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Trombofilia y SAF, síndrome antifosfolípidos
#1
Una mujer con trombofilia tiene entre dos a cinco veces más riesgo de sufrir complicaciones en su vida reproductiva.
Estas van desde abortos recurrentes, preeclampsia severa hasta desprendimiento de placenta y muerte fetal. Recogimos testimonios de madres en las que sus embarazos registran un antes y un después.

El primer embarazo de Carolina Valencia (37) se desarrolló normalmente hasta el séptimo mes. De un día para otro y sin mediar síntoma, ella fue a su control ecográfico de rutina y recibió la trágica noticia de que su bebé había fallecido. El segundo embarazo tuvo el mismo desenlace fatal, sólo que esta vez ocurrió en el octavo mes de gestación. Su tercera guagua, Francisca, hoy de siete años, nació prematura al quinto mes y pesando apenas 800 gramos. Estuvo un año oxígeno-dependiente al cabo del cual sufrió de crisis epilépticas que le originaron daño cerebral. "La Panchita es nuestro angelito, maravillosa, fue un regalo para nosotros como familia, lo más lindo que hay", cuenta su orgullosa madre.

Carolina confiesa que a raíz de sus primeras y traumáticamente frustradas maternidades cambió tres veces de ginecólogo hasta dar con el doctor Alfredo Germain, director del Centro Especializado de Vigilancia Materno Fetal de la Clínica Las Condes.

"El iba a iniciar un estudio para saber la causa de mis pérdidas y justo en la primera consulta descubrió que yo estaba embarazada nuevamente. Después de unos exámenes me dijo que yo tenía trombofilia y por eso me puso altiro en tratamiento", agrega.

La trombofilia es una condición de riesgo de trombosis debido a una hipercoagulabilidad de la sangre. Esto significa que la persona que la padece tiene tendencia a formar coágulos. Puede ser de origen genético o adquirido. El propio doctor Germain explica: "Se considera a las trombofilias como una enfermedad emergente, porque la primera de ellas fue descubierta en 1965 y hay una serie de nuevas que han sido descritas, incluso este año".

Explica que recién en la década del 90 se las relaciona por primera vez con mujeres que tenían problemas en su embarazo. A fines de 1999 se publica en la revista New England Journal of Medicine que las mujeres con trombofilia tienen hasta cinco veces más riesgo de tener complicaciones en el embarazo, tales como preeclampsia severa, abortos recurrentes, muerte fetal, restricción de crecimiento fetal o desprendimiento de placenta.

Después del dolor y sufrimiento de sus primeros dos bebés muertos en el útero y de un parto en extremo prematuro, Carolina Valencia finalmente supo el origen del problema. Tras seguir al pie de la letra todas las indicaciones preventivas para la trombofilia durante su nuevo embarazo, se logró que a los siete meses naciera completamente sano el pequeño Juan Enrique, hoy de cuatro años. Después tendría otro hijo, esta vez tras ocho meses de gestación: José Ignacio, de un año de vida.

"La vida me cambió, de tener una niñita ahora tengo tres hijos preciosos", dice Carolina. La fotografía de uno de ellos, Juan Enrique, es una de las que decora la consulta del especialista Alfredo Germain junto a otras decenas de bebés nacidos después de que sus madres con trombofilia fueran tratadas con anticoagulantes durante el embarazo. El doctor relata los inicios de su investigación:
"Dado que me dedico a la medicina materno fetal, es decir, a los embarazos con dificultades, ocurrió que comenzamos a ver mujeres que sin saber la causa perdían a sus bebés en gestación avanzada. Era muy difícil responderles qué pasó y si esto podría volver a suceder. Las personas que no conocen la causa de la muerte de un bebé in útero no pueden hacer su duelo, sufren toda la vida, es algo muy difícil de olvidar, terrible. Hace 15 años comenzamos a ver qué enfermedades podrían darnos una explicación y empezamos a estudiar las placentas de estas madres en un microscopio. Identificamos un grupo que presentaba trombosis y así llegamos a las trombofilias, que en ese momento eran tres o cuatro y hoy son cerca de 20".

