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Adopción y escuela
#1
Déborah
Escrito el: 23 - Agosto - 2006 a las 00:09

Transcribo lo siguiente, pensando en nosotros papás qe ya tenemos a nuestros hij@s, y el cómo relacionarnos con sus profesores.

Esto es parte de una manual canadiense sobre el tema

Acoger al niño de una familia no-tradicional

Es probable que tengáis un niño en vuestra clase (¡o más de uno!) que proceda de una familia no-tradicional.

En la familia tradicional, un hombre y una mujer conciben un hijo, la madre lo ha traído al mundo y ambos lo educan. Existen otras formas de formar una familia, formas que son cada día más habituales, y cuyos niños pueden sentirse desplazados e incluso excluidos durante las discusiones en clase sobre el árbol genealógico, la historia familiar o los rasgos familiares.

La familia moderna está formada de varias maneras. El niño en la familia moderna puede ser:

* Un niño que vive con los padres que lo han traído al mundo: la familia tradicional.
* Un niño que vive con un solo progenitor.
* Un niño de padres separados o divorciados, que vive con un solo progenitor. Si este progenitor se vuelve a casar, se crea otra relación entre la nueva pareja y el hijo.
* Un niño en acogida, con padres de acogida y padres biológicos (con posibles cambios de familias de acogida).
* Un niño adoptado, con padres adoptivos y padres biológicos. Algunos niños adoptados en el extranjero desconocen sus raíces. Algunos (sobre todo los adolescentes) buscan a sus padres biológicos y aprenden algo más sobre ellos mismos.

Para incluir a los niños de familias no-tradicionales, los planes des estudio en ciencias sociales y en biología, por ejemplo, deberían ser ampliados.
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#2
Déborah
Escrito el: 23 - Agosto - 2006 a las 00:09

Introducir el concepto de adopción entre los alumnos de la escuela primaria
Es posible que haya niños adoptados en clase y tengáis que estar preparados para las preguntas sobre la adopción cuando se planteen. Introducir el concepto de adopción en clase y tratarlo como una de las experiencias posibles de la vida beneficia tanto a los niños adoptados como a sus compañeros.
Educación infantil
Cuando habléis de bebés y de familias, utilizad la palabra "adoptado" o "adopción" de vez en cuando. Leed historias que hablen de la adopción. Depen-diendo de los intereses de los niños, preparad un juego de rol en los que vayan al aeropuerto a recoger un hermano o una hermana adoptada, o preparan la casa para un hermano adoptado.
Primer ciclo de primaria
Cuando habláis de distintos tipos de familia, no olvidéis las familias no tradicionales, incluyendo las familias adoptivas. Si un alumno menciona que en su familia ha nacido un bebé, mencionad el hecho que algunos niños entran en la familia por adopción. Esto puede incitar a algún niño a declarar que es adoptado, y podrás desarrollar el tema. No olvides que la historia de adopción de un niño es personal, él debe decidir si la cuenta o no.
Cuida el lenguaje que utilizas. No existen madres "naturales". Existen madres biológicas y madres adoptivas. Si la familia del alumno está en proceso de adopción, aprovecha la oportunidad de hablar del proceso y de la alegría de acoger un niño.
Es importante tener en cuenta la receptividad de la clase frente a la historia de adopción de un niño. Velad por que el niño no se convierta en objeto de burlas, y reaccionad como lo haríais en cualquier otra situación de burla.
En clase pueden leerse elibros que traten de la adopción como tema general, u otros que únicamente la mencionan.
Segundo ciclo de primaria
Durante esta época y durante la secundaria, los alumnos quieren integrarse y ser como los demás. Los niños adoptados son conscientes de que son minoría, que la mayoría de los niños son criados por los padres que los trajeron al mundo. En general, es poco probable que quieran presentar su historia de adopción o ser singularizados.
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#3
Déborah
Escrito el: 23 - Agosto - 2006 a las 00:10

Cuidado con algunos proyectos de clase
Cuidado con algunos proyectos de clase. Lo último que quisierais hacer es excluir deliberadamente un alumno de una discusión de grupo o de un proyecto de clase, sin embargo algunos proyectos mal concebidos pueden producir este resultado.
Algunos proyectos de clase clásicos están basados en una visión anticuada de la familia, una visión que supone que todos los niños viven con papá y mamá en un mundo donde el divorcio y la adopción no existen y no hay historias traumáticas. Estos proyectos no respetan a aquellos niños que vienen de una familia no tradicional.
Generalmente, no podéis abandonar este proyecto y no querréis tampoco hacer una excepción por estos niños que son "casos especiales". Sin embargo, podéis alcanzar el fin educativo deseado, para todos los alumnos de la clase, redefiniendo los proyectos para incluir todo tipo de familias. Veamos algunos ejemplos de proyectos redefinidos.
El árbol genealógico
El trabajo:
Dibujar vuestro árbol genealógico
El perjuicio:
Esto supone que los niños viven con su familia de origen o conocen el pasado de sus familias. El árbol genealógico utilizado habitualmente no permite responder a las distintas estructuras familiares, sino únicamente a la de un padre y una madre biológicos, sin tener en cuenta familias de acogida u otras configuraciones. Los niños de estas familias se sienten entonces aislados y diferentes.
Como conseguir el objetivo:
Los educadores han rediseñado el diagrama para crear el "bosque familiar", el "árbol del amor", el "árbol con raíces" (los antepasados biológicos están representados por las raíces y la familia adoptiva o política por las ramas)...
O podéis abandonar la metáfora del árbol y probar con la "rueda" (el niño en el centro y sus próximos alrededor) o "mi casa", o un diagrama con símbolos para las personas y líneas que indiquen las relaciones entre ellos. Pide a los niños que piensen en distintos tipos de modelos familiares; ofrece una variedad de árboles, o deja que inventen su propio diagrama.
Transforma este proyecto en actividad artística creativa -- invita a los alumnos a describir a su familia y lo que significa para ellos, en dibujo, pintura, collage o escultura. Utiliza las obras acabadas para lanzar discusiones sobre los tipos de familia y las formas distintas en las que se formaron. Dedica el mismo tiempo para cada tipo de familia, e insiste sobre el hecho que, en el mundo, pocos niños crecen en una familia nuclear. Habla de familias extensas, de acogida, adoptivas, de familias políticas y de familias monoparentales.
El objetivo podría ser la introducción de palabras y lazos de parentesco; el descubrimiento del lugar en la familia y la historia familiar; o el estudio de los ancestros. Podéis encontrar otra manera de conseguir estos objetivos. Sin embargo, el proyecto de árbol genealógico no tiene porque ser suprimido, representa una lección sobre las distintas maneras que tiene una familia de crecer.
Las fotos de bebé
El trabajo:
Traer una foto de cuando erais un bebé.
El perjuicio:
Este trabajo excluye a los niños que podrían no disponer de fotos de esta etapa, por estar en familia de acogida, adoptados, inmigrantes, o simplemente porque no se tomó ninguna foto. Si el objetivo del proyecto es establecer una relación entre la foto de bebé y el niño de hoy, se está privando a los niños de estas minorías de parte del placer de este proyecto!
Como alcanzar el objetivo:
Para ilustrar el desarrollo y los cambios del niño, pedid una foto del niño de cuando era más pequeño. Para describir al niño, introducid un objeto de referencia: un libro, un trofeo, un juguete, una mascota.
La historia familiar
El trabajo:
Redactar la historia de vuestra vida, incluyendo dos experiencias significativas.
El perjuicio:
Un niño que no conoce su pasado, o con un pasado difícil, puede ser incapaz de escribir su historia. Imaginad la dificultad emocional de un niño para recordar los abusos vividos en un hogar de acogida, por ejemplo. Su deseo de borrar un pasado doloroso o el hecho de inventarse un pasado mejor puede entrar en conflicto con su sentido de la honestidad.
Como alcanzar el objetivo:
Ofreced alternativas: escribir la biografía de un personaje histórico en primera persona; redactar una historia sobre algún fecho de vuestra vida; explicar alguna experiencia agradable sucedida en la escuela.
El día "Soy especial"
El trabajo:
Explicar la historia de vuestra familia; traer un recuerdo familiar.
El perjuicio:
El objetivo puede ser el de reforzar la autoestima. Este proyecto podría ser contraproducente para el niño en familia de acogida o adoptado que se sentiría cada vez más diferente a medida que fuera descubriendo la historia de sus compañeros. Si los recuerdos de familia típicos incluyen fotos de bebé o tradiciones familiares, el niño que no disponga de ellos encontrará muy difícil participar ene este proyecto.
Como alcanzar el objetivo:
Ampliad las posibilidades permitiendo a los alumnos traer mascotas u objetos que hagan referencia a su aficiones.
Día del padre / Día de la madre
El trabajo:
Celebrar al padre o a la madre.
El perjuicio:
Los proyectos que hacen referencia a estas fiestas especiales excluyen a aquellos niños de familias monoparentales o divorciados.
Como alcanzar el objetivo:
Ampliad el proyecto para incluir a aquellos hombres o mujeres que el niño conoce. O celebrad el "día de la familia", o el "día del amor" con temas como "agradecer a la/s persona/s que cuidan de nosotros".
Responder
#4
Déborah
Escrito el: 23 - Agosto - 2006 a las 00:10

