido 'mis' padres. Me hablaron sobre mi adopción desde el primer día y siempre hemos hablado de ello de forma abierta. Tenemos libros, cuadernos y más libros. Creo que pensaban que yo iba muy bien - así que era aún más difícil ir a hablar con ellos sobre mis preguntas.

"Tengo muchos amigos, soy buena jugadora de volley y soy miembro del consejo de estudiantes. Saco buenas notas en el colegio y todo el mundo dice que soy lista y que tengo buen autoestima. Me gusta oír esto y así es como me siento la mayoría del tiempo. Pero entonces empiezan otra vez las preguntas sobre mi adopción - y no paran de molestarme.

"Empecé a estar de mal humor y - según mi madre - incluso me enfadé por detalles sin importancía. No pude concentrarme en el colegio y ¡me empezaron a bajar las notas! Nadie sabía que era lo que me pasaba - ni siquiera yo. Me sentí muy confusa. Mis padres estaban cada vez más preocupados por que no quise hablar con ellos. La verdad era que les gritaría y luego me sentía culpable. Ellos parecían estar tan confusos como yo, así que me dijeron que ibamos a quedar con un especialista que sabía mucho sobre los niños que habían sido adoptados.

"¡Pensé que iba a odiar el hecho de tener que hablar - y también iba a odiar al especialista! ¡Que iba a saber ella! Pero, quien sabe porque, parecía que sabía lo que yo estaba pensando. Fue muy raro, pero no de todo malo. No me obligó a hablar y parecía comprender también lo que le estaba diciendo mis padres. Mientras la escuchaba me sentí sorprendida al descubrir que yo no era la única que pensaba en mis padres biológicos y tampoco la única en sentirme como una traidora por pensar en ellos.

"No fue tan odioso ir al especialista como me había imaginado. No tuve que hablar y al principio me ayudó sólo escuchar. Como soy bastante tímida, me preguntó si me gustaba escribir. Sí, ¡me encanta! Me invitó a redactar algunas de las preguntas que tenía en mi mente y traerlas a la próxima reunión. Me encontré escribiendo sobre mi adopción. No exactamente sobre todo lo que me había contado mis padres, sino sobre todo lo demás. Durante días iba escribiendo en mi cuaderno cada de vez en cuando. Después de una semana tenía páginas de preguntas. Ni sabía yo que tenía tantísimas preguntas dentro. ¡Llenaron cuatro páginas! Las miré mucho, pensando, 'No es de extrañar que no puedo pensar en otra cosa y así no puedo completar los deberes.' Es que no podía creerlo y no podía entender como había guardado tantas preguntas.

"Llevé mi cuaderno a la próxima reunión. No sabía que ibamos a hacer, pero de alguna manera empezamos a hablar. Leí algunas de mis preguntas a mis padres. Empecé a leer y parecía que nunca iba a terminar. Poder tirar todas esas preguntas al aire fue increíble. De vez en cuando tuve que mirar a mis padres para ver como iban. Tuve momentos de sentirme culpable, otras veces me sentí feliz, también sentí miedo, alivio - casi cualquier sentimiento que se puede sentir.


"Cuando llegué a la última pregunta, casi no pude hacerla - era la más grande.... ¿Porque? '¿Porque me abandonaron?' Tuve la sensación de que ninguna de las otras preguntas eran importantes. Tuve la sensación de que había querido hacer esa pregunta durante toda mi vida. Era como si hubiera sido construido dentro de mi corazón durante once años y nadie sabía que estaba allí. Tuve miedo de hacer esa pregunta, miedo por muchas razones. Mis sentimientos de pérdida en ese momento eran tan fuertes que pensé que nunca dejaría de sentirme tan triste.

"Ahora la gran pregunta había sido preguntada. Por un lado tenía miedo de que mis padres no tenían la respuesta y, por otro lado tenía miedo de que tenían la respuesta y que tenía que ver con algo terrible que tenía que ver conmigo.

"No, mis padres no tenían la respuesta, pero me sentí mejor por haber hecho la pregunta. Y también me sentí mejor sabiendo que mis padres comprendieron - de verdad comprendieron. Sabían cuanto quería esa respuesta y comprendieron lo triste que me sentí sin ella. Creo que todos estuvimos sientiendo lo mismo. Creo que les hubieran gustado haber inventado una respuesta para mi, pero no lo hicieron. Sólo se sientieron tristes por mi. Me sentí mejor no estar sóla.

"Ay, y mis padres parecían estar en mi lado. No pensaban que era un traídor por tener preguntas -¡ incluso cuatro páginas de ellas! Mientras escribo esta historia me hace feliz decir que mis notas son mejores. Y no parezco estar tan enfadada con mis padres. No creo que escribir las preguntas fue tan importante. Lo que pienso es que tenían que salir para que no me sintiera tan preocupada y para no tener tanto miedo.

"Mi nombre es Emily y fuí adoptada."
Bendiciones!

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#11
[Imagen: lunfransk1.jpg]

[Imagen: luntextoie4.jpg]
[Imagen: lunabajo2ed2.jpg]

[Imagen: lunabajond6.jpg]
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#12
Mmmm... qué ganas de contactarla para que en lugar de decir "Soy Adoptada" diga "Fui adoptada" o simplemente "me adoptaron".
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#13
Ellos decidieron adoptar: la historia de dos padres muy especiales

SANTIAGO.- Son hombres, celebran el día del padre y aún sin conocerse tienen una increíble historia en común, la que partió cuando supieron que no podrían tener hijos biológicos.

Ellos y sus parejas se decidieron por la adopción y comenzaron un largo proceso que los llevó a largos exámenes, interrogatorios, esperas eternas, charlas y finalmente a tener en sus manos a unos hijos que no fueron procreados por ellos, pero que quieren más que a su vida.

Lo mejor de la historia, es que ambos tuvieron otra experiencia en común y es que cuando ya habían logrado su objetivo de ser padres, recibieron un llamado de la Fundación Chilena de la Adopción, que les informaba que un hermano sanguíneo, del hijo que ya tenían en casa, también esperaba una familia y querían que fuera la de ellos… ambos dijeron lo mismo “obviamente acepté”.

Sobrevivió del cáncer y salvó a una niña

Víctor Oyarzún tiene una historia muy particular que contar. Dice que en el año 1999 conoció a la que hoy es su mujer, quien era la enfermera que lo cuidaba cuando él estaba hospitalizado, con un cáncer que lo tuvo al borde de la muerte. En esas frías salas de un centro médico nació el amor, el que se concretó con un matrimonio en el año 2004.

Este hombre asegura que desde siempre, y producto de su enfermedad, con su esposa supieron que no podrían ser padres biológicos, pero como él había preservado espermios, igualmente comenzaron un proceso de fertilización, que tras años de espera, nunca prosperó.

Finalmente siguieron por otro camino, y hoy están felices, porque como aseguró a Terra.cl “agradezco el no haber sido padre biológico, para poder ser el padre de los hijos que hoy tengo”.

“Nos hicieron muchas charlas y nos pusieron en el caso de que los niños tuvieran una madre alcohólica, drogadicta. Luego te declaran idóneos para adoptar. Antes de eso hay que ir a entrevistas juntos y separados, contar tu historia, realizarte test, entrevistas con la asistente social, ven si cuentas con casa propia, tus ingresos. Es que ellos buscan padres para niños y no niños para padres. Luego viene el embarazo que uno le llama que es la espera y esto ocurrió en agosto y en noviembre nos llaman y nos cuentan que existe una niña para nosotros, una niña que tenía una madre drogadicta y alcohólica, que la niña quedó abandonada en el hospital y que estuvo hospitalizada por varias patologías. En la Fundación le dieron un tratamiento especializado. Nos preguntaban si la queríamos como hija y no lo discutimos ni 10 minutos y decidimos que íbamos a ser padres de esa niña. Y fue un amor instantáneo”.

Esto fue finalmente en el mes de diciembre de 2010 y cuando como asegura Víctor, en dos meses su hija ya no tenía ninguna de las enfermedades que había presentado antes y se encontraba totalmente sana. Y cuando pensaban que ya no podían ser más felices ocurrió un hecho que los hizo pensar un rato y luego sumar otra felicidad más a su familia.

“Pasó poco más de un mes cuando nos llaman nuevamente de la Fundación y nos dicen que tienen otra niña y que esta niña es hermana biológica de nuestra Francisca y consideraba que nosotros éramos los más idóneos para quedarnos con ella. Obviamente dijimos que sí y ya hace un mes tenemos a la Fernanda en nuestra casa, que ahora tiene once meses. Es una guatona espectacular, no gateaba cuando llegó a nuestra casa y ahora gatea, y es puro amor y estamos cansadísimos, pero felices. No tenía una experiencia de padre y en seis meses era padre de dos niñas”.

Sólo algo empaña esta felicidad y por eso Víctor aprovecha de hacer un llamado a las autoridades, ya que como cuenta, su esposa por no ser madre biológica no tiene derecho a posnatal y eso le ha significado no contar con el tiempo suficiente para poder estar con sus niñas. Con la primera hija logró pedir un permiso especial de tres meses y con la segunda sólo tendrá un mes y medio.