El centro que dirige en la clínica es el más moderno en Chile y Sudamérica y tiene como objetivo realizar exámenes diagnósticos para todas las trombofilias descritas en la actualidad, tanto hereditarias como adquiridas. De esta manera es posible cambiar el futuro reproductivo de muchas mujeres que ignoran la existencia de esta condición. Sin tratamiento, la pérdida del embarazo ocurre en un 80% de los casos, y con tratamiento la cifra se reduce al 5%.


"Una mujer joven, por ejemplo, tiene un riesgo de trombosis venosa profunda de una en 10.000, pero si tiene trombofilia su riesgo aumenta a una en 3.500, y si además toma anticonceptivos, es de una en 350. Entonces, hay un grupo emergente de jóvenes de 18 años que usa anticonceptivos y que al cabo de uno o dos meses sufre trombosis venosa. Esa fue la segunda manera de emerger esta enfermedad, a raíz de jóvenes afectadas de trombosis", revela.

- ¿Quiénes están más expuestas?
"Lo más importante es identificar a las familias de mayor riesgo, por ejemplo, aquellas en las que ha habido abortos reiterados o trombosis en mujeres u hombres", responde el doctor Germain. En relación a la infertilidad, por ejemplo, adelanta que están estudiando a quienes fracasan una y otra vez en el intento de ser madres mediante la fertilización asistida. "Según nuestros datos preliminares, en un 22% de los casos es posible que exista trombofilia".

Otro caso

La diseñadora Nicole Etchepare (37) es casada y tuvo a su primer hijo, José Joaquín, hace siete años sin dificultad. Fue un bebé sano y robusto, pues pesó casi cuatro kilos al nacer. Después quiso tener otro y se embarazó fácilmente del segundo. Sin embargo, lo perdió a las ocho semanas. Esperó seis meses y volvió a intentarlo. De nuevo sufrió otra pérdida a las ocho semanas de gestación.
"Me cambié de ginecólogo y fui al centro reproductivo de una clínica privada. Me hicieron todo tipo de exámenes y volví a embarazarme, pero cuando fui a la primera ecografía la guagua ya no tenía latidos a las ocho semanas. Tuvieron que operarme, hacer un raspaje. Yo estaba muy afectada. El propio especialista que me atendió me dijo que había hecho todo lo posible y me habló del doctor Germain, quien me pidió nuevos exámenes, distintos a los que me habían hecho antes. Así supe que yo tenía el síndrome antifosfolipido, que es una trombofilia adquirida", relata Nicole.

Esto significa que durante el embarazo, la irrigación sanguínea que el útero requiere no es la apropiada y entonces el feto deja de alimentarse, lo que ocasiona la pérdida. Nicole cuenta que con su marido habían descartado la idea de tener otro hijo, pero fortuitamente supo que de nuevo estaba encinta.

"Estaba aterrorizada y la verdad es que el embarazo fue agotador. Reaccioné mal al tratamiento con inyecciones diarias de anticoagulante en la guata. Estuve tres meses así, hasta que me cambiaron a dos inyecciones al día. Me monitoreaban dos veces por semana para ver si estaba pasando suficiente sangre a la placenta. Después el médico me dio anticoagulante oral, que es más cómodo, pero al mismo tiempo las dosis son más difíciles de regular", relata.

Hasta el quinto mes sufrió de contracciones frecuentes y debió permanecer en reposo. Al supermercado iba usando un carrito eléctrico. Gregorio nació el pasado 18 de mayo, a las 37 semanas de gestación y en perfectas condiciones, con un peso de 2.800 gramos. "Al momento del parto estaba muy asustada, pero al escuchar su llanto fuerte y vigoroso sentí un alivio enorme", confiesa Nicole.

Una historia parecida vivió Verónica Juleff (42), supervisora de sucursales de la compañía de seguros La Chilena Consolidada. Su primera hija, Javiera, vino al mundo hace siete años sin problemas, pero después, al buscarle un hermanito, Verónica sufrió tres pérdidas consecutivas.

"Mi trombofilia es originada por una deficiencia en la proteína S. Como ya teníamos una hija, no quiso exponerme a otro embarazo. Sin embargo, tanto mi esposo como el doctor me dijeron que no me diera por vencida. Estuve meses intentando embarazarme sin éxito, creo que estaba bloqueada mentalmente y agotada. El bolsillo también se agota, porque todos estos intentos se traducen en terapias costosas. Me fui de vacaciones con el convencimiento de que no tendría más hijos y quedé embarazada altiro", admite.