Aprender el lenguaje de la adopción
Los educadores deben aprender a sentirse cómodos con el lenguaje de la adopción. Deben saber como reaccionar frente a los adultos y a los niños que utilizan un lenguaje inapropiado; frente a preguntas como "por qué su madre le abandonó?" o "quien es su verdadera madre?"
Aunque la adopción tiene un lado feliz, no hay que olvidar que implica una pérdida. Los adoptados viven con la realidad dolorosa de que sus padres de nacimiento no han podido o no han querido quedarse con ellos.
Es muy difícil explicar esto a niños pequeños. Sin embargo, como adultos con un papel importante en la vida de estos niños, los educadores debemos a veces entrar en el mundo de los niños para hacer frente a sus penFas y a ayudarles a sentirse valorados y positivos con respecto a su existencia.
Los educadores deben esforzarse por aprender un lenguaje positivo de la adopción, porque la manera en que tratamos los temas sensibles puede provocar en el niño confianza y valor o por el contrario, vergüenza y miedo.
Se puede formar parte de una familia de nacimiento o de adopción; ambas son totalmente aceptables. La adopción permite construir familias sanas y felices, padres y niños ligados por las reglas del amor.
Sin embargo, cuando la gente utiliza palabras cargadas de emociones que amplifican la ausencia de lazos de sangre, crean conflictos y disminuyen la autoestima de los niños adoptados. Estos términos negativos se originan a veces por el secreto de la propia adopción.
La mayor parte del tiempo, no deberíais referiros en absoluto a la adopción; haciéndolo, dejáis claro que la adopción es un lazo de parentesco menos importante que un lazo de sangre.
A continuación sugerimos algunas expresiones que deberían utilizarse para sustituir las incorrectas:

Evitad esta expresión Mejor ésta Por qué?
Padre/madre verdadero/a Padre/madre de nacimientoLos padres adoptivos son tan verdaderos como los adoptivos
Padre/madre natural Padre/madre de nacimiento, biológicos que han dado nacimientoLa ausencia de lazos de sangre no implica que un padre/madre adoptivo sea "menos padre/madre"
Hijo natural Hijo de nacimiento
Hijo biológico
Hay hijos artificiales?
Hijo propio Hijo de nacimiento
Hijo biológico
Todos los hijos son propios, adoptados o no
Ilegitimo o
No deseado
Ninguna expresión deseableLas circunstancias de su nacimiento no deberían estigmatizar al niño
Madre soltera Madre Madre soltera implica un juicio moral
Abandonar, dejar,
Quedarse con el bebé
Dado en adopción
Criar el bebé
Por lo general, las madres biológicas toman la decisión de forma responsable y meditada
Adopción en el extranjeroAdopción internacional"Extranjero" puede tener connotaciones negativas
Niño difícil de colocar Niño con necesidades especiales Menos perjudicial para la autoestima del niño
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#5
Karen:
Escrito el: 23 - Agosto - 2006 a las 22:47

Chicas es muy bueno el documento,hoy llegue al cole de una licencia y me enteré que los apoderados de mi curso (cuarto básico),estaban molesto porque yo iba a adoptar un bebe,me dolio en el alma,fueron a reglamar con la directora, que yo no podia tomar el posta-natal,porque iba a dejar solos a sus hijos,las personas son muy egoístas y egocéntricos no ven más opciones de formar familia,esto para mi fue chorro de agua fria,la verdad no se que pensar,además trabajo en un colegio religioso que se supone que se entregan otro tipo de valores,uno todos los dias se sorprende de la gente
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#6
La Monito:
Escrito el: 24 - Agosto - 2006 a las 01:04

Debo, extremadamente interesante lo que nos ragalas. Creo que todo madre/padre adoptivo se adelanta y piensa esas cosas pero cada uno va a vivir la experiencia dependiendo de las reacciones de su hijo.
Te digo esto último porque tengo un ejemplo bien concreto en la familia: mi prima, madre adoptiva de una niña de 5 años, pensaba mucho en el futuro de su hija en lo que respecta al rendimiento escolar. Ella pensaba que los niñitos podrían ser crueles y hacerla sentir mal, por eso tomó la decisión de cambiarla de escuela e inscribirla en otra que quedaba lejísimos de su casa (para que no se supiera, decía)

Imagínate la cara de la madre cuando la lleva al nuevo colegio y su niña se acerca amistosamente a los demás niñitos, les dice su nombre y "yo soy adoptada"

La pobre tomó tanto "caldo de cabeza" sin darse cuenta de que para su hija eso no significa ningún trauma sino que al contrario es la niña más feliz y orgullosa del mundo.
Responder
#7
Déborah
Escrito el: 01 - Octubre - 2006 a las 21:05

[SIZE=2]Escolarización de los niños adoptados[/SIZE]