Con dos hijos llegó el tercero al que no pudieron decir que no

Manuel Rodríguez es otro padre que junto a su esposa optaron por la adopción, luego de saber que no tendría la posibilidad de ser padres, productos de algunos problemas genéticos, que siempre conocieron y se enfrentaron al matrimonio asumiendo el problema.

Fue así como comenzó la travesía para lograr la ansiada adopción de un hijo, la que no terminaría con solo un niño en casa, si no con los tres que ellos se habían proyectado tener biológicamente, pero que ahora tratarían de conseguir por medio de la adopción.

Primero fue un niño el cual llegó a sus vidas y les entregó la felicidad que no alcanzaban a dimensionar luego de tanta espera. Luego siguieron con el proceso, para poder tener otro hijo más y fue así como llegó una niña a sus vidas que ya no los podía tener más felices.

Asegura además que la adaptación de ambos niños fue óptima y que la relación entre ellos fue fluyendo sin grandes contratiempos.

“Y cuando ya estábamos contentos con nuestros hijos, felices con ambos, nos llaman de la Fundación y nos cuentan que tienen algo que nos puede interesar. Fuimos y nos dijeron que había una niña, que era hermana biológica de nuestra hija y que nosotros éramos los padres idóneos para tenerla y pensamos que de ninguna manera podíamos impedir que estos hermanos se criaran juntos, y felices dijimos que sí”.

Como padre adoptivo, dice que el proceso que se vive con la mujer es muy similar, y que jamás puso trabas en el proceso de adopción. Nunca se cuestionó el que sus hijos no fueran biológicos y cree que si hoy tuviera la posibilidad de ser padre sanguíneo, sería imposible querer más a ese bebé que a los que hoy tiene a su lado.

“Ellos son para mí, mi vida. Yo no puedo comparar porque no he sido padre, pero si puedo decir que no se si se puede querer más a alguien. Tengo sobrinos y he visto que la preocupación que se tiene por un hijo es la misma que tengo yo, y daría la vida por ellos”.

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Cariños!
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#14
Diario de una adopción

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Es un proceso largo y más bien angustioso del que habitualmente se recuerda más el momento feliz del final, que los agobios del camino. Dos parejas en busca de hijos, Yorcys y Jaime, y Ada y Luis, registraron durante meses y por escrito lo que pensaban y sentían mientras esperaban su segunda hija adoptada (en el caso de los primeros) y su primera hija (en el caso de los segundos).

JORCYS Y JAIME

Yorcys (36) y Jaime (42) trabajan en la Fuerza Aérea. Se casaron hace once años y sabían que tener hijos biológicos no sería fácil por un cáncer testicular que tuvo Jaime. Luego de tratar durante seis años tener guagua , decidieron adoptar.

25 de abril de 2011

Otra vez estamos aquí. Pasó un año y ocho meses desde que visitamos por última vez la Fundación Chilena de la Adopción. Fue ahí cuando nos contaron la historia de nuestra hija Anaís (4).

Hoy volvemos: decidimos adoptar por segunda vez. Antes de entrar nos paramos frente a la puerta y respiramos fuerte... Nos acordamos de todas las veces que entramos y salimos, de la alegría y de la pena de la incertidumbre que pasamos durante los 22 meses que esperamos a Anaís. Hubo veces en que pensábamos que la angustia no pasaría, sobre todo cuando la llegada de un hijo tarda más de lo esperado. Al terminar la reunión nos dicen los datos que tenemos que juntar otra vez: empieza oficialmente la búsqueda de nuestro segundo hijo.

11 de mayo

Estas semanas han sido de carreras. Juntamos papeles y papeles que nos pedían. ¡Tenemos todo listo! Por ser nuestra segunda postulación nos piden un ingreso familiar mensual de $800.000. Por cada hijo incrementan el monto. Nosotros entendemos que hay que cubrir los gastos del proceso y que tienen que buscar la mejor familia para estos niños, pero igual me cuestiono. A una mamá biológica no se le exige el certificado de idoneidad ni la plata, pero a nosotros sí. Claro que ahora estamos disfrutando más de todo; la certeza del camino anterior nos juega a favor.

12 de mayo

Entregamos nuestra carpeta en la fundación. Ahora empiezan las evaluaciones para saber si somos idóneos; si somos aceptados para adoptar un niño o niña. El sexo de nuestro hijo nos da lo mismo. Lo único que pedimos es que sea menor de dos años. Lo hicimos por Anaís: qué difícil sería explicarle a ella que su hermano menor, en realidad, tiene los mismos años que ella o más.

15 de noviembre

¡Estamos embarazados nuevamente! Hoy nos dieron la “idoneidad” y en esta espera vamos a estar acompañados por Anaís. Tenemos mucho por hacer: ordenar, cambiar y armar dormitorio. ¡Qué nervios!, pero estamos felices. Desde hoy, también, empezaremos a ahorrar. Nosotros no somos como los padres biológicos: ellos pueden ir comprando trajecitos mes a mes, pero nosotros no sabemos si nuestro hijo/a llegará cuando tenga seis meses o un año. De hecho, el mismo día que nos llamen sabremos el sexo. En pocos días tendremos que comprar lo que no pudimos en estos meses, por eso, es mejor que seamos precavidos.

15 de febrero de 2012

Cada día falta menos para conocer a nuestro hijo. Ya pasaron varios meses desde que nos declararon idóneos y hemos estado preparando a Anaís. Hace unas semanas dijo que creía que sería niña, porque quiere compartir sus juguetes.

12 de junio

Hoy es el cumpleaños de Jaime, y Anaís lo saludó en la mañana. Nos hubiera gustado que nuestro hijo esté aquí. Sabemos que está, pero cuándo llega... eso no lo sabemos. Siempre estamos pendiente de las llamadas, esperando que sea de la fundación.

25 de junio

Llevamos siete meses de espera. Lo que vivimos con Anaís nos ayuda a estar más tranquilos, pero ella está nerviosa. Siempre nos pregunta por qué su hermano no llega. Nos encantaría que los procesos legales sean más rápidos. Con Jaime queremos tener tres hijos, pero son tres años de espera desde la decisión a la llegada. Y nosotros, con 36 años yo y 42 él, sabemos que esos tiempos nos juegan en contra.

7 de julio

Hoy nos llega la nueva cama de Anaís. La suya se la dejará a su hermano/a. Van ocho meses de espera y ya hay que organizar un poquito más, aunque no podamos decorar hasta que no sepamos qué es. Estamos tranquilos. Lo único que nos ha complicado es la planificación de las vacaciones. No pudimos reservar los pasajes para irnos fuera de Chile en enero. ¿Seremos tres o seremos cuatro?

2 de agosto

Suena el celular. ¡Es de la fundación! Me dicen que hay una niña de seis meses. Voy a buscar a Jaime al trabajo porque quiero darle la sorpresa. Cuando lo encuentro le paso un regalo. Lo abre y adentro había una manta rosada. Sabe lo que significa y lloramos. ¡Después de casi nueve meses de espera llegó nuestra hija!

3 de agosto

¡Por fin conocimos a nuestra hija! Se llama Ailyn. Llegamos temprano a la fundación, pero no le contamos a Anaís, ayer estábamos tan emocionados que yo tenía miedo de que ella no entendiera que llorábamos de alegría.

Jaime le dice a Ailyn que somos sus papás y ella gira la cabeza. La asistente nos pregunta qué decidimos. ¡Ella ya es nuestra hija! La guardadora con la que estuvo Ailyn desde el mes de vida nos cuenta cosas de ella: que es tranquila, que se chupa el dedo y que no le gusta estar acostada. En la tarde vamos a su casa y quedamos impactados por la entrega de la guardadora. Siempre pedí que donde fuera que estuviera mi hijo, hubiera alguien que lo cuidara: es un tema que la que vaya a ser tu hija esté en situación de abandono...

En la noche le contamos a Anaís. Le dijimos que nos llamaron de la fundación y ella enseguida respondió… ¡Llegó mi hermanita!

5 de agosto

Ayer Anaís conoció a su hermana. Al principio estaba cohibida, pero después la tomó en brazos. Hoy pintamos la pieza: una pared rosada y otra morada, tal como quiso Anaís. Después fuimos a celebrar el día del niño con la familia de la guardadora y nuestras hijas. Con Jaime no estamos pensando; son días de hacer cosas antes de que nuestra guagua llegue.

6 de agosto

Estamos en tribunales… ¡Nos dieron el cuidado personal de Ailyn! Sentimos la sensación de que ahí terminaba el proceso. Escuchar esas palabras calman tanto, vienen a la cabeza momentos claves. En la noche acostamos a las dos en su pieza. Ellas están dormidas y nosotros las miramos desde la puerta. A pesar de que el proceso es engorroso, todo vale la pena. Es nuestra primera noche juntos, los cuatro.

ADA Y LUIS

Ada es publicista (35) y Luis es periodista (38). Se casaron en 2006 y durante tres años estuvieron en tratamientos de fertilidad que no dieron resultado. El año pasado decidieron adoptar.

24 de enero de 2012

¡¡La semana pasada nos declararon idóneos para ser papás adoptivos!! (…Wink Con Luis nos abrazamos y lloramos de la alegría. Por fin, todas nuestras incertidumbres y esperanzas se fundieron para transformarse en realidad. Hace un año salió en La Tercera todo lo que habíamos hecho con mi marido para poder quedar embarazada. Lo mal que lo pasamos en los tratamientos.