Tuvo que pasar las 36 semanas que duró su gestación en cama. Su marido le aplicaba las inyecciones diariamente en el estómago, piernas o brazos. El 8 de abril de 2004 nació Galo Ignacio, y su peso fue de 2.930 gramos. "Fue bien sacrificado, pero valió la pena, porque yo no quería que Javiera fuera hija única, no es lo mismo tener amigos o primos que tener un hermano. Mi trombofilia significa que la sangre se empieza a coagular, algo que yo desconocía por completo. Ahora debo tomar una pastilla que es similar a una aspirina infantil todos los días, de por vida", concluye Verónica.
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#2
El Síndrome Antifosfolípido (SAF, su sigla en inglés es aPL)
¿Qué es el síndrome antifosfolípido (SAF)?

El síndrome antifosfolípido es una enfermedad auto-inmune en la que el cuerpo produce grandes cantidades de anticuerpos antifosfolípidos. Los fosfolípidos son una tipo de grasa especial que contienen el fosfato que constituye las paredes externas de las células del cuerpo. Los anticuerpos antifosfolípidos atacan a los fosfolípidos. Esto ocasiona diversos problemas incluyendo un aumento en la coagulación de la sangre. La cardiolipina es un tipo de fosfolípido y pueden desarrollarse anticuerpos anticardiolipinas específicos.


La enfermedad es aproximadamente dos veces más frecuente en mujeres que en hombres. Generalmente se caracteriza por lo siguiente:
  • Trombosis - coágulos de sangre en arterias o venas (especialmente en las piernas). Los coágulos en los vasos sanguíneos del sistema nervioso central (cerebro y médula espinal) pueden provocar accidentes cerebrovasculares.
  • Trombocitopenia - bajo nivel de plaquetas (células importantes en la coagulación de la sangre).
  • Pérdida del embarazo (especialmente pérdidas repetidas).
  • El síndrome antifosfolípido recién pudo definirse hace algunos años y en ocasiones se lo denomina síndrome de Hughes o síndrome de la sangre pegajosa. La enfermedad puede ocurrir junto con otras enfermedades auto-inmunes tales como el lupus eritematoso sistémico (LES o lupus).
Generalmente, el síndrome antifosfolípido es difícil de diagnosticar, sin embargo, análisis de sangre para detectar anticuerpos incluyendo el lupus y la anticardiolipina pueden ser útiles para determinar el diagnóstico.

¿Cómo afecta el embarazo al síndrome antifosfolípido (SAF)?
Aún no se sabe con claridad si el SAF empeora o no se altera durante el embarazo.

¿Cómo afecta el síndrome antifosfolípido (SAF) al embarazo?

Esta enfermedad puede afectar gravemente tanto a la madre como al bebé durante el embarazo. En mujeres con SAF, los riesgos de diversas complicaciones son mayores e incluyen, pero no se limitan a, los siguientes:
  • Accidente cerebrovascular
  • Coágulos sanguíneos
  • Hipertensión inducida por el embarazo (presión sanguínea alta durante el embarazo), este trastorno ocurre en un 50 por ciento de las mujeres con SAF
  • La muerte del feto
  • Aborto espontáneo recurrente
  • Retardo del crecimiento intrauterino (crecimiento fetal pobre)
  • Nacimiento prematuro (un 33 por ciento de las mujeres con SAF pueden dar a luz a su bebé antes de las 32 semanas de gestación)
Control del síndrome antifosfolípido (SAF) durante el embarazo:
Dados los altos riesgos de accidentes cardiovasculares, pérdida del embarazo y otras complicaciones en mujeres con SAF, es necesario un control riguroso de la enfermedad. Generalmente las consultas prenatales deben ser más frecuentes.

Es posible que durante el embarazo deban cambiarse los medicamentos que se administran para el tratamiento del SAF (tipo y, o dosis). Consulte a su médico para obtener más información.


Los exámenes que se realizan durante el embarazo a mujeres con SAF pueden incluir los siguientes:
  • Análisis de sangre para SAF (anticuerpos específicos que permiten registrar la severidad de la enfermedad).