Debra G. Smith

Traducido y adaptado por Cecilia y postadopcion.org
Como todos los niños, los niños adoptados están en la escuela una buena parte de las horas del día en las que están activos. Dado que la escuela es tan importante en la vida de los niños, los padres adoptivos, como todos los padres, desean que la experiencia escolar de sus hijos sea positiva. Cuando tu hijo tiene un problema en la escuela, es probable que te preguntes: ¿Este problema tiene que ver con la adopción, o es un problema general y común a todos los niños relacionado con el desarrollo evolutivo, educativo o con el sistema escolar?
De qué manera la adopción afecta el desempeño escolar de los niños
La adopción puede influir en el desempeño escolar de los niños en dos formas: educativamente y socialmente. Si un niño está haciendo un duelo sobre su familia biológica o fantasea con ella hasta el punto de que esto afecta su habilidad de concentrarse y de aprender, estamos ante un problema educativo.
Si un niño es molestado en el patio por algunos compañeros que le dicen que el debe ser malo porque su familia "real" lo dió, estamos ante un problema social. La burla puede afectar la autoestima lo que puede afectar el rendimiento escolar.
Escuela infantil
Cuando los niños asisten a la guardería están expuestos a nuevas experiencias más allá del
mundo protegido de la familia inmediata.A menudo es la primera vez que interactúan socialmente con otros niños. Los niños hacen nuevos amigos, aprenden a tratar a una nueva figura de autoridad (la maestra), llevan a cabo rutinas, cantan canciones, se hacen cargo de alguna mascota como un hámster e imitan a los adultos en el cuidado de la casa en una casita hecha a su medida.
Los objetivos educativos para esta etapa no son muy ambiciosos. Usualmente la prioridad es apoyar a los niños para que ganen autoconfianza y autoestima en un ambiente más amplio que el círculo familiar. Se suele hacer énfasis en algunas habilidades sociales como el esperar el turno, compartir y seguir instrucciones.En esta etapa se estimulan la motricidad gruesa y la expresión creativa. Las actividades suelen centrarse en los colores, las formas, los números, las letras o los conceptos, pero usualmente en el currículo no se incluye la instrucción formal en la lectura o en la aritmética. La mayoría de los educadores de preescolares quieren que los niños desarrollen una conciencia de ellos como aprendices y amor por aprender, lo que será una buena base para la experiencia en la escuela primaria.
Los niños de 3 ó 4 años que fueron adoptados cuando eran bebés rara vez muestran algún problema de adaptación. Debido a que a esa edad no entienden cabalmente la reproducción, no pueden entender en profundidad el significado de la adopción. Puede que ellos cuenten felices, una y otra vez, la historia de su adopción a cualquiera que esté dispuesto a escucharla. Los niños en esta etapa no tienen prejuicios sobre el color de la piel (a menos de que hayan sido enseñados a tenerlos por sus padres o por otros adultos) y usualmente aceptan a cualquier niño que se comporte con ellos de forma amistosa. Es por tanto probable que durante este periodo los niños adoptados que pertenecen a otras razas o a otras culturas, no se enfrenten a los prejuicios.
Sin embargo, los niños de esta edad son conscientes de las diferencias en los rasgos físicos y pueden necesitar de algún tipo de ayuda para entender estas diferencias.
Si se debe o no explicar al personal de la escuela que el niño es adoptado es una pregunta que no tiene respuestas absolutas.
Si tu hijo es de otra raza es un tema que saldrá a la luz de forma automática; o si, por ejemplo se pide una foto del niño recién nacido y tú llevas una del niño a los seis meses, el asunto saldrá a colación. Claudia Jewett Jarrat, una terapeuta familiar de Boston y madre adoptiva de siete niños, sugiere que contarlo o no contarlo en la escuela es una opción individual. Dice Jarrat:
"Haz lo que ayude a que tu hijo se sienta querido y afirmado en todas las áreas de la adopción". Si decides hacerlo, no hace falta entrar en los detalles sobre la familia biológica.
Como las guarderías son a menudo privadas y están separadas del sistema escolar público, los años anteriores a la escolarización son un buen momento para que los padres practiquen cómo interactuar con el personal de la escuela sobre los temas de la adopción sin miedo de que esto signifique que se le colocarán etiquetas por el resto de su escolarización. Los padres pueden comenzar a sentirse más cómodos con la idea de intercambiar información sobre la adopción del niño, si piensan que esto es apropiado y que puede ayudar a la adaptación del niño a la escuela.
Si los niños y los maestros en la clase de educación infantil de tu hijo sienten curiosidad por la adopción, tal vez te gustaría hacer una presentación a la clase. Si así fuera, es importante que hagas énfasis en que la adopción es una entre las muchas maneras en que se forman las familias.
Los siguientes puntos son adecuados para los niños en edad preescolar:
l Hay diferentes tipos de familia.
l Las personas que viven juntas y cuidan unas de otras son una familia.
l Algunas veces los miembros de una familia no viven juntos, pero de todas formas se cuidan unos a otros.
Los niños en edad preescolar pueden tener algunas ideas sobre la reproducción, aunque probablemente estarán más interesados en cómo nacen los niños que en cómo se conciben. Una explicación detallada sobre la reproducción puede que no sea apropiada para una clase de este nivel. Sin embargo, podrías explicarles que todos los bebés crecen dentro de una mujer y que, después de que el bebé nace, el niño puede vivir con la mujer que le dio a luz, o puede vivir con otros padres.
Escuela primaria
En primer grado es cuando empieza "la escuela de verdad". A los seis años los niños han alcanzado una edad en la que se pueden sentarse quietos, prestar atención, mantener el orden de la fila y aprender a leer y a escribir. Cuando toman el autobús escolar, negocian en el patio de la escuela, reciben sus evaluaciones y actúan en los actos escolares, los niños adquieren un nuevo sentido de su independencia y se afirman.También comienzan a participar en actividades de grupo fuera de la escuela como un equipo de fútbol, clases de baile o ludoteca que les ayudan a desarrollar nuevas habilidades.
A esta edad los niños adoptados empiezan a entender el significado completo de su adopción, incluyendo los aspectos de pérdida y abandono que pueden estar asociados con ésta. Puede ocurrir que pasen tiempo fantaseando acerca de sus padres adoptivos e imaginándose cómo son.
Pueden sentir que fueron dados en adopción porque no fueron lo suficientemente buenos, guapos o inteligentes para que se quedaran con ellos.Al emplear la energía mental en estos pensamientos, se hace difícil prestarle atención a la clase y aprender, aún cuando no tenga dificultades de aprendizaje.Y si el niño tiene dificultades de aprendizaje o padece de alguna condición específica como el síndrome de déficit de atención, la escuela primaria sueles ser el momento en que éstas se hacen visibles, dado que por primera vez se le imponen exigencias académicas más intensas.
Los niños en la escuela primaria son los suficientemente mayores para decidir por ellos mismos si quieren contarles a sus compañeros de curso acerca de la adopción. Sin embargo, hay que explicarles que, una vez que lo han contado, no hay "vuelta a atrás". Igualmente, es necesario que ayudes a tu hijo a reconocer que las personas reaccionan de manera diferente ante esta información.
Debes darle herramientas para que responda a las reacciones de los otros, especialmente si estas son negativas. Tu experiencia con los maestros de preescolar puede ayudarte a decidir si quieres compartir esta información con el personal de la escuela. Si te parece que es importante que hables con el maestro de tu hijo sobre la adopción, explícale exactamente a tu hijo lo que le vas a decir y las razones para hacerlo. El comienzo del curso, las entrevistas con el maestro,o las reuniones de padres son una buena oportunidad para hablar de la adopción.
Algunos profesionales y padres adoptivos creen que no es conveniente compartir la información sobre la adopción con el maestro, porque piensan que el maestro puede hacer diferencias entre los niños haciéndoles sentir distintos, causando que se mofen de ellos, le pongan sobrenombres, o les den un trato especial. Otros afirman que no se puede esperar que los maestros se hagan más sensibles a los temas relacionados con la adopción, que usen un lenguaje adecuado para referirse a la adopción y ayuden a los niños adoptados, si los padres no están dispuestos a compartir y afirmar abiertamente sus sentimientos positivos acerca de la adopción.
Linda Yellin, una mujer que fue adoptada y que trabaja como terapista y consultora de servicios de pre y postadopción en el área de Detroit, cree que en la mayoría de los casos es conveniente compartir información sobre algunos aspectos aspectos de la adopción con las personas adecuadas que trabajen en la escuela. En relación con los niños en edad preescolar o en la escuela primaria, afirma: "Si el personal que trabaja en la escuela está al tanto y es sensible a las situaciones de adopción, será más capaz de responder a las mismas".
Un niño que acaba de ser adoptado con 6 años tendrá algunos de los mismos problemas escolares que un niño de 6 años que fue adoptado cuando era un bebé. Estará enfrentándose al duelo y a la pérdida a la que se enfrentan todos los niños que viven alejados de sus padres biológicos.
Es posible que además tenga otras dificultades. Si ha sido víctima de abusos, de rechazo o de negligencia o ha estado a cargo de más de una persona, es posible que no haya contado con el alimento emocional que es necesario para un bebé. Cuando se ha interrumpido el vínculo, las privaciones tempranas, las diferencias culturales y las mudanzas pueden ser causas de que un niño actúe como si fuera menor. Es probable que no sea capaz de aprender con la misma rapidez que un niño de su misma edad; y en cambio, como es físicamente es de la misma edad que sus compañeros de curso, se espera que se comporte de la misma manera que el resto. Estas experiencias negativas pueden ser la causa de que el niño tenga baja autoestima, que tenga problemas con la autoridad, dificultades en llevarse bien con los otros niños, depresiones y conductas antisociales como mentir, robar o interrumpir el curso de la clase.
El padre o madre de un niño que ha sido adoptado recientemente debe hablar de la adopción del niño con el personal de la escuela de manera que ellos comprendan los factores que provienen de su pasado y sean capaces de planificar junto a la familia adoptiva intervenciones efectivas. Si tu hijo tiene el riesgo potencial de tener problemas serios en la escuela debido a su familia biológica o a sus experiencias durante el acogimiento, es probable que sea necesario que el personal de la escuela participe del "equipo destinado a resolver los problemas", un equipo conformado por ti, al trabajador social a cargo y otras personas que tú consideres importante Para animarlos a que te den apoyo, debes compartir información importante sobre el pasado de tu hijo; sin embargo debes ser cauteloso sobre cuántos detalles quieres revelar y a quién.
Por ejemplo no hay necesidad de contar detalles si fue víctima de abuso o de revelar quién fue el que lo perpetró. El grado de detalle que se le debe dar a un terapeuta es diferente al que se le debe dar un maestro. El maestro sólo debe conocer lo necesario para entender algunas razones del comportamiento del niño en la clase.
Si crees que tú hijo necesita de más ayudas que las que se ofrecen en una clase regular, debes solicitarlas.A diferencia de otros adultos que en su vida pasada no fueron de fiar y que no conformaron un equipo para ayudarle, tú y el personal de la escuela debéis trabajar juntos.Tú hijo necesita recibir este mensaje: "Eres importante. Nosotros podemos ayudarte a que las cosas vayan bien".
También puede ser necesario que, además de los servicios educativos que provee la escuela,buscar apoyo en los servicios post-adoptivos, la psicoterapia, las asociaciones de familias adoptivas o grupos de apoyo para padres adoptivos.
Cuando las actividades escolares est.n relacionadas con la adopci.n
El árbol genealógico
En muchas escuelas, se les suele pedir a los niños de tercero o cuarto curso que construyan su árbol genealógico. Una forma de ayudar a tu hijo a resolver los sentimientos incómodos que pueden surgir con este trabajo es hablar anticipadamente con el maestro acerca de la adopción. Si tienes suficiente información acerca de la familia biológica es posible que el árbol familiar incluya información tanto de la familia biológica como de la familia adoptiva. Lois Melina en Hacer un árbol genealógico que ayude al niño adoptado apunta los beneficios que este trabajo escolar puede reportar. Es una oportunidad natural para hablar de la adopción con tu hijo.
Hoy en día existen muchas variedades de familias. Los niños pueden vivir con padres adoptivos, adoptivos, padres en acogida,un solo padre, padres divorciados con custodia compartida, padrastros o madrastras, abuelos o con dos padres del mismo sexo. La mayoría de los maestros son conscientes de estas diferencias. Lo deseable es que los maestros puedan aprovechar la oportunidad para explicar que cada uno de estos tipos de familias es una familia "de verdad" y que ninguna es mejor que la otra.Tal vez puedas sugerirle a la maestra que deje claro que, aunque todas las familias pueden parecer diferentes si se les mira desde fuera, por dentro todas son iguales: están conformadas por personas que se cuidan mutuamente y que se quieren entre ellas. Si la actividad se enfoca de esta forma su realización debería ayudar a fortalecer la autoestima de tu hijo y de los demás niños de la clase.
Adoptar una mascota o un objeto
Otro tipo de situación común durante los años de la educación primaria es que, por sugerencia de la maestra, la clase adopte una ballena, un animal del zoológico, un bosque o una autopista. Si bien a los ojos de la maestra éste puede parecer un proyecto inocente relacionado con la ciencia o el conocimiento del medio -cuyo objetivo es impartir un mensaje positivo sobre la necesidad de asumir responsabilidades para salvar a especies en peligro de extinción o mejorar el ambiente- esta actividad puede tener efectos negativos en los niños adoptados de esta edad. Este tipo de proyectos podría llevar a los niños adoptados a la conclusión de que lo único que necesitas para adoptar es pagar algún dinero por ello (no olvidemos que todavía piensan en términos concretos y no abstractos).
Cuando se "adopta" una ballena o un bosque la adopción debe renovarse cada año. ¿Tienen los padres también que pagar dinero cada año para tenerlos en casa?; ¿y si los padres no pagaran el dinero, los sacarían de casa?. Tal vez tengas que mencionarle a la maestra de tu niño que el proyecto está bien, pero que el uso del término "adoptar" en este caso es problemático. En una clase en la que hay niños adoptados, la presentación de este tipo de proyectos requiere una explicación sensata por parte del maestro.
Responder
#8
Edna:
Escrito el: 04 - Octubre - 2006 a las 12:04

Debo, me encantaron los articulos muchas gracias por dejar que los leamos nosotros también, bueno mi Antonia también entro de nuevo a la sala cuna, esta vez ha llorado mucho y solo me llama [Imagen: smiley19.gif] me da mucha penita que se ponga así, pero estuvimos mucho tiempo juntitas las dos solas, la extraño mucho yo también, menos mal que las tias la quieren harto asi, que ayer llame para saber como estaba y me dijo la tia ya encontre una manera de que la Antonia no llore, debo estar al lado de ella y dejar que me tome el brazo o la pierna si me paro hacer otra cosa llora todo el rato, igual me da miedo que mi niña se enferme creo que el hecho de estar en un hogar viendo todos los dias diferentes tias y todo lo que significa eso igual se les debe quedar grabado en alguna parte de su disco duro, no creen?. Bueno pero las tias me dicen que es parte del proceso de adaptación, que pronto pasara, eso espero.
Karen me da mucha lata lo que estas pasando, se supone que debieran apoyarte al máximo, bueno mi niña no te amargues creo que no vale la pena, tan solo tienes que ver tu lo que haces que es lo más lindo del mundo.