(...) Lo más emocionante es comenzar a imaginarnos cómo será nuestr@ hij@. (…Wink ¿Cómo l@ haremos dormir? ¿Le gustará que le leamos cuentos? ¿Qué cosas jugaremos? ¿Qué le gustará hacer?

20 de abril

Hoy vino Camila -la asistente social de la Fundación San José- a nuestro hogar. (…Wink Luego de conversar, le mostramos nuestra casa, incluyendo la pieza que ya le teníamos reservada a nuestr@ enan@. (…Wink En total habremos estado como dos horas y media “conversando” (realmente estábamos siendo evaluados), pero quedamos muy contentos porque ya estábamos cerrando el ciclo de las evaluaciones para entrar a la etapa más importante: LA ESPERA.

10 de mayo

Teníamos hora con Camila en la fundación para entregarle los papeles finales (…Wink Camila nos escuchaba y nos dijo: “Les tengo una noticia. Hoy nos llegó un llamado nacional para un niño o niña de 3 años. Creemos que ustedes serían la opción para ser sus padres. ¿Les gustaría?”. Sin consultarnos nada, contestamos a la vez que sí y nos pusimos a llorar.

¿Cómo podíamos ser tan suertudos que el día que teníamos que entregar los últimos papeles nos dicen que podríamos ser papás? (…Wink Camila fue muy cautelosa (…Wink, no nos dijo el sexo e insistió que teníamos que esperar que nosotros fuéramos los elegidos. Todo se resolvía en una semana. Salimos de la fundación, nos abrazamos y dijimos “ya somos papás. Nuestr@ hij@ ya existe y está esperando a que lo/la pasemos a buscar”.

16 de mayo

Ya sé que no ha pasado una semana, pero ya estoy AN-SIO-SA. ¿Por qué se tardarán tanto? ¿Por qué no nos contestan? No puedo más con la incertidumbre. ¿Habrá una pareja mejor que nosotros? ¿Habrá unos mejores padres para él o para ella?

17 de mayo

Estoy nerviosa. Me da más miedo a que me digan que no sería su madre que a los desafíos que sabía que teníamos que enfrentar por ser un(a) niñ@ en edad preescolar. Me metí entre los brazos de Luis mientras se me caía una que otra lágrima… y su silencio me hizo pensar que tenía el mismo temor que yo.

18 de mayo

“Quiero contarte que son aptos para ser los papás de una niña”, me dice Camila por teléfono. No lo podía creer. ¡¡¡Voy a ser mamá de una niña!!! (…Wink

Camila me cuenta detalles de mi hija… pero lo único que registro era que seré la mamá de la Cata. (…Wink Más tarde, Luis llega de sorpresa. Nos abrazamos. “¡Por fin, seremos papás, mi chica!” Y esa recepción que nos había visto antes llorar porque pensábamos que nunca íbamos a ser papás, hoy nos veía llorando porque nuestro sueño se hacía realidad. Desde hoy… ya no somos una pareja, somos FAMILIA.

(...)En la tarde, Camila nos manda fotos de la Cata. Mi corazón late fuertemente y mis manos transpiran. Dios, estas son las fotos de mi hija. De esa hija que tanto tiempo he esperado e imaginado. ¿Cómo será? Con la mano tiritona le doy clic. Cuando salió su imagen en mi pantalla… simplemente me ENAMORÉ de ella.

22 de mayo

Hoy nos leyeron la historia de vida de nuestra hija. (…Wink Y aunque tiene parajes fuertes en su vida, la personalidad que ha logrado construir es verdaderamente admirable. Mientras me leían de ella, sentía cómo mi pecho se iba inflando de orgullo por su capacidad de mantenerse niña.

13 de junio

Son las 16:29 y esperamos ansiosamente a que pase el minuto para llegar a las “y treinta” y, por fin, conversar con nuestra hija. 16:30 p.m. (…Wink Lo primero que escuchamos es un “Hola mamá… Hola papá” y una hermosa niña, nuestra hija.

(…Wink Nos dice “mamá pelo largo… papá pelo torto” y nos reímos. (…Wink Vemos que se acerca a la pantalla y la sicóloga nos cuenta que está tocando nuestras caras a través de la pantalla… y me conmueve su acción. (…Wink En ese momento me di cuenta de que solo faltaban seis días para vernos y que el 29 de junio teníamos la audiencia en tribunales. Siento un nudo en la guata.

Lunes 18 de junio

Luis saca su teléfono y nos tomamos una foto. Es nuestra última cena los dos solos y queremos registrarla. Luego conversamos un rato. Lo único que nos asusta un poco es que no nos reciba bien. Que al momento de vernos sea diferente.

Miércoles 20 de junio

El día anterior llegamos al sur. La Cata pinta en un salón del hogar. Nos ve y nos saluda: ¡mamá!, ¡papá! Sale corriendo donde Luis y lo abraza alrededor de treinta segundos. (…Wink Ninguno de los dos se esperaba ese abrazo. (…Wink A diferencia de lo que nos habíamos imaginado, el primer encuentro fue INMENSAMENTE FELIZ, cercano... (…Wink Por fin la pudimos sentir.

Viernes 29 de junio

Finalmente llegó el momento. El juez dijo que se acogía la solicitud de adopción y que la Cata era formal y legalmente nuestra hija. En ese momento dijimos “¡por fin!, todo esto se acabó”. Pero en realidad se había acabado solo una etapa. (…Wink

Antes que terminara el día, fuimos con nuestra hija al Hogar donde había pasado gran parte de su vida; las tías y sus amigos le tenían una fiesta de despedida.

Sábado 30 de junio

Después de un vuelo muy bueno, por fin llegamos a la casa. La mamá de Luis con una amiga habían adornado la casa con globos, guirnaldas y muchos colores. La Cata saltaba de alegría y no dejaba de repetir: “mi casa, mi casa”.
Cariños!
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#15
Que emoción... que lindas historias! Parece irreal tanta felicidad, gracias por compartir!
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#16
ufff que hermosas historias !!! me emocioné mucho al leerlas... este proceso sí bien es largo es precioso en todo sentido.
Sueño con ese día cuando me digan que mi hij@ ya podré conocerl@ y no separarme más de su vida.
Gracias. por mi compartir.
Smile

★°☆ Kitty☆°★
El hace habitar en familia a la estéril,
Que se goza en ser madre de hijos.

Salmos 113:9Confusedmileflower:

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#17
que hermoso me emocione así es cada vez que leo una historia repaso en mi mente la nuestra cuando por fin
supe que seria mama de una hermosa niñita Smile
:rose2: Enlaces habilitados sólo para miembros. Regístrate o Inicia Sesión para verlos. :rose2:
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#18
La adopción en una familia con hijos biológicos
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“A mí se me olvida que la Camila es adoptada”

¿Cómo vivir una evaluación de parentalidad cuando ya se es padre? ¿Cómo se manejan los tiempos de espera de un hijo, si antes eran nueve meses y ahora es indefinido? ¿Cuánto se involucra el entorno más cercano cuando se decide ampliar la familia, pero esta vez por la vía de la adopción? Este es el testimonio de Elena y Carlos, quienes tuvieron tres hijos hombres, adoptaron a una niña, Camila, pensando que no podrían tener más, y luego ella quedó embarazada de su quinta hija.

¿Adoptemos?
Elena: El menor de mis hijos tenía seis años cuando le dije a Carlos que quería tener otra guagua, y a él también le pareció una buena idea. Yo antes me quedaba embarazada súper fácil, pero me vino una hernia a la columna y el doctor me dijo que, por favor, no tuviera más guaguas. Perdí dos guagüitas entre medio, y bueno, estuvimos como cinco años viendo la posibilidad, pensándolo.
Carlos: Mi preocupación más fuerte eran los períodos en que caía Elena, debido a las pérdidas que, a mí también me complicaban, pero en el trabajo yo siempre tenía la posibilidad de ahogar los sentimientos, en cambio veía que Elena caía en períodos muy complicados de depresión y teníamos tres niños que necesitaban una mamá, pero ella no estaba funcionando bien. Para mí la pena se hacía más corta, porque tenía que salir a flote para no ahogarnos los dos. Fue entonces cuando dijimos que no queríamos seguir intentándolo.

Elena: Cuando yo estaba en cama y me mataba del dolor de espalda, me acuerdo que en las noticias estaban dando una nota sobre una guerra y mostraban que traían niños para darlos en adopción, y Carlos llega un día en la noche y me dice “¿por qué no traemos a uno de esos niños de allá?”. Y ahí empezamos a pensar en la posibilidad de adoptar.

Carlos: Yo creo que esos cinco años nos sirvieron. En ese tiempo tuvimos una experiencia en un hogar de niños, donde compartíamos con una chiquitita, se llamaba Blanquita y tenía un problema de salud tremendo. La apadrinamos, desafortunadamente ella murió en el hospital. Pero nos ayudó a nosotros a entender que tú a un niño lo puedes querer sin hacer distingo.