Un besito a todas...
Responder
#9
Escrito por Evita el: 04 - Noviembre - 2006 a las 19:41

te pasaste buenos los articulos. En mi caso mi hija se nota que fue adoptada con su linda carita de Chinita.
Sebastiaan estaba antes de ayer en la panadería y la vendedora le pregunto "Es hija suya?" ... El la miro y le dijo "es mi hija, mia y solo mia".
Me cargan esas preguntas cuando la niña esta ahi mismo.

Eva
Responder
#10
Toyita:
Escrito el: 15 - Junio - 2007 a las 17:03

Hola

Estoy poquitoa poquito leyendo cada uno de los artículos, este me interesó ya que nuestro hijo esta en el Jardin desde que tenía 1 año 2 meses, fue el primero, no tenían otros niños que fueran adoptados, las tías lo regalonean ya que es muy tierno, ellas me han dicho lo especial que es...éste año llegaron 2 niños más y estan felices les mandaré los articulos ya que no estan de más... muchas gracias....
Responder
#11
Sole:
Escrito el: 19 - Marzo - 2008 a las 15:20

Chicas estoy super complicada, ayer fuimos con mi esposo a la primera reunión de apoderadosdel año del Pre- Kinder de Antonia, y la tía dio los temasa tratar durante el año y el primero es "mi cuerpo y mis origenes"
lo último relacionado a la gestación etc.
Si bien es cierto Antonia conoce su historia, me preocupa un poco el enfoque que la tía pueda darle al tema, en ese sentido hable con ella, y la plantee mis aprenciones, ella me entendio y ofreci llevarle un material de Escuelas y familias no tradicionales que vimos tiempo atras en el Foro, pero revizandolo nuevamente, no se si me convense, alguien me puede orientar plis.
Responder
#12
:
Escrito el: 19 - Marzo - 2008 a las 18:33

Aprovecha al llevarle material hablar con ella en detalle. Al hablar con ella, investiga cuáles son sus prejuicios.... Hazle entrevista como si la estuvieras evaluando... es tu oficio!!!

eso es incluso más importante que el material.... pues da lo mismo los elementos con que cuente, si su enfoque es complejo...

Trata de cambiar el foco de la unidad a las formas de ser familia (uniparentales, separados, abuelos y nietos, adopción, etc...........)... puedes buscarle fotos de perros criando gatos y yo qué sé

y que en ese contexto se trate el tema de los orígenes

y en ese tema el tema del cuerpo, gestación y demases......

... el orden de los factores si altera el producto en este caso......

Trata de pesquisar qué actividades piensa hacer.... pa ver dónde podrían presentarse los problemillas.......

pregúntale que haría si un niño, si la Antonia se decidiera a compartir su historia (resáltale a la profe que no es obligación que lo haga pues es SU historia, que no es secreta pero sí es privada) le dice a la Antonia.... "pero entonces tus papás no son tus papás".............

Si te inquietan sus respuestas.. puedes hablar más con ella, ofrecerle a ayudarla esos días (te cuento que yo en 4° fui al curso de mi hija a hacer una clase-taller con los niños ¡y por suerte! porque la profe era LO inadecuada!!!!)
Responder
#13
Sole:
Escrito el: 19 - Marzo - 2008 a las 19:34

gracias , voy a seguir tus consejos, me preocupa la tía en especial, pues no la conosco, la dueña del jardin, igual Parvularia, es mamá de cuatro niños una de ellas por via de la adopción, no se si ha instruido a las educadoras en el tema, por la duda voy a sondear.
cariños
Responder
#14
Sole:
Escrito el: 26 - Marzo - 2008 a las 10:37

Bueno estoy mas tranquila, hable con la Tía directora, y me agradecio que le conversara del tema, pues ella habia olvidado, el tema de la adopción de Anto. y que no me preocupara pues siempre en este ciclo en los últimos tres años han tenido casos de adopción y me explico como abordan el tema en la sala, me parecio bien, además de recordarme que su propia hija tambien adoptada, tuvo clases con esta tía y todo muy bien, bueno la ventaja de todo es que este es un jardin muy familiar, donde nos conocemos y podemos plantear todo sin problemas.
En todo caso este es un TEMA, que personalmente me preocupa, pues creo que su buen abordaje influye montones en nuestros hijos.
Responder
#15
Princesita:
Escrito el: 01 - Abril - 2008 a las 14:03

Gracias a todas ustedes por la información, siento que los días se me hacen cortos y que deberia tener más horas.... pero debo aprovechar cada minuto. Mi bebe ya tiene 2 años 3 meses y siento que debo leer todo lo que este a mi alcance para que ella siempre se sienta feliz como hasta ahora, y cuando me tenga que preguntar algo relacionado con su progenitora tener la respuesta amorosa y adecuada para ella. Las quiero mucho y una vez gracias
Responder
#16
Educación

La escuela busca un nuevo lenguaje para la era global

Texto de Beatriz San Román



En un país donde los hijos ya no son exclusivamente blancos y con el ADN de sus padres, ¿cuál es el color carne? ¿Y la familia tipo? La escuela, donde se vive gran parte de la infancia, se enfrenta a una renovación de su lenguaje.



Sofía tiene siete años y fue adoptada en Rusia cuando tenía tres. Es una niña feliz y extrovertida, pero desde hace unos días anda ensimismada y salta a la primera. Por fin, en ese momento mágico de intimidad que se produce a la hora de acostarse, con lágrimas en los ojos le cuenta su angustia a mamá: “Mañana tenemos que llevar una foto de cuando éramos bebés, ¡y soy la única que no va a tener!”. Sofía tiembla al pensar que o bien se va a llevar una injusta reprimenda, o bien va a tener que dar más explicaciones de las que desea sobre su historia personal. Tiene razón, en lo que se equivoca es en que va a ser la única. Ni su amiga Adriana ni otros siete niños de su clase van a poder tampoco cumplir la tarea. Ellos llegaron a España cuando sus familias emigraron para construirse una nueva vida en nuestro país. Las fotos de su nacimiento, si es que existían, quedaron fuera de las maletas.

Esta anécdota ilustra con claridad uno de los grandes retos a los que se enfrenta el sistema educativo. De acuerdo con la ley, debería procurar un ambiente acogedor en el que todos los alumnos se sintieran igualmente incluidos, con independencia de sus circunstancias familiares o de su lugar de nacimiento. Parece que poner un ejercicio que nueve de 26 alumnos no pueden realizar no es el modo de hacerlo. Se diría que los grandes cambios sociales nos han pillado a todos, no sólo en el ámbito escolar, por sorpresa.



Una nueva sociedad

Los que hoy somos adultos crecimos en una sociedad cerrada, en la que el contacto con extranjeros –como se decía entonces– era un hecho aislado y excepcional. En 1970, las cifras oficiales de residentes foráneos en España eran de un 0,4 por ciento, de los cuales más de un 60 por ciento procedía de países de la actual Unión Europea. Hoy, en cambio, se calcula, sumando los irregulares a las cifras oficiales, que los inmigrantes extracomunitarios son alrededor de un 15 por ciento de la población española. A diferencia de Francia o Inglaterra, donde la convivencia entre distintas comunidades era ya normal el siglo pasado, España ha aterrizado en la aldea global sin una transición previa.

Paralelamente, al núcleo familiar tradicional compuesto por una mujer y un hombre que engendraban y criaban a un número variable de hijos se ha sumado un amplio abanico de modelos de familia. Muchos niños viven en familias que no encajan en este esquema: familias adoptivas, familias reconstituidas tras la separación o el divorcio con hermanos de padre o de madre, niños que viven en una familia de acogida, familias monoparentales, homoparentales...



Actualizar la palabra familia

A la hora de explicar a los niños qué es una familia, es necesario transmitir un concepto actualizado, en el que todos puedan verse reflejados. “Un hombre y una mujer que se casan y tienen hijos” no es una definición válida: lo que define a una familia no es su composición ni los lazos biológicos, sino las relaciones de afecto y cuidado mutuo que se dan en su seno. Independientemente de los miembros que las compongan o del modo en que fueron creadas, todas ellas son iguales en lo esencial.

Desde la escuela infantil, es posible enseñarles que las familias están formadas por personas que se quieren y se cuidan. Para entender la realidad que les rodea, necesitan que se les haga ver que existen distintos tipos de familias: hay niños que crecen en la familia en la que nacen y otros que son adoptados, hay niños que viven con un padre y una madre y otros que viven con una madre, o un padre, o dos madres, con los abuelos, etcétera. A veces (como ocurre en los divorcios), las personas de una familia dejan de vivir juntas, pero eso no significa que dejen de quererse o cuidarse.

En la vorágine del día a día y las reformas educativas, la escuela olvida a menudo que la diversidad familiar exige revisar el material educativo. Tanto a los alumnos adoptados como a los que no viven en familias tradicionales, algunas tareas o actividades escolares clásicas pueden hacerles sentir incómodos, confusos o excluidos. Elaborar un árbol genealógico oescribir una narración sobre sus primeros años de vida supone para algunos de ellos enfatizar públicamente un pasado poco habitual, revelar información privada o resaltar las lagunas de información sobre algunos aspectos de su vida.

Este tipo de trabajo ha quedado desfasado porque presupone que todos los alumnos viven en familias formadas por un padre y una madre con los que comparten ADN. Puesto que parten de una premisa equivocada, no pueden cumplir los objetivos que pretenden. Con sentido común y sensibilidad, los educadores pueden adaptar las actividades, ofreciendo a todos los alumnos una alternativa con la que alcanzar los objetivos que estos trabajos pretenden. ¿Por qué no investigar la genética emparejando a los alumnos y tratando de averiguar cómo sería su descendencia? Si se trata de ejercitarse en la narración, ¿por qué no pedirles que lo hagan sobre el día más divertido de sus vidas o cualquier otro tema? Hay mil y una formas de trabajar las materias sin necesidad de que ningún niño se sienta incomodado o marginado.



Resaltar lo que une

En la calle, en el recreo y en el aula, conviven estudiantes que viven en estructuras familiares variadas, con distintos bagajes culturales y también con rasgos físicos que denotan orígenes diversos. La convivencia con el que es diferente a uno mismo es de por sí enriquecedora, ya que les permite ampliar su visión y comprensión del mundo en el que vivimos. En este sentido, tanto los alumnos adoptados como los que llegaron con sus familias desde otros lugares aportan a la escuela una riqueza de referentes sobre los que los adultos de mañana pueden cuestionar los estereotipos y los prejuicios xenófobos. Sin embargo, cuando hablamos de integración de la diversidad, no podemos quedarnos solamente en la tolerancia cero ante las actitudes racistas y en celebrar la riqueza de lo que nos hace distintos.

Cuando se pone el énfasis en la variedad de músicas, formas de cocinar y vestir se olvida a veces el mensaje más importante: más allá de esas diferencias, todos somos iguales. Todos tenemos sentimientos, todos necesitamos encontrar nuestro lugar en la sociedad, todos somos únicos e irrepetibles y todos tenemos los mismos derechos y obligaciones. Sólo recalcando esta verdad esencial podremos normalizar las diferencias, es decir, asumirlas como normales dentro del grupo y no como algo que crea barreras irracionales e injustos resquemores.

Tanto en casa como en el colegio, el día a día ofrece múltiples ocasiones de explicar que lo que nos une es mucho más esencial que lo que nos diferencia. Al hablar de nutrición, podemos hacer referencia a cómo, dependiendo de los alimentos disponibles y de su historia, cada cultura trata de elaborar una dieta equilibrada. En unos lugares, los hidratos de carbono se aportan fundamentalmente a base de pan; en otros, de arroz o patatas. Los japoneses –que viven en una isla que apenas tuvo contacto con el resto del mundo durante mucho tiempo– sienten predilección por las proteínas que aporta el pescado; los argentinos, en cambio, prefieren la carne de vacuno. Del mismo modo, en las clases de Ciencias Sociales, al hablar de los movimientos migratorios, podemos explorar cuáles son los motivos que llevan a las personas a establecer su residencia lejos del lugar donde nacieron. Recordando cómo era España después de la Guerra Civil –o también después del medievo, cuando los españoles se lanzaron a la conquista de América– podemos hacer patente que, aunque hoy el nuestro sea un país receptor de inmigración, hubo un tiempo en que lo fue de emigrantes.

La democracia, la extensión de los derechos individuales y la globalización han hecho que esta sociedad sea cada vez más diversa y heterogénea: distintos estilos y opciones de vida, diferentes modelos de familia, ciudadanos provenientes de distintos lugares que traen consigo costumbres y culturas diversas…

Todos los niños –independientemente de cuál sea la composición de su familia o de su origen– tienen derecho a crecer en un ambiente libre de prejuicios en el que poder desarrollarse como los individuos únicos que son. Estos niños crecerán en una sociedad muy distinta a la que hasta ahora conocieron sus padres, una sociedad que ya se está construyendo entre todos y en la que queda por delante el desafío de conseguir que todos los ciudadanos de bien puedan convivir en armonía. Tanto padres como educadores tienen la responsabilidad de ayudarles a entender la realidad que les rodea y de educarlos en el respeto de los derechos individuales y de las normas de convivencia.°

Beatriz San Román es autora del libro

Adopción y escuela: guía para educadores y familias. Enlaces habilitados sólo para miembros. Regístrate o Inicia Sesión para verlos.





El colegio escuela de convivencia



No cabe duda de que la escuela tiene un papel fundamental en la transmisión no sólo de conocimientos sino también de valores culturales. Los niños pasan en ella de lunes a viernes la mayor parte del tiempo en que están despiertos. No es sólo el lugar donde se les enseña aritmética o sintaxis. Es también una microsociedad donde desarrollan los aprendizajes necesarios para desenvolverse en la vida adulta. En ese entorno protegido, y bajo la supervisión del profesorado, aprenden a hacer valer sus derechos, a respetar los de los demás y a relacionarse con otros de un modo positivo.

Si lo que se pretende es que de ella salgan adultos capaces de manejarse en un mundo global, hay que empezar ya a revisar no sólo los temarios, sino también las actitudes y detalles cotidianos como los siguientes:



El día del Padre (o de la Madre). En algunos colegios, su celebración se ha sustituido ya por el día de la Familia o de las personas que nos cuidan. Son fórmulas más abiertas que permiten la inclusión de todos los niños.



Abolir el color carne o color piel. Con frecuencia se llama así al rosa anaranjado que los alumnos utilizan para colorear las figuras humanas. Cuando llamamos así a un color determinado, estamos transmitiendo que ese es el bueno o el de verdad.



Material didáctico que refleje la realidad. Buena parte de los libros de texto presenta únicamente familias tradicionales y personajes blancos del tipo llamado caucásico. Puesto que la sociedad ha cambiado, resulta necesario renovarlo de manera que los niños vean en él la realidad en la que viven. Tanto en casa como en el colegio, los libros y los cuentos deberían mostrar personajes de distintas etnias desarrollando distintos roles con los que los niños puedan identificarse. No se trata sólo de entender que en África hay mucha gente con la piel oscura, sino sobre todo que el color de la piel no determina el papel en el cuento –¡ni en la vida!–.



Enseñarles a cuestionar los estereotipos y sus efectos. ¿Qué son los estereotipos? ¿Cómo se transmiten? ¿Qué sentimos cuando los utilizan contra nosotros? ¿Qué sucede cuando los utilizamos? Sólo conociendo cuáles son y cómo funcionan los sutiles mecanismos del racismo y la discriminación podrán hacerles frente.
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#17
a adopción en la escuela

J. M. Arjona (Girona) *

Soy maestro de párvulos (niños y niñas) y quiero explicar una anécdota que me sucedió a principio de curso. Entre mis alumnos hay una niña que es adoptiva y un día, trabajando un tema de animales, los niños empezaron a decir que las crías crecían dentro de las barrigas de sus mamás, como nosotros. Entonces esta alumna intervino diciendo que ella no había estado en la barriga de mamá. Mi primera reacción fue querer corregir ese "error", pero de manera intuitiva dejé que esa niña continuara explicándose. Y valió la pena. Así fue como contó, a toda la clase, que ella había estado en la barriga de otra señora que no la pudo cuidar, que la dejó en la calle y que la policía la recogió y la llevó a un "Hogar" con otros niños que no tenían papás. Que más tarde su papá y mamá la fueron a buscar a aquel "Hogar" que estaba en Colombia, el país donde ella nació, que tuvieron que tomar muchos aviones para ir por ella... Todos los niños se quedaron boquiabiertos y a mí me dio una valiosa lección. De una forma tan sencilla como profunda había tratado un tema que yo no sabía como tratar, cómo afrontar dentro del aula. Su explicación, clara y sencilla, consiguió acabar con la angustia, el desasosiego y la inseguridad que me producía personalmente ese tema tan "delicado". Cuando ella acabó sus explicaciones, los niños preguntaron si todo aquello que había dicho era verdad o era un cuento. Entonces yo, guiado por la naturalidad del discurso de mi alumna, intervine para decir que era verdad, que su historia era una historia muy bonita, que todos habían tenido una gran suerte, tanto ella como sus papás, y que por eso parecía un cuento. Enseguida todos sintieron la necesidad de explicar también alguna historia interesante de sus biografías...
Esta anécdota me ha servido para constatar lo importante que es el dejar a los niños explicarse a su manera. Si yo hubiera interrumpido el discurso de mi alumna, para "corregir como maestro su error", ni ella hubiera podido compartir espontáneamente su historia con nosotros, ni nosotros hubiéramos podido aprender tanto de su historia distinta y singular. Por otra parte, creo que los maestros tenemos una desinformación absoluta respecto a este tema en concreto y de ahí nuestra angustia e inseguridad a la hora de abordarlo. En mi caso fue la intuición de callar y el enfoque positivo y correcto con que los padres de mi alumna habían abordado el tema en su casa, lo que permitió que su tratamiento en clase surgiera de una manera tan natural y positiva. Pero creo que sería muy necesario que todos los maestros con hijos adoptivos en el aula tuviéramos una charla con los padres para saber cómo enfocan el tema en casa y cómo debemos enfocarlo nosotros en la escuela. Y esto mismo deberíamos hacer con todos esos alumnos que no viven en una familia estándar, porque la diversidad familiar es un hecho cada vez menos minoritario y se hace ya imprescindible que atendamos y respetemos desde la escuela esta diversidad.