Eso también nos sirvió para sondear a nuestra familia, porque también Blanquita les removió el piso a todos. Fue un proceso en que al final, cuando llegó Camila, te das cuenta que lo que realmente quieres es ser papá.
Elena: Mis papás se pusieron medios “porfiaditos”, decían que no, que nos iba a costar, que para qué. Entonces nosotros les dijimos que era nuestra decisión, lo íbamos a hacer y punto. Si ellos no respondían, problema de ellos. Y eso fue así hasta que llegó Camila y se les acabó todo. Mi mamá después me dijo que había dicho eso porque tenía miedo de no quererla, que había reaccionado así de puro susto. A veces no nos atrevemos a decir lo que sentimos de verdad.

Carlos: Me empezó a llamar la atención el cambio en la dinámica familiar, todos comenzaron a cambiar, como que empezaron a mirar la vida de una manera diferente. Por ejemplo, a mi suegro después de un año lo escuché decir “qué tonto fui yo de andarme preocupando de estas cosas”. Las personas se fueron transformando y se fueron dando cuenta en sí mismas que de repente la capacidad de amar no tiene límites, y que estamos tan llenos de mitos y prejuicios.
Evaluándonos como padres
Elena: No nos sentimos cuestionados en nuestra habilidad de padres, porque ¿cómo la Fundación va a saber cómo soy yo como madre? Puedo tener tres, cinco o seis hijos, el número no prueba nada. Nosotros lo tomamos como que así es el proceso y había que hacerlo. Sólo me daba nervios no pasar la evaluación.
Carlos: Yo me sentí un poco preocupado de fallar. Pero encuentro súper necesaria la evaluación, tiene que ser muy exhaustiva.

Elena: Yo, como soy enrollada, me sentía dando prueba. Trataba de contestar todo bien, pero siempre siendo sincera. A mi marido, en cambio, lo veía súper relajado.
A los niños les dije que los iban a entrevistar, les expliqué que era para la postulación, para poder tener un bebé. Pero no les dije: “hagan esto o digan lo otro”, no. Los llamamos un día y les dijimos que estábamos pensando en adoptar. Les preguntamos ¿qué les parece? Y dijeron, “en realidad nos gustaría que fuera un hermano biológico, pero si no se puede, bienvenido sea”. Nunca hubo ningún rollo.

Carlos: Nunca en mi vida me hicieron una entrevista psicológica tan completa. Quizás Elena estaba más ansiosa que yo, pero eso tiene que ver también con los roles, con mis hijos biológicos yo hasta que no nacían no hacía el enganche afectivo. Además, todos nuestros hijos tuvieron problemas para nacer, con el tercero Elena tuvo que estar un mes en la clínica antes de tenerlo. En ese tiempo, si tú me preguntabas, siendo frío, se pierde la guagua o se pierde la mamá, no tenía por dónde perderme, obviamente quería que los dos se salvaran, pero psicológicamente mi afectividad era con Elena. Pero cuando nacían, ya de ahí cambiaba, inmediatamente comienza el apego.
Elena: Yo encontraba que estaba bien que nos evaluaran, porque podemos tener hijos y ser bien rayados igual, no tiene nada que ver. Cuando tú tienes hijos biológicos nadie te evalúa, pero no quiere decir que los padres adoptivos no la embarren nunca tampoco. Está bien que te evalúen, porque tienen que asegurarse que el niño esté en lo posible en una familia que lo va a tratar bien.

Acostumbrados a los nueve meses de espera
Elena: Yo estaba ansiosa por ir a conocerla. Después, cuando pasamos todo el proceso, no hallaba la hora de ir a buscarla. Es distinto, porque no pasas por el proceso de estar hospitalizada. Esta espera es peor, es muy estresante. Carlos me invitó a viajar a Punta Cana, y yo decía “¿y si llega la guagüita en ese momento?”. Tuvimos que llamar a la Fundación y contarles nuestra preocupación para viajar tranquilos. Esperamos diez meses, yo estaba nerviosa cuando se cumplieron los nueve, la histeria máxima, no quería hacer nada, estaba pendiente del teléfono. Es mucho más estresante porque tú sabes que en el embarazo tu guagüita va a nacer a los nueve meses, no vas a esperar un año, sabes la fecha aproximada, en cambio acá no. Estaba todo el día mordiéndome las uñas.

Carlos: En el embarazo, como existe esa fecha, estás más pendiente de la programación, de la clínica, con quién dejar a los niños, etc. En este caso era como un shock, porque te llaman un día y la cosa partió no más.
Elena: Estaba súper nerviosa, quería amarla al tiro, fue estresante para mí eso. En cambio Carlos me dijo que para él fue lo mismo, ha sido siempre igual, que se lo muestran y le dicen ”éste es tu hijo” y listo, y tiene que aceptarlo. En realidad, tú a los hijos no los amas al tiro así como al tiro, te gustan, es cierto, pero se va generando el vínculo con los días. Carlos me dijo que me relajara porque yo estaba pegada al techo, lo único que quería era quererla, quererla, quererla. Cuando me relajé, se empezaron dar las cosas súper bien.

Carlos: Cuando la tuve en brazos el primer día me miró y se rió, como que se produjo un enganche al tiro.
Elena: Cuando llegó a la casa, mis otros hijos la estaban esperando ahí en la puerta. Les sacamos una foto, se pusieron encima de mi cama y pusimos a la guagua en medio y ellos tres mirándola, la tocaban súper entusiasmados. La estaban esperando con bombos y platillos.

¡Sorpresa! Un nuevo embarazo
Elena: Cuando Camila tenía como un año y medio, le dije a Carlos que me daba lata que se quede sola con estos hermanos tan grandes, que son súper amorosos con ella, pero iba a quedar como volando. “Podríamos ver si adoptamos a otra niñita, a lo mejor podría ser más grande, no tendría por qué ser una guagua”. Entre que pensábamos que sí, que no, quedé embarazada.
Carlos: Yo creo que éste fue el embarazo que viví más complicado, por las experiencias anteriores, y porque empezó con los síntomas de pérdida. Pero tenía más miedo en cómo iba a reaccionar Camila. Había visto películas de niños adoptivos que habían tenido hermanos más chicos y que habían tenido muchos celos, mucha frustración.
Elena: Cuando estaba embarazada, Camila un día me empezó a tocar la guata y me preguntó, “¿así estaba yo también?” Y me dio una pena terrible. Ella sabía que era adoptada, siempre le decíamos que la habíamos esperado acá en el corazón. Así que le dije que había estado en la guatita de otra persona, y que después la fuimos a buscar.

Como había perdido a otras guaguas, me pasé casi todo el embarazo preocupada, poco menos que ni respiraba, andaba todo el día pendiente, me cuidé muchísimo. La tuve a los 43 años más encima, pero salió todo bien. Además, yo estaba convencida que iba a ser hombre de nuevo, incluso esta vez no quise saber, le dije al doctor que esta vez quería que sea sorpresa. Nació como un mes antes y era niña, Francisca, y ahí sí que casi me muero de la emoción ¡una hermanita para ella!
Carlos: Camila no tuvo celos diferentes al resto de los niños, yo creo que había minutos en que odiaba a Francisca y otros en que la amaba. Era igual que con los otros hermanos, no noté que hubiera diferencia.

Elena: Los celos que tuvo fueron como el de todos los niños, de hecho ellas se llevaron mejor de lo que se llevaron los tres hombres cuando chicos, que peleaban todo el día. Ellas ahora más grandes han peleado más, pero de chicas jugaban harto.
Carlos: Camila era una chica tan especial que Francisca un tiempo quería ser adoptiva como ella.

Elena: Francisca se enteró como a los cinco años que Camila era adoptada. Estábamos hablando de embarazos y le dije “te tengo que contar que Camila, no estuvo en mi guata, nosotros la adoptamos”, y ahí le expliqué lo que era eso, y no mostró mucho interés. Pero al otro día me dijo, “Oye, ¿cómo es eso de ser adoptado?” y le volví a explicar y dijo “¡Ah, yo también quiero ser adoptada!” porque su hermana era su ídolo, siempre quería hacer lo mismo que ella.
La adopción desde una mirada más personal
Carlos: Yo particularmente nunca me había planteado la adopción y hoy día, no te digo que soy un promotor, pero sí a muchas personas que están en tratamiento de fertilidad les cuento sobre esta opción. Es un camino posible, súper viable, y que los beneficiados siempre son los padres, es un regalo para ti.
Elena: El tema de la adopción siempre ha sido abierto en la casa. No cambió mucho la dinámica, en el fondo, Camila siempre ha sido un niño más, no hubo nada distinto. Uno siempre tiene más cuidado en lo que puede decir, pero en general todo es igual, a uno se le olvida.

Carlos: Yo creo que una de las cosas que nos ha servido, la clave del éxito, es que Camila ha sido una hermana más de la familia, y como tal ha tenido los beneficios, los pro y los contra de ser una más de esta familia. Le tocaba reto a ella y a todos por igual cuando correspondía. Creo que en esta mixtura, en el fondo, no fue ni más privilegiada ni menos. Lo que me pasa siempre es que a mí se me olvida que Camila es adoptada.

Sobre la madre biológica
Elena: Pienso que fue valiente, no es algo fácil entregar a un hijo en adopción. Yo la admiro porque optó por la vida y no se hizo un aborto, y eso es súper valioso.
Carlos: Las personas que toman esa decisión tienen toda mi admiración, porque hoy existen tantos caminos. La opción por la vida siempre es la más valiosa.
Elena: A veces pienso que me encantaría que ella supiera que Camila está tan bien. Que estuviera tranquila. Sería bueno que uno pudiera escribir una carta, que la dejara tranquila que su hija está súper bien. Sería bueno para ella, porque se debe acordar y le debe dar pena. No es algo que se olvide, que se supere ni nada, tiene que aprender a vivir con eso.
Cuando Camila era chiquitita, rezábamos juntas y yo le decía “pidamos por la señora que te tuvo en la guatita, para que esté contenta, para que Dios la cuide”, y así siempre, poniéndonos en el lugar de ella.

Cita normas A.P.A.:
Rocca, Ignacia (2012). La adopción en una familia con hijos biológicos. “A mí se me olvida que la Camilaes adoptada”. Adopción y Familia, 8, 34-37
Cariños!
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#19
Que lidas historias... las estoy leyendo de apoquito!!!

Gracias!
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#20
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ADOPTAR SIN CONDICIONES

[Imagen: hijos-1.jpg]
Dos gemelas que nacieron con parálisis cerebral y ahora bailan como ardillas al ritmo de Gangnam Style. Un niño con crisis respiratorias obstructivas que nunca más fue al hospital. Otro que padece cuatro enfermedades graves pero no le falta el amor de sus padres. Estas son las historias de cuatro parejas que adoptaron a niños con severos problemas de salud o discapacidad.

Por Gabriela García / Fotografía: Alejandro Araya / Producción: Camila Letelier

Paula 1114. Sábado 2 de febrero 2013.

Pablo nació prematuro y era tan pequeño y delgado que las tías que lo cuidaban en la casa de acogida de lactantes Grada, le decían “el puntito”. Fruto de un embarazo mal cuidado, no era extraño que cayera una y otra vez hospitalizado por problemas pulmonares. Su respiración era entrecortada, tenía un asma alérgica. Sus cotillas se hundían cuando inhalaba.

Los médicos del Hospital Luis Calvo Mackenna coincidieron en que los problemas de salud que enfrentaba el bebé, como la microcefalia, el reflujo, el retraso intrauterino y pondoestatural, concordaban con el Síndrome Alcohólico Fetal (SAF). La madre biológica de Pablo lo había expuesto a altas dosis de alcohol y drogas durante su gestación y por eso estaba desnutrido y crecía poco. Cuando tenía un mes y medio de vida, llegó a Grada, una institución santiaguina donde viven 41 niños en situación de abandono. “Al año presentó, además, un retraso en el desarrollo sicomotor e hiperactividad. Aunque tenía el tamaño y el peso de una guagua de meses, era un niño travieso, alegre y muy despierto. Se trepaba por todos lados”, cuenta la jefa del área de salud de Grada, Marta Curinao.

“Cuando leímos su ficha médica, nos dio pena. Al niño le había pasado de todo y no podías evitar pensar qué pasarías la vida como enfermera, pero era tanto nuestro deseo de ser papás que sin verlo, dijimos sí. Y no nos arrepentimos”, cuenta Teresa Contreras, aquí junto a su marido Ernesto Bruna y su hijo adoptivo Juan Ernesto.

Hasta hace cuatro años, el destino más probable de Pablo habría sido crecer en un centro de acogida. Muy pocas familias estaban dispuestas a adoptar a un niño con tantos problemas de salud, pero entre 2008 y 2011 este tipo de adopciones aumentó en un 136%: de 30 casos anuales, pasó a 71. En 2012, de los 1.042 menores susceptibles de adopción que pasaron por residencias acreditadas por el Sename, 595 lograron integrarse a nuevas familias. De estos, 72 tenían problemas de salud crónicos.

María Elena González, directora de la Fundación Chilena de la Adopción (Fadop) lo confirma: si antes los padres que golpeaban la puerta de los organismos de adopción pensaban solo en la guagüita recién nacida, ahora son cada vez más los que se abren a la opción de recibir hijos con necesidades especiales, categoría donde también caben grupos de hermanos y niños mayores de tres años.

“Son personas muy abiertas y empáticas, que no idealizan la adopción: saben que los niños que viven en hogares no pueden ser perfectos, y están dispuestos a asumir a un hijo en toda su dimensión”, explica. Es decir, menores con deficiencias neurológicas y sensoriales, malformaciones congénitas, déficit intelectual y alteraciones siquiátricas, entre otras. ¿La más recurrente? el SAF, que afecta a uno de cada 300 recién nacidos vivos en Chile. “El consumo de alcohol se ha disparado, por lo que es común encontrarnos con madres adictas que abandonan niños de estas características en los hospitales. Ante eso, lo que nos queda es afinar el ojo y buscar a los mejores padres adoptivos para estos niños: los más dedicados, porque no serán solo agentes reparadores del abandono, sino también de sus problemas de salud”, agrega González.

UNOS PADRES PARA PABLO

[Imagen: hijosinsertar.jpg]

Diciembre de 2009. Pamela Quinteros (45) y Tito Sánchez (43), ambos administrativos, toman un tenedor de la mesa y golpean suavemente las copas para dar la noticia.

-Vas a tener un hermanito, le dicen a su hija adoptiva Camila, de 9 años.

La familia se pone en campaña: días después vuelve a la misma institución que les entregó a Camila siendo un bebé, la Fadop, para manifestar su deseo de agrandar la familia. Están
dispuestos a que esta vez no sea una guagua, sino un niño o niña entre 2 a 4 años. “Pensamos que haber adoptado antes nos daría alguna ventaja, pero tuvimos que empezar desde cero”, cuenta Pamela refiriéndose a un proceso de postulación que en promedio dura un año.

Evaluados por sicólogas y asistentes sociales que los visitan en su casa y analizan su situación económica, los padres postulantes asisten además a talleres donde les cuentan la verdad de la adopción y les preguntan si estarían dispuestos a recibir hijos de madres violadas, con VIH o esquizofrenia, entre otras patologías. “Los padres deben ser realistas y conscientes de sus diagnósticos porque el amor no basta y, si la salud del niño no mejora, el vínculo de incondicionalidad y su fe en ellos no puede romperse. Son chicos que demandan más atención, tiempo y dinero. Los padres deben asistir a sus controles médicos y estar atentos a sus medicamentos, sin descuidar la contención y el apego”, explica la psicóloga del Departamento de Adopción de Sename, Jessica Zavala.

A la Fadop le pareció ver empatía en los Sánchez Quinteros y 10 meses después de haber iniciado el proceso los llamó.

–Tenemos un niño susceptible de ser adoptado, les señaló.

Se trataba de Pablo, que en ese momento tenía un año y medio.

–Si no lo quieren es importante que lo digan porque Pablo es un niño que requiere mucha contención. Ha estado hospitalizado varias veces y, aunque ahora está estable, no podemos
descartar que presente algún deterioro a futuro-, les enfatizaron.

Pamela jamás había escuchado sobre el SAF, pero al ver la foto de Pablo no notó nada raro en él, solo le llamó la atención que fuera tan chico. “Pese a su edad, pesaba solo 8 kilos”, dice. De vuelta en la casa entraron a internet a averiguar sobre el síndrome. De la felicidad pasaron a la desolación. “Vimos niños que tenían malformaciones, que crecían absolutamente desadaptados y nos angustiamos. ¿Seríamos capaces de contenerlo? No parábamos de llorar”, confiesa Pamela.

La fundación les sugirió conocer a Pablo para despejar sus dudas. Pero tenían miedo a encariñarse.

–Cuando uno quiere tener un hijo siempre espera que venga sano, pero si nace con alguna dificultad lo quieres igual, el amor no cambia en nada–, le dijo una compañera de trabajo a Pamela cuando supo de su disyuntiva. De fondo, sonaba la canción de Luis Fonsi No me doy por vencido y ella lo interpretó como una señal. “Sentí que me la cantaba Pablo y me puse a llorar. No podíamos ser tan egoístas para ni siquiera mirarlo a los ojos. Él tenía derecho de mostrarse y elegirnos a nosotros, así que nos abrimos a ver qué ocurría”, dice Pamela.

El número de parejas dispuestas a adoptar a niños con dificultades de salud o discapacidad creció en hile en un 136% en los últimos cuatro años, según datos del SENAME.

El enlace se produjo en Grada en una sala repleta de juguetes. Pablo venía despertando de la siesta y las tías comentaban sus últimas travesuras. Días antes, el niño había desordenado las camas y vaciado las mamaderas de los otros bebés. Lo habían pillado riendo, con la cabeza rubia asomada debajo de una cama. “Nos habían soplado que dormía con un tuto, así que le llevé uno y lo rocié con mi aroma para que me reconociera. Lo tomamos en brazos. Sentí culpa. ¿Con qué derecho había pensado en rechazarlo? Pablo era exquisito. Mientras jugamos con sus autitos y lo balanceamos en el columpio, todos los miedos desaparecieron. Ese niño era mío”, cuenta Pamela.