*(Testimonio extraído de la revista ADDIA - Barcelona -).

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#18
¿Le contamos o no le contamos a la maestra?


Lic. Noemí Aizencang.*

Durante mucho tiempo ha circulado la creencia de que un niño adoptivo manifiesta dificultades diversas a la hora de insertarse en el sistema educativo. La presencia de una mirada y un discurso patologizante que por años ha predominado en las instituciones escolares ha contrubuído en el establecimiento de una asociación rápida y directa entre adopción y problemas de aprendizaje. Relación mítica y algo prejuiciosa por cierto, pues no cuenta con ningún sustento científico y muchos alumnos, en su condición de adoptivos, la cuestionan en su desempeño cotidiano.

En respuesta a esta mirada histórica muchos padres prefieren evitar informar al maestro sobre la condición de adopción de sus hijos, por suponer como consecuencia, un cierto trato diferenciado o prejuicioso que podría perjudicar la relación docente- alumno.

Antiguamente se vinculaba el fracaso del niño adoptivo en la escuela con la presencia de un secreto familiar que hacía referencia a su historia y a la construcción de su propia identidad. Es sabido que el ocultamiento y el engaño sobre el origen y la historia de un sujeto puede obturar su curiosidad, el deseo de aprender, de investigar, como motores necesarios para la búsqueda de información que permita revisar los propios conocimientos y la reconstrucción de los mismos. El secreto sostenido familiarmente ilustra que hay algo que no debe conocerse, que no debe preguntarse, que la información que se busca no es accesible o conveniente y en ese sentido limita el aprender. Pero todo ello deja de ser una sombra cuando la familia adoptiva no mantiene escondida la historia de adopción y la explicita en aquellos espacios donde los chicos crecen y se desarrollan, como la escuela. Afortunadamente la mayoría de los padres hoy conocen y acuerdan con estas ventajas. Pedirle a un niño adoptivo conocedor de su propia historia, que la oculte en un contexto en el que participa a diario es una forma de decirle que la adopción es un tema del que no se debe hablar, agregando una connotación negativa a la situación, que no hace más que confundir e inhibir al niño frente a los otros, pares y maestros.

No desconocemos que nos enfrentamos a una situación particular que requiere de un abordaje cuidadoso y flexible por parte de la escuela. Se trata de acompañar a los niños adoptivos y a sus familias en la construcción de sus identidades, sosteniendo sus verdades, aunque éstas resulten difíciles o dolorosas. Conocer y aceptar la propia historia también implica un aprendizaje. Otros niños, en tanto sujetos en desarrollo, tendrán de seguro que enfrentar otras realidades y verdades y la escuela podría acompañarlos en dichos procesos.

Es en este sentido que creemos que uno de los desafíos que atraviesa la escuela hoy es atender a la diversidad. En un aula en el que se reconocen y se respetan las diferencias cobra fundamental importancia el conocimiento de las situaciones de cada uno de los alumnos que la integran, sus historias y representaciones desde las cuales aprenden. Se busca propiciar un espacio de diálogo, reflexión e intercambio que no demande de actitudes y resultados homogéneos. Ello favorece sin duda el despliegue y desarrollo de las propias posibilidades, en el marco de propuestas pedagógicas diversas que valoran al sujeto educativo en tanto, afectivo, cognitivo y social.

Reconocer y legitimar las diferencias en el aula implica atender a la diversidad cultural, como así también a la diversidad en los tiempos y en las modalidades de aprendizaje individuales. Tener siempre presente que si bien los alumnos son los protagonistas principales de sus procesos, buena medida de las dificultades que experimentan se producen mientras intentan comprender y asimilar los saberes y lenguajes de diversas disciplinas, en un escenario de interacción con otros, compañeros y docentes.

Los problemas que muestra un niño en su proceso de aprendizaje escolar deberían analizarse e interpretarse al interior de estas relaciones. Cuando ello no sucede, cuando se desconocen las condiciones en las que un niño aprende, cuando no se contemplan las relaciones entre docente, alumno y saberes, o entre escuela y familia, suele entenderse el problema de aprendizaje como un problema individual, asociado a la idea de déficit o síntoma de algún trastorno más profundo. Se sitúa al alumno como portador o responsable de un problema emocional, orgánico o social que anticipa y explica su fracaso.

No podemos desconocer que diversos contenidos que conforman el currículum escolar refieren de manera directa a nuestro origen; entre ellos la familia, la reproducción, la historia personal y familiar como primeros pasos para introducirnos en el estudio sistemático de la historia universal. Cuando un docente conoce la condición de adoptivo de un alumno puede anticipar, de manera diferente, los modos de abordar la temática escolar, reparando en las preguntas que formula al grupo, orientando las explicaciones y debates que propone, promoviendo la reflexión crítica que facilita el reconocimiento y el respeto por las diferencias.

Por desconocimiento tal vez, hemos contribuido en reiteradas ocasiones al fracaso de niños adoptivos en nuestras escuelas, al no reparar en la necesidad de un acompañamiento propicio para que puedan reconocerse como sujetos portadores de identidades que requieren espacios para mostrarse, para aprender y para comunicarse. Esto resulta posible cuando nos aproximamos a la temática de la adopción desde el conocimiento y la información; cuando ofrecemos a los docentes lecturas alternativas que les permiten destrabar situaciones complejas entendidas hasta el momento como problemas, desde una mirada abierta y comprensiva de las necesidades particulares de cada niño en la escuela.

Resulta de fundamental importancia incluir en las propuestas didácticas ejemplos de diversidad cultural. Entre ellos rescatamos como especialmente significativos la existencia de diferentes configuraciones familiares en distintas sociedades; como así también las diferentes estrategias y recursos que utilizan distintas personas frente a los episodios que los desafían. Ello facilita a los niños el encuentro con situaciones que pueden contribuir en el reconocimiento y revalorización de sus propias historias y modalidades como diversas y posibles en el escenario escolar, lejos de procurar establecer modelos tendientes a la homogeneidad como única opción. El aula puede así convertirse en un ámbito de debate, que estimule la pregunta y el intercambio y que brinde condiciones para el desempeño autónomo y el desarrollo de un pensamiento crítico, respetuoso y abierto a las diferencias.

Volvamos entonces a nuestra pregunta inicial, tan frecuente por cierto, entre las inquietudes de los padres adoptivos: ¿le contamos o no le contamos a la maestra?. Quizá el siguiente relato ayude a definir una respuesta.

Juan es un niño adoptivo de cuatro años que concurría desde sala de dos al jardín de infantes. Su maestra, conocedora de la historia familiar de Juan, se anticipa al momento de trabajar en su sala el contenido escolar "la familia" y decide conversar previamente con los padres del niño acerca de la información que él manejaba sobre su origen, como así también compartiir con ellos aquellas ideas que se proponía debatir en el devenir del proyecto. Tras establecer ciertos acuerdos sobre la base de dicha conversación, la maestra planifica la actividad con la suficiente tranquilidad y amplitud, reparando en los cuidados necesarios que permitieron construir en la sala un espacio propicio para la expresión de cada uno de los niños. En ese entorno, Juan pudo contar su historia a sus compañeros, con naturalidad y confianza y su maestra pudo acompañarlo y contenerlo del mismo modo. Los padres, por su parte, encontraron un nuevo camino para comentar a Juan nuevos detalles de su origen que creían pertinentes con la ocasión.

El desconocimiento nos conduce con frecuencia a la falta de preparación. La diversidad aflora permanentemente ya que es constitutiva de todo grupo humano. Es por ello que creemos que la comunicación familia-escuela facilita un marco de contención y acompañamiento en el que todas las voces pueden encontrar un espacio.


*Licenciada en psicopedagogía. Profesora en la Cátedra de Psicología Educacional de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires.
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#19
[COLOR="Navy"]"Los profesores ven que los niños adoptados les plantean nuevos retos, pero carecen de pautas para manejarlos"
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Nota: se refiere a la realidad española, en qu la adopción de niños mayores es muy importante, especialmente adopción internacional

La escritora Beatriz San Román presentó la pasada semana en Pamplona su segundo libro, 'Adopción y Escuela'. Una guía dirigida a educadores y familias que ofrece consejos para poder afrontar los nuevos desafíos. En su opinión, estos niños "necesitan más supervisión y acompañamiento"

Su primer libro, La aventura de convertirse en familia , surgió de "situaciones y reacciones que tenía mi hija que me preocupaban pero que eran absolutamente normales". Ahora, la escritora Beatriz San Román, madre de una niña de Haití, vuelve con una guía centrada en la adaptación escolar. "La capacidad de afrontar con éxito nuevos aprendizajes depende, sobre todo, de la seguridad familiar del niño ", asegura.

¿Qué objetivos persigue con este segundo libro?