Una semana después, el Juzgado de Familia oficializó la adopción. Durante ese mismo verano de 2011, Pablo llegó a vivir con sus papás y su hermana Camila a un condominio de departamentos del barrio Franklin, donde aprendió a decir por primera vez mamá y papá.

Las primeras noches con él en casa, Pamela las pasó en vela. Pablo respiraba corto incluso cuando dormía, y ella temía que se ahogara. A los dos meses de haber llegado tosía flema y estaba tan obstruido que lo tuvieron que hospitalizar. Pero salió adelante. Luego hubo otra hospitalización más. Hasta que se acabaron: “De repente hicimos un cambio de switch: nos dimos cuenta de que no sacábamos nada con llevar a Pablito al hospital cada vez que le dolía algo. Entendimos que lo que él necesitaba era que lo contuviéramos. Dijimos: el Pablo es así, tiene la respiración cansada. Y si se obstruye hay que darle sus inhaladores y propóleos y se acabó. Él necesitaba apego y menos aprehensiones”, relata Tito.

–¡Me bañé!–, le grita Pablo a una vecina asomado al balcón. En el condominio, “el puntito” ahora es conocido como “el alcalde”, “porque saluda y le sonríe a todo el mundo”, cuentan sus papás. El chico tiene 3 años y medio. Desde 2012 que no tiene una crisis.

Las gemelas Karina y Daniela nacieron con parálisis cerebral. No podían abrir las manos ni cerrar la boca. Ni pensar en caminar. La pareja de kinesiólogos formada por María Inés Bravo y Francisco Guerra, lucharon por adoptarlas. Convirtieron su casa en un gimnasio, y las rehabilitaron. Hoy, corren bailan y saltan. Cuando las retan en el jardín infantil por treparse arriba de los muebles, los papás se ponen felices.

ALONSO HABLA EN INGLÉS

Octubre de 2011. 5 AM. En una casa de Maipú, el pequeño Alonso pega un grito. Su cuerpo convulsiona, su cerebro no oxigena. El niño se va poniendo tieso y su piel morada. “No dejes que cierre los ojos”. “Muévelo”. “Dale el diazepam”, discuten sus padres en voz alta, antes de poner el auto en primera y correr hasta al Hospital Clínico San Borja Arriarán.

Alonso, de 3 años, no tenía estos ataques cuando el matrimonio compuesto por Ximena Morales (contadora, 48) y Daniel Allende (ingeniero, 50) lo adoptó a los siete meses de nacido, en 2009. Pero su salud ya estaba dañada. Alonso padece hiperplasia suprarrenal pero también tiene una desviación lateral en su talón izquierdo que lo obliga a usar prótesis, y una malformación del cráneo conocida como hipoplasia tercio medio facial.

“Cuando la Fundación San José nos dijo que existía Alonso, no nos importaron sus enfermedades. Creímos que estaba predestinado”, expresa Ximena abriendo un archivador donde lleva la historia médica del niño.

Siempre están preparados: en el dormitorio hay un bolso de emergencia con una muda de ropa y una manta de polar con ositos que Ximena le cosió a su hijo para protegerlo del frío.

Alonso es el segundo hijo que adopta este matrimonio, pero el único enfermo. La hiperplasia lo hace ser un niño en constante riesgo vital. “Vivir con un hijo así requiere que tengas el 100% de tus sentidos puestos en él, pero aunque haya que dormir en un hospital, los momentos felices que te dan los niños pagan con creces cada esfuerzo”, dicen sus padres.

Ruli –como le dicen al niño por su pelo negro y crespo– ha tenido siete ataques durante los dos años que cumplió con la familia Allende Morales, y los médicos no se explican por qué. Por ahora, les llaman ataques catatónicos. “Es como si hiciera cortocircuito. Lo zamarreamos para que reaccione, pero sus sentidos se pierden. En el hospital lo salvan a punta de reanimaciones. Es como si se muriera”, explica Daniel.

Para saber la causa de las convulsiones, Alonso se está practicando resonancias magnéticas. Y sus padres procuran, cada noche antes de dormir, chequear su temperatura. Si el termómetro marca 37° ponen el auto en marcha, porque dentro de minutos se encumbra a 40°.

Pamela Quinteros y Tito Sánchez lo pensaron mucho antes de adoptar a Pablo, quien nació con síndrome alcohólico fetal.”¿Seríamos capaces de contenerlo?”, se preguntaban. Hasta que lo fueron a conocer. “Pablo era exquisito. ¿Con qué derecho había pensado en rechazarlo? Ese día, todos los miedos desaparecieron. Ese niño era mío”, Cuenta Pamela. En la foto, Pablo con su padre y hermana Camila.

La vida de Ruli depende de cuatro remedios que consume en varias dosis al día, lo que implica un gasto de 200 mil pesos mensuales. Además, se chequea constantemente con un equipo compuesto por endocrinólogos, genetistas y pediatras. Ximena y Daniel dicen ser afortunados porque trabajan juntos en su propio negocio y pueden tener libertad de movimiento. De lo contrario, les sería muy difícil tomarse la mañana para atenderlo en el servicio público, porque la isapre rechazó la cobertura de las enfermedades de Alonso por preexistencia. “Pasa mucho con niños adoptados que nacieron con enfermedades. Como los padres los inscriben en las isapres cuando ya ha pasado un tiempo, cuesta que los acepten. Puedes apelar a un comité de ética, pero si lo llegan a incorporar, la prima se te dispara y en nuestro caso era inalcanzable. Es costoso tener un hijo con problemas pero para nosotros es parte de la crianza. Cada avance nos emociona”, cuenta Ximena.

Alonso tiene un retardo en el lenguaje. Las pocas palabras que pronuncia las aprendió en inglés, imitando al protagonista del programa de televisión Manny a la obra. Dice car (auto), hammer (martillo), screw (tornillo) y últimamente moon (luna). “Si necesita algo te toma de la mano y te lleva”, dice su padre.

“La gente piensa que por adoptar a un niño con problemas estás haciendo una obra benéfica, pero no somos héroes. Somos papás con muchas ganas de serlo no más”, sonríe Daniel mientras Ruli juega con su muñeco de Buzz Lightyear.

UN HIJO DE LAS ESTRELLAS

[Imagen: hios-ins.jpg]
Cuando Teresa (ingeniera, 38) conoció a su hijo adoptivo tuvo un deja vu. El niño tenía tres años y se parecía mucho al que había visto dos meses atrás en un sueño. “Me acuerdo que corría de espaldas por una vereda mientras yo lo perseguía”, dice mientras oscurece en la casa de Nos, donde vive con el pequeño Juan Ernesto desde 2011.

Fue un 23 de diciembre que el niño dejó a su familia guardadora para integrarse a los Bruna Contreras. En las rejas de los vecinos había carteles de bienvenida y en su pieza, una colcha azul donde Teresa lo acurrucó por primera vez. Esa noche le improvisó un cuento inspirado en su propia biografía. En este, unos papás pasan cuatro años pidiéndoles un hijo a las estrellas, hasta que una, la más brillante, les cumple el deseo y ellos corren por la ciudad a su encuentro.

–¿Y cómo corrían, mamá? ¿Fuerte, así transpirando?–,pregunta Juan Ernesto hasta ahora cuando le narran la fábula al oído para que se quede dormido. Este momento con él, para Teresa y su marido Ernesto (abogado, 38) vale mucho más que la delicada salud que tiene su hijo. “Cuando leímos la ficha nos dio pena. Le había pasado de todo y no podías evitar pensar que pasarías la vida como enfermera, pero era tanto nuestro deseo de ser papás que sin verlo, dijimos que sí. Y no nos arrepentimos”, cuenta Teresa.

Nació a las 26 semanas de gestación y con menos de un kilode peso. Juan Ernesto estuvo meses hospitalizado en la Unidad de Cuidados Intensivos por severos problemas broncopulmonares. Y cuando tenía dos años, le diagnosticaron nefrolitiasis (cálculos renales). “Cocinamos sin sal y lo hidratamos más que un niño normal, pero tenemos la familia que soñamos. Juan Ernesto es un luchador”, dice su padre.

GEMELAS EN TERAPIA

[Imagen: hijos-.jpg]

En el living de los Guerra Bravo, en Ñuñoa, la alfombra es de goma eva y en lugar de sillones hay dos correpasillos y una caja organizadora repleta de juguetes. Frente al televisor, dos hermanas gemelas que visten idénticos pantalones estampados en corazones y que llevan el pelo recogido en moños, brincan en círculos, al ritmo de la serie infantil Hi-5.

María Inés (33) mira a sus hijas y sonríe. Karina y Daniela, de dos años, están lejos de ser las chicas con parálisis cerebral que con su marido Francisco (35), adoptaron cuando tenían 10 meses. El mérito es en gran parte de ellos. Desde que las niñas llegaron a sus vidas, en octubre de 2011, además de acompañarlas a sus terapias con fonoaudiólogos, terapeutas ocupacionales, fisiatras, gastroenterólogos, neurólogos, genetistas, y otorrinos, les hicieron su propia rehabilitación. El rito se repitió sagradamente, cada noche, a las 20:30 horas, después del baño, y se extendió durante meses.