La primera parte intenta entender el punto de vista del niño adoptado en la escuela. Nuestros hijos son niños normales pero que han tenido unas vivencias distintas; por lo tanto sus reacciones no siempre son iguales. Por eso trato de explicar cómo vive la incorporación a la escuela para interpretar correctamente sus comportamientos y poder acompañarle de forma positiva. Hay un segundo bloque dirigido a la escuela. Al crecer los niños adoptados y los otros se plantean preguntas en torno a la adopción y los profesores deben ayudarles a clarificar las cosas. El profesor tiene que estar preparado para dar una respuesta que les ayude a comprender las cosas pero a la vez proteja la intimidad de las historias. Por último, se analizan las dificultades más frecuentes relacionadas con la adopción: dificultades con el lenguaje, problemas de atención...

Siempre se ha hablado más de la adaptación en el hogar, sin embargo, un estudio realizado en la Comunidad de Madrid dice que un 46% de los menores adoptados presenta problemas en la adaptación escolar.

Todos los especialistas en adopción tiene claro que la escuela es un nuevo reto para el niño. Primero deben adaptarse a un nuevo hogar y luego al colegio. Durante el primer año, lo más importante es primar la vinculación familiar. Me refiero a darle tiempo para sentirse seguro en su nueva familia. Muchos padres temen que si retrasan la incorporación a la escuela la brecha que les separa de sus compañeros se va a hacer mayor, pero es al revés. La capacidad de afrontar con éxito nuevos aprendizajes depende, sobre todo, de la seguridad familiar del niño.

¿Quiere decir que no es perjudicial retrasar un poco esta incorporación?

Al contrario. Sería muy beneficioso. A veces no se puede, pero si las circunstancias familiares lo permiten es aconsejable retrasar la escolarización más allá de los cuatro meses que da el permiso laboral. También estaría bien una incorporación paulatina, que conozca el colegio, el entorno, que durante un tiempo vaya dos horas... Un poco de flexibilidad.

¿Cuáles son las principales dificultades a las que se enfrenta un niño adoptado al llegar a la escuela?


Aunque nuestros niños demuestran una extraordinaria capacidad de adaptación también es verdad que antes han vivido en un ambiente en el que les ha faltado la estimulación y la atención necesaria cuando no han sufrido maltrato. Estos niños llegan con lagunas de aprendizaje que no pudieron desarrollar en su día porque no se daban las condiciones. No se nace sabiendo compartir, respetar a los demás o manejar las emociones, pero los padres les vamos enseñando. Si un niño no ha tenido esos aprendizajes básicos (autocontrol, el saber acercarse a los demás de una manera positiva y respetuosa) el colegio les supone una serie de desafíos para los que no están preparados. Algunas veces se ganan la etiqueta de niños problemáticos cuando lo que ocurre es que se portan mal (entre comillas) porque no saben portarse bien. Por eso cuando les regañamos no les estamos enseñando lo que necesitan. Ellos llaman nuestra atención porque lo necesitan. Es un recurso para manejar unas situaciones que les desbordan.

Por lo tanto, no son tanto problemas de conocimiento como de enfrentarse a estos nuevos conocimientos.

Y no sólo de cómo aprender los nuevos aprendizajes sino también las nuevas relaciones. Las carencias físicas las recuperan fácilmente, pero la recuperación psíquica y emocional es más lenta, y aunque no se vea hay que hacerla. Más del 80% llega antes de los 4 años y en esa primera etapa los objetivos académicos no son tan difíciles. Pero pasan a Primaria y los padres y profesores se sorprenden de que niños brillantes se estanquen. Lo que ocurre es que les falta aprendizajes básicos.

Los colegios juegan un papel fundamental. ¿Están preparados?

Estos niños llevan una historia detrás que les deja huella en su evolución. Ni ellos ni sus padres somos responsables de las carencias del pasado, pero todos los adultos implicados en su educación sí somos responsables de darle una respuesta adecuada a sus necesidades. Cada niño es un mundo, pero en general necesitan más supervisión y más acompañamiento. Cuando a un niño le pides más de lo que puede dar acaba desmotivándose y se autoconvence de que no sirven para lo que se le pide. En cambio, cuando le reconocemos sus pequeños avances les estimulamos su motivación para superarse y seguir esforzándose. Lo cierto es que al sistema educativo le está pillando muy de sorpresa. Los profesores ven que estos niños les plantean retos distintos, pero no tienen la información para manejarlos. Algunos centros son reticentes a hacer excepciones con ellos, pero la experiencia muestra que si se les permite avanzar a su ritmo todos, profesores y alumnos, salen ganando. En un afán de normalizar no podemos pensar que son como los demás niños. Son diferentes porque sus vivencias lo fueron. La adopción es un proceso desconcertante.

¿Y el sentirse diferente, no les perjudica?


Si se les explica, los niños lo entienden. Lo que es más difícil de comprender es que se le exija insistentemente hacer una cosa que es incapaz de hacer. No se puede exigir sin tener en cuenta su punto de partida. El desmotivarles es un camino casi recto hacia el fracaso escolar.

¿Presentan tasas más altas de fracaso escolar?


Queda mucho por investigar y está en marcha el proyecto más ambicioso sobre integración escolar dirigido por la antropóloga Diana Marre y financiado por el MEC. Pero las investigaciones realizadas en otros países dan motivos para la esperanza: al llegar 1 de cada 2 presenta retrasos severos en su desarrollo cognitivo, emocional y adaptativo. Pasados los tres años, es 1 de cada 10.

¿Cuáles son las edades más complicadas? ¿Hay diferencia entre países?

Más que la edad lo que marca es la experiencia vivida. Aún así, necesitamos comprender cómo viven la adopción en todas las edades. Algunas veces se quiere creer que si a un niño pequeño le cuentas la historia de su adopción con palabras bonitas ya la asimilan. En esa edad saben pero no entienden. Por eso hacia los 6-7 años las familias deben volver a hablar sobre el tema. Si no se habla el niño piensa que algo muy malo había en él para que no le quisiera su familia. A distintas edades les va a causar dolor distintas cosas. Las familias quisimos creer que si elegíamos las palabras adecuadas no les haría daño la adopción. Pero no es así. Encajar un abandono no es tarea fácil. Tiene un componente de dolor que se reabre una y otra vez. Y los padres debemos estar abiertos a ese dolor, si lo sentimos como una amenaza les obligamos a pasar por ese dolor solos. Ellos deben saber que pueden hablar con nosotros y que no nos asustan sus preguntas. Y que además les validemos sus sentimientos. Es parte de su maduración, de su crecimiento como persona.

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#20
Nuestras urgencias y prioridades, ¿son las suyas?
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Esta semana dos madres, que ni siquiera se conocen entre sí, me han dicho que nuestros hijos son “niños de largo recorrido”. Me gusta la expresión, creo que refleja muy bien algo que nos lleva años aprender (al menos en mi caso) y que tendemos a olvidar en el trajín de las prisas cotidianas.

[Imagen: 1353492978_30ed4c3dfe_m_d.jpg]

Mi hija llegó a nuestra familia con algo menos de 24 meses. Recuerdo que los primeros dos años (quizás algo más) yo estaba extasiada con la rapidez con la que aprendía cosas nuevas. Como buena madre primeriza, almacenaba en mi cabeza mil y una anécdotas que me reafirmaban en eso de que los niños son como esponjas, y en que mi hija era la más lista del mundo mundial.

Con el tiempo, he ido aprendiendo que sí, que como todos los niños tiene una enorme capacidad de aprender, que a veces parece mucho más madura que otros niños de su edad… pero que también hay algunos aspectos donde su ritmo es más lento, y donde nuestras prisas de adulto plantean exigencias injustas que nos provocan después una falsa sensación de fracaso. A nosotros, pero sobre todo a ella.

Es algo que he ido intuyendo con el tiempo, y que vi con claridad meridiana una Semana Santa. No salimos de vacaciones ni hicimos grandes planes, pero no había deberes, ni madrugones, ni “venga-que-vamos-a-llegar-tarde”. Fue entonces cuando me di cuenta que, al eliminar la presión, mi hija se transformaba. ¡Qué gozada verla canturrear y reír a carcajada limpia de la mañana a la noche! ¡Y que rápido se avanza cuando uno se siente feliz!

Las jornadas de nuestros hijos vienen cargadas de retos y exigencias que marcan los adultos. Y de recordatorios y presiones constantes. Que si no te metas el dedo en la boca o no te muerdas las uñas, que si te tienes que acordar de prepararte la mochila del cole, que si en la mesa no se juega, que si así no se contesta, que si no has hecho aún los deberes, que si te tienes que esforzar más en el cole…

Queremos (por su bien, todo creemos hacerlo por su bien) que aprendan a compartir y a dominar su genio, que mejoren su caligrafía, que sean ordenados y educados, que sigan el ritmo de las clases… Y está bien que eso nos preocupe, porque es parte importante de los aprendizajes que les ayudarán en el futuro a ser personas autónomas e independientes.

Lo que cuestiono (y me cuestiono) es si las prioridades y los plazos que marcamos son adecuados. Tengo la sensación de que a veces nos empecinamos en exigirles más de lo que pueden simplemente porque “se supone” que son cosas que a su edad deberían tener dominadas hace tiempo. Como si ellos hubieran tenido siempre la estimulación, el cariño, la seguridad y la ayuda necesaria para desarrollarse que “se supone” que todo niño tiene en esos primeros años de vida tan fundamentales.

Creo que muchas veces presionamos a nuestros hijos para que se esfuercen en objetivos que están lejos aún de su alcance. Y que, al hacerlo, perdemos un tiempo y una energía preciosos que podríamos centrar en hacerles avanzar en lo que realmente es prioritario. Nuestras metas de adultos (aprobar el control, librarse del pañal nocturno, dejar de morderse las cutículas, etc.) distraen sus esfuerzos y los nuestros en aspectos más prioritarios (aunque quizás menos visibles a los ojos de los que les rodean).

Antes me preocupaba si mi hija aprendía o no las mates al ritmo de sus compañeros, pero ahora he entendido que eso es lo de menos. O que es importante, pero no prioritario. He comprendido que su motivación y su capacidad de tolerar la frustración repercuten mucho más en sus avances que los ejercicios de refuerzo. Que lo prioritario es dedicar el tiempo que pasamos con ellos a que se sientan incondicionalmente queridos y apoyados, y a fomentar el autoconocimiento, el autocontrol y la autoestima. Sin ellos, las otras metas no son estimulantes desafíos, sino pruebas que no superan y que les hacen sentirse inseguros e incompetentes una y otra vez
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#21
Adoptar, integrar y educar.
Guía de apoyo y orientación para padres y profesores elaborada por Adoptantis para la Comunidad de Madrid. (88 páginas)


Este libro está dirigido básicamete adopción internacional, pero es absolutamente aplicable al caso de adopción de niños mayores

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y Adopción y escuela


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#22
Elegir colegio

Elegir el centro donde estudiará tu hijo es una importante decisión en la que conviene tener en cuenta distintos factores.

B.S.R.

Por estas fechas, muchas familias se ven en la necesidad de rellenar la solicitud de matrícula para el próximo curso escolar. Si éste es tu caso, te proponemos algunas variables para ayudarte en tu elección.

- La proximidad. Tener el colegio cerca de casa no sólo supone un ahorro importante en los desplazamientos diarios. Lo más probable es que los demás alumnos sean también del barrio, lo que facilita que puedan compartir momentos de juegos y ocio también fuera del centro.

- El tamaño. Generalmente, en un colegio de una o dos clases por curso, es más fácil integrarse. El personal conoce a cada niño por su nombre y la comunicación familia-escuela es más fluída.

- La experiencia con otros alumnos adoptados. Poco a poco, los profesores se van sensibilizando sobre la realidad de nuestras familias. Que haya alumnos adoptados no te garantiza que vayan a entender algunas cosas o que hayan recibido la formación suficiente para ser sensibles a las distintas realidades familiares cuando hablan de temas como la familia o la genética, pero aumenta las probabilidades.

- La diversidad del alumnado, especialmente si los rasgos de tu hijo hacen evidente que proviene de una cultura lejana. Ser el único niño con la piel oscura o con rasgos asiáticos no es fácil. Un colegio donde acudan alumnos que viven en distintos tipos de familia y con distintos orígenes

- La línea educativa y pedagógica. La experiencia nos demuestra que los centros que presumen de una gran exigencia académica y una férrea disciplina no suelen funcionar bien con los alumnos adoptados. Mejor un colegio donde se fomenten las fortalezas de cada alumno y donde existan recursos para apoyarles cuando tienen dificultades.

Los niños pasan una gran parte de su infancia en el colegio. Como padres, nos preocupa que aprendan sí, pero debería preocuparnos sobre todo que sean felices en él, que se sientan seguros y respaldados. Lo primero es extremadamente difícil sin lo segundo. Si piensas en los adultos que conoces, te darás cuenta que no son más felices aquellos que fueron a un colegio muy exigente u obtuvieron las notas más altas, sino quienes supieron descubrir la manera de desarrollar todo su potencial haciendo algo que les gusta hacer.

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#23
Consejos para profesores:

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Hablando de la adopción en la escuela
● Si hay algún niño adoptado en clase, hemos de tener una información previa
de su historia y de cómo han tratado el tema de la adopción en casa.
Asimismo, no podemos olvidar el derecho a la intimidad del alumno y sus
etapas evolutivas a la hora de hablar de la adopción en clase.
● Es necesario introducir y tratar el tema con naturalidad, aprovechando algún
hecho que nos lleve a él.
● Especificidades de la filiación adoptiva que es necesario tener en cuenta:
- En todo niño adoptado hay una historia previa de pérdida: las personas que lo
han engendrado no han podido o querido criarlo. Esto genera un dolor, que
hay que acompañar, y puede comportar inseguridad personal, sobretodo en
momentos de separaciones cincunstanciales y cambios vitales: quedarse con
un canguro, inicio de la escuela, la adolescencia, etc.
.-
Amenudo se observan diferentes fases en las nuevas relaciones que
establecen los niños adoptados. La fase inicial de relación (con los padres o
con los maestros), la llamada luna de miel, que es adaptativa (el niño busca la
aprobación de las personas adultas), la fase regresiva, en la que el niño
necesita recuperar fases anteriores (utiliza su dedo de chupete, quiere ir en
brazos...) y la fase conflictiva, en la que pone a prueba la seguridad y
fortaleza del vínculo afectivo de los adultos con rebeldías y conductas
desafiantes.
- El niño adoptado puede haber sufrido experiencias negativas que le dificulten
el establecimieneto de vínculos seguros, y es a partir de este hecho que
debemos interpretar conductas y establecer apoyos.
- Según la edat o etapa evolutiva de los niños, se vive la adopción de manera
distinta:
0 – 6 años: Su historia participa del mismo realismo mágico de los cuentos
o fábulas; lo importante es que se familiarice con la terminología de la
familia y de la adopción sin connotaciones negativas, que incorpore ideas y
expresiones como “estar en la barriga de una señora”, tu “madre
biológica”, que no te pudo cuidar, que no te pudo hacer de mamá, así
como los términos “madre adoptiva”, “orfanato”, “hijo biológico / adoptivo”,
etc..
7 – 12 años: Identifican la relación biológica y familiar y entienden el
significado de la adopción. Pueden sentirse más o menos cómodos con su
diferencia, según el conjunto de sus vivencias. Son conscientes del dolor
que comporta su abandono y es muy importante hablar, dar mensajes
positivos, acompañar los sentimientos y dejar que afloren. El niño puede
llegar a pensar que él tuvo la culpa de su abandono, que tiene poco valor...
Será necesario recordarle su fuerza, su valentía para seguir adelante, a
pesar de sus difíciles circunstancias, y remarcarle que su abandono sólo
es atribuíble a los problemas de los adultos y que los padres (los
profesores, los tíos ...) le quieren y le querrán siempre, lo que no quiere
decir que no hayan de reñirle cuando se comporte mal, o no haga los
deberes ...
A partir de los 12 años: El adolescente adoptado añade, a todas las preguntas
existenciales (quién soy, de donde vengo, qué puedo esperar del futuro, etc) una
de específica: qué podría haber sido. Ha de “pasar cuentas” con dos familias, la
que le ha criado y la biológica, de quien tiene los rasgos físicos pero quizás no
sabe nada ... o nada bueno. Necesita más que nunca un apoyo para construir con
todos los elementos de que dispone su identidad.
● A la hora de plantear actividades, trabajos, etc, en la clase, no olvidemos los
modelos de familia minoritarios:
- El árbol genealógico puede ser diverso, adaptado a las particularidades de
la familia de cada niño.
- Las “fotos de bebé”, pueden ser “fotos de cuando erais más
pequeños” (hay hijos adoptados que no tienen fotos de cuando eran recién
nacidos)
Tampoco se trata de tener a los niños en “envoltorios de algodón”. Todas las
experiencias, malentendidos, errores..., pueden ayudar a crecer, incluso las
que te provocan tristeza o dolor, siempre y cuando se hablen, se comenten
con los adultos que te rodean.
⇒ El lenguaje de la adopción
• El idioma de los adultos está cargado de ideología y valores y puede
evidenciar prejuicios, discriminación o desprecio. La adopción, considerada durante
mucho tiempo una paternidad “de segunda”, es un buen ejemplo. Para caminar
“hacia una nueva cultura de la adopción”, hacia “la paternidad/maternidad de la
cultura y de los afectos”, que nos dice el psicólogo Paulo Freire, es importante ir
con cuidado con el lenguaje:
Debemos, entonces,
- Evitar la expresión “padre/madre verdadero-a, natural” y substituirla por
“padre/madre biológica, de nacimiento o de origen”
- Evitar la expresión “hijo natural/propio/mío/tuyo” y decir “hijo biológico”/
“hijo adoptivo”
- Evitar la expresión “niños díficiles de colocar” y decir niños con
necesidades educativas especiales
Cariños!
Responder
#24
Hace poco, mi hija que esta en primero básico, en una clase de religión...
La tía contaba una historia de otra profesora, que tenia sus hijas por vía de adopción...una historia que quiso compartir con los niños a propósito de la familia.
Me cuentan, que mi hija levanta la mano y dice: Tía la historia que tu cuentas, es mi historia...la de mis papás, porque yo no salí de la guatita de mi mama, ellos me fueron a buscar y ahora somos cuatro porque también tenemos una hermana, y creo que parada en su puesto contó detalles en su clase de esto.
La tía que sabia de todo le dice: Antonia... y a ti que te parece todo esto que pasó?
Ella contesta: Fantástico tía ....
Luego al final de la clase (según escucho la profesora) se le acercaron unos compañeritos, y le dijeron: Antonia, entonces donde esta tú mamá, no la conoces...
Como dice ella, como no, si mi mamá es la que me viene a buscar, en auto, es la que trabaja en XXXX ... y siguió jugando COMO SI NADA.
Cuando la tía me cuenta, no puedo dejar de sentir emoción y espero estar haciendo todo lo mejor posible.
Responder
#25
que marvaillaaa!!!!!!!!!!!!!!
Cariños!
Responder


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