María Inés y Francisco transformaron su living en un gimnasio y echaron mano a su profesión de kinesiólogos para hacerles terapia. Lentamente, iban elongándolas para que las gemelas –que no podían abrir las manos, ni sellar la boca– lograran sentarse y tomar la mamadera por sí solas. “Su retraso sicomotor era tan importante que los médicos no daban un peso por ellas. En teoría la Karina no iba a caminar. Y Daniela solo lo haría con dificultades. Yo me mentalicé en que avanzaran. Me acostaba y me levantaba solo en función de ellas”, revela María Inés.

Lo primero que hicieron fue fabricar un corral de madera y con piso acolchado para que pudieran ejercitar sin golpearse. Con canciones infantiles como Las manitos, fueron moviéndoles los brazos y las piernas que estaban tiesas. La lengua se les iba para atrás. Karina y Daniela no lograban sacar la comida de la cuchara y menos hablar. “Tenía a toda la familia concientizada y elaboré una lista de juguetes para que les regalaran. Básicamente pelotas, cubos u objetos grandes pero livianos. La idea era que quisieran tomarlos y abrieran sus manos que entonces utilizaban aparatos”, cuenta María Inés.

La terapia se hacía como un juego. Los papás ponían pequeños pianitos en los pies del corral para estimularlas. Y, moviendo sus piernas, les demostraban que podían sonar. Cuando Daniela cumplió un año comenzó a gatear y dar sus primeros pasos. Y Karina quiso imitarla. Aunque demoró un poco más porque su lado izquierdo aún es más torpe, finalmente logró ponerse en pie. “Tienen esa competencia clásica que existe entre gemelas y se complementan. Si a la Dani le cuesta más hablar, la hermana la traduce, y si Karina no logra trepar a algún mueble o se queda paralizada, la Dani se devuelve y le da impulso o le acerca un banquito”. Hoy la evolución de las gemelas es casi total. En el Calvo Mackenna, las conocen como “Las hermanas Milagrito”.

También fue un milagro que María Inés las conociera. El matrimonio había sido declarado idóneo por la Fadop cuando Karina y Daniela se cruzaron en su camino. “Estábamos a la espera del llamado por un hijo cuando una colega del Instituto Nacional de Rehabilitación Pedro Aguirre Cerda donde trabajo, se adelantó”, cuenta.

“La Isapre rechazó la cobertura de las enfermedades de Alonso por preexistencia. Puedes apelar a un comité de ética, pero si te llegan a aceptar, la prima se te dispara y en nuestro caso sería inalcanzable. Es costoso tener un hijo con problemas, pero lo sentimos como parte de la crianza y cada avance nos emociona”, cuenta Ximena Morales, aquí con su marido, Daniel Allende, y su hijo Alonso quien nació con varias malformaciones y una grave epilepsia.

–Me llegaron unas gemelas a rehabilitación y tú eres su mamá perfecta, tienes que conocerlas–, le dijo a la kinesióloga en abril de 2011. María Inés se acercó a la ventana de una sala y sintió que las niñas de 4 meses se parecían físicamente a ella: el mismo pelo rubio, la misma piel blanca. “Tenían un expresión triste, como idas”, recuerda. Venían de una historia trágica: su madre biológica era adicta a las drogas y se había fugado del hospital apenas se recuperó de la anestesia del parto. Las niñas, que habían nacido prematuras, a las 33 semanas de gestación, se quedaron abandonadas en una incubadora.

Cuando lo supo, a María Inés se le apretó el corazón. Pensó en las veces que había tratado de embarazarse infructuosamente. “No me importaba si alguna de las niñas tenía que estar en silla de ruedas porque es algo que como kinesiólogos vemos todos los días”, cuenta Francisco mientras Karina y Daniela, hablan, saltan e imitan el paso vaquero del tema Gangnam Style, riendo como dos ardillas traviesas.

Hace un tiempo, la tía del jardín los llamó para decirles que las gemelas habían trepado un mueble de la sala, sacado las mochilas de sus compañeros y robado todas las colaciones del curso. “Las tuvo que castigar, pero a mí me dio ataque de felicidad. Que dos niñas que no iban a caminar hayan hecho eso era para aplaudirlas”, confiesa María Inés.

Las secuelas pueden dejarse ver hasta los 6 años, así que los Guerra Bravo siguen aplicados fortaleciéndoles la musculatura en su gimnasio casero. “Hay una medicina que los médicos no se pueden explicar y a la que en el instituto llamamos Efecto Mamá. Lo veo en los 70 niños al mes que rehabilito, cómo se iluminan sus ojos, como desaparecen sus enfermedades, y ahora me tocó verlo en mis hijas. Adoptar hijos con problemas puede ser mágico”, expresa María Inés. A su lado, las niñas comen arroz en sillas iguales. Hace poco empezaron a usar cucharas.


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Las personas adoptadas ¿tienen derecho a saber sobre sus familias biológicas?

Así es. Y por ley. De hecho, para resguardar esto, las organizaciones que entregan niños en adopción han desarrollado programas para facilitar la búsqueda. Entérate aquí cuáles son.

“Yo siempre supe que era adoptada y no tengo problema con eso, pero conocer mi origen era algo que yo quería hacer porque tenía la necesidad de conocer a mi mamá al menos, para llenar una suerte de vacío que quedaba en mi historia”.

Catalina (20) fue adoptada cuando niña después de que el Sename obtuviera su custodia. Es por eso que desde hace un tiempo, habló con sus padres adoptivos sobre la necesidad de conocer su origen. Y si bien su madre tuvo algunas aprehensiones en un comienzo por la cercanía que podía establecer con su madre biológica si es que la conocía, igual la apoyó. "Sabía que para mí era algo importante y que tenía cosas que resolver", recuerda.

Cuando este año quiso contactar a su madre biológica, supo que su adopción fue hecha bajo confidencialidad, por lo que no existía una vía legal para solicitar información de su familia de origen y así establecer contacto. Pese a esto, el padre de Catalina realizó tramitación con contactos privados para dar con el paradero de sus progenitores y, al cabo de dos semanas, lo consiguió.

Catalina cuenta que después del encuentro ya se siente bien y más tranquila. Sin embargo, hasta ese momento estaba nerviosa. Y además de la necesidad que tenía de conocer sus orígenes y de tener curiosidad sobre detalles importantes como sus antecedentes médicos, su madre biológica también quería saber cómo se encontraba la hija que había entregado en adopción en septiembre de 1998.

"Yo sabía a lo que iba y que no nos volveríamos a ver porque ella está en una institución para personas con enfermedades mentales. Yo cerré un ciclo y yo creo que mi mamá biológica también”, sostiene Catalina.

Según información entregada en la última cuenta pública del Servicio Nacional de Menores (Sename), durante el 2016 fueron adoptados 473 niños a en todo Chile. Además del Sename, en el país existen cuatro organizaciones autorizadas para entregar niños a familias que quieran acogerlos como uno de sus integrantes: Fundación Chilena de Adopción, San José, Mi Casa y el Instituto Chileno de Colonias y Campamento. Todas éstas se rigen por la ley N°19.620, de adopción de menores.

Actualmente, en el Sename existe el Subprograma de Búsqueda de Orígenes por el cual las personas que hayan sido adoptadas a través de la entidad, y que ahora tengan sobre 18 años, puedan buscar a su familia de origen siguiendo un proceso regular. Además, el programa permite que tanto los padres adoptivos como ascendientes y descendientes del adoptado puedan solicitar información sobre las circunstancias en que se dio la adopción, antecedentes de salud o localizar a las familias biológicas.

El proceso es confidencial y responde al derecho de la persona adoptada de conocer sus orígenes. A pesar que el Sename entrega información cuando ambas partes -adoptado y familia de origen- están de acuerdo, la institución se rige por la ley de adopción, por lo que debe respetar la voluntad de la familia biológica de querer establecer o no el contacto o concretar un encuentro con el adoptado, lo que podría dificultar el deseo de quien fue adoptado si es que su familia de origen no desea contactarse.

Durante el 2016, fueron 209 las personas que utilizaron el Subprograma de Búsqueda de Orígenes: 81,3 por ciento de las solicitudes fueron en Chile y sólo el 18,6 por ciento de los usuarios se encontraban fuera del país.

Además del Sename, el resto de las fundaciones que entregan niños en adopción, han desarrollado protocolos para que éstos puedan solicitar información del contexto en que fueron adoptados o, si así lo desean, reunirse con sus familias.

La directora ejecutiva de la Fundación Chilena de Adopción, Alejandra Ramírez Lema, explica que su institución todos los años recibe solicitudes de personas que fueron adoptadas y que desean conocer sobre sus padres biológicos. Respecto a la actitud que toma la familia de origen, sostiene que suelen tener una buena disponibilidad cuando se enteran que sus hijos desean establecer contacto, puesto que la fundación se hace cargo de realizar un contacto asistido para que no resulte abrupto.

Aunque actualmente está la posibilidad de que adoptados busquen a sus familias de origen, aún hay casos en que sus antecedentes han sido borrados y encontrar a sus padres biológicos se vuelve imposible, al menos por la vía tradicional. Este tipo de situaciones se da en personas que fueron adoptadas antes de 1998, momento en que se cambió la ley de adopción, o quienes vivieron un proceso de manera irregular o ilegal.

Esto le sucedió a Sara (41) que tras nacer fue inmediatamente entregada en adopción a través del Sename. En el 2016, cuando quiso contactar a su madre biológica, descubrió que no había ninguna información sobre el proceso de su adopción, por lo que el Sename no pudo ayudarla y tuvo que iniciar una búsqueda por sí sola.

"Nací en la ciudad de Ovalle el 26 de agosto de 1975 (podría ser uno o dos días antes, pero no más que eso). El mismo día de mi nacimiento me trasladaron al hospital de La Serena, lugar en donde mis padres adoptivos me fueron a buscar. Tengo un expediente de adopción en el Sename el cual es irregular o ilegal. Me eliminaron toda información de mi madre biológica por lo cual no se si ella me dio en adopción o le dijeron a ella que fallecí y me dieron en adopción", relataba en redes sociales. Como no obtuvo resultados, se acercó a la ONG Nos Buscamos para realizarse pruebas de ADN y ver si lograba encontrar a alguien de su familia biológica.

En el año 2013, Constanza del Río creó la organización Nos Buscamos, después de enterarse de que era adoptada y que sus padres adoptivos no tenían nada de información respecto a su familia de origen. Del Río fue parte de las adopciones irregulares del doctor Gustavo Monckeberg y el sacerdote Gerardo Joannon que reveló el Centro de Investigación e Información Periodística (Ciper). Decidió comenzar una búsqueda y en ese contexto creó la ONG con la intención de encontrar a su familia.

La participación en Nos Buscamos es voluntaria tanto por parte del adoptado como de la familia biológica. Una vez que una persona entrega su información a la organización, ésta realiza cruce de datos para poder reunir al adoptado con su familia de origen.

Del Río encontró a sus padres biológicos siguiendo los pasos que actualmente usa Nos buscamos. La ONG ha logrado reencontrar 42 familias, cumpliendo su objetivo de “restituir el derecho de identidad personal que ha sido vulnerado” a través de adopciones irregulares o sin información.

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Un encuentro de cuento

Hace un tiempo, una mujer adoptada, de casi treinta años, confesó que hacía años inició su búsqueda de orígenes, aunque no como debía haber iniciado. Ella entonces tenía casi veinte años y logró encontrar los datos de su madre biológica, fecha de nacimiento, estado civil, dirección y teléfono. A pesar de que en su casa, con sus padres (adoptivos), tenía muy buena relación y hablaba con naturalidad sobre su adopción, sobre sus orígenes, y sabían responderle cariñosa y pedagógicamente a todas sus preguntas, ella decidió obtener esos datos a escondidas. Era aún muy joven e impulsiva. En una ocasión, viajó kilómetros hasta el domicilio de su madre biológica, nunca ha sabido afirmar si hubiera sido capaz de llamar a la puerta o no, pero sentía la necesidad de ‘mirar a escondidas’. Por suerte, no llamó a la puerta, ni se encontró con ella. Seguramente, ese no era su momento todavía. Y ahí dejó aparcada la historia. Diez años después, resurgió la curiosidad por ‘encontrar la pieza del puzzle que le faltaba a su identidad’. Esta vez lo habló con sus padres (adoptivos), con su marido, e incluso con algún amigo. Todos le apoyaron y animaron a hacerlo, pero, en esta ocasión, fue más sensata y decidió contactar con un mediador familiar.

mejor con1El mediador estuvo orientando y ayudando a esta joven, a elaborar su propia historia con los datos que tenía, a responder cuestiones y a buscar nuevas preguntas que pudieran surgir en el futuro, antes de que quizás, algunos hechos de su pasado, le pillaran por sorpresa en el presente. Después de un tiempo, cuando ella había aclarado muchos asuntos de su vida personal, se sentía segura y emocionalmente fuerte, el mediador se puso en contacto con su madre biológica. Esta mujer, recibió la noticia con sorpresa y necesitó mucho tiempo para asimilar lo que estaba empezando a suceder. Necesitó también el apoyo de un profesional que le ayudara a asimilar esta nueva fase de su vida, y después de sentirse segura, decidió dar el paso a contactar con ella.

Fueron meses de intercambio de información entre ellas, a través del mediador. De manera paulatina fueron enterándose y comprendiendo la historia de cada una de ellas. Después, cuando llegó la primera carta, fue emocionante, y las primeras fotografías que intercambiaron apenas podían vislumbrarlas entre las lágrimas. Con el tiempo, esa situación se normalizó, aunque en ciertos momentos era inevitable la impaciencia por conocerse físicamente, pero el mediador siempre les hacía comprender lo importante que era avanzar a otro ritmo, y enseguida intentaban controlar su inquietud.

Llegó el momento del encuentro, planeado por el mediador con cada una de ellas, para evitar que se sintieran incómodas en algún momento. No hubo abrazos, ni gritos de alegría cuando se saludaron –como suelen mostrarnos en las películas-, pero sí había sonrisas y mucha luz en sus miradas. El mediador hablaba de temas triviales para relajar el ambiente, aunque, como es inevitable, en ese momento, se miraban entre ellas muy tímidamente, mientras simulaban escuchar al mediador. Después de un rato de conversación entre los tres, con un ambiente relajado y entre risas y alegría, el mediador se retiró y dejó solas por primera vez a madre biológica e hija. El primer encuentro fue perfecto, y se selló con un abrazo entre las dos.

lasdosazulA pesar de que todo había salido bien, las dos necesitaban asimilar ese capítulo de su vida. Necesitaron hablar mucho con el mediador, tras este primer encuentro, y también compartir la historia con personas de su entorno. Excepto la madre biológica, que sólo podía hablar con el mediador, porque había decidido llevar esta historia en secreto, pues nadie de su familia conocía esta circunstancia de su vida pasada. Todavía hoy opina que no es el momento de revelarlo.

A este encuentro, le siguieron algunos más, y frecuentes llamadas de teléfono, puesto que viven en ciudades distanciadas. El mediador se iba apartando poco a poco de la relación entre ellas para definir su espacio íntimo, aunque continúa hoy manteniendo contacto de seguimiento. Fue entonces, cuando entre ellas y el mediador se había creado un clima de confianza, el momento en que la madre biológica decidió revelar el nombre del padre biológico. Y se pusieron manos a la obra.

Fue fácil localizar al padre, porque algunos años después de que naciera la protagonista de esta historia, habían continuado teniendo contacto, aunque fue difuminándose en el tiempo. Cada uno de ellos había rehecho su vida por su lado, casándose y criando a los hijos que tenían con sus segundas parejas.

El proceso con el padre biológico fue muy parecido al de la madre, sólo que él había decidido compartir esta historia con su familia. Su esposa ya había fallecido, pero sus cuatro hijos eran ahora adultos, y consideró justo que conocieran la historia.  Y así fue. El padre reunió a sus hijos y compartió con ellos la sorpresa, emoción y temor que le provocaba la situación actual.

El mediador habló con todos ellos, en diferentes encuentros por separado, aclararon dudas, y reordenaron algunos sentimientos que se les habían revuelto. Estaban preparándose para el encuentro que habían decidido tener con una nueva persona que entraría en sus vidas.  Después de unos meses, se organizó un encuentro similar al que ya había tenido con su madre biológica, y transcurrió tan positivamente como el primero.

Días más tarde, llegó el momento de conocer a sus hermanos.

Primero, el mediador organizó el encuentro entre ella y uno de los hermanos con el que había tenido más contacto durante los meses anteriores, a través de teléfono e internet. El encuentro fue diferente, pero igualmente emocionante y positivo. Unas horas después, se unieron al encuentro el resto de hermanos. A continuación, se sumó de nuevo el padre biológico de todos ellos.

Tiempo después, entre ellos tres, plantearon la opción de reencontrarse simultáneamente: ambos padres biológicos con la hija que tuvieron que entregar en adopción treinta años atrás. Se habían visto todos en otras ocasiones, pero nunca en una misma habitación, en el mismo momento.

El primer instante pareció como si fuera el primer encuentro para los tres, sin embargo, cuando llegó el momento de despedirse, después de un par de horas de haber cenado juntos, pareció como si llevaran viéndose toda su vida. Hubo una energía especial que compartieron todos ese día.

Ahora queda pendiente un encuentro que se está preparando entre la madre biológica y la madre adoptiva, puesto que ambas quieren conocerse y agradecerse mutuamente la oportunidad que cada una de ellas ha brindado a su hija.

En unas semanas, quizás ya se sientan del todo preparadas para sentarse las tres juntas…

La importancia del papel del mediador.

Probablemente, la historia relatada en el cuadro adjunto no hubiera sido tan óptima, si no hubiera estado presente la figura del mediador en cada momento, en cada paso del camino. Quizás se hubieran podido encontrar, sí. Pero, con casi toda seguridad, podríamos atrevernos a afirmar que no hubiera podido narrarse tan positivamente como se ha pretendido transmitir en este relato.
A pesar de ello, debemos reconocer que, incluso con la presencia de un mediador familiar, este tipo de historias, con tanto éxito, no suelen ser lo más frecuente. Por eso, esta situación se describe prácticamente como ‘un encuentro de cuento’.
Cariños!
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#23
A quienes están en los trámites o están en la espera, les recomiendo de verdad leer estas historias.

Creo que sirven mucho para imaginar el futuro.
Cariños!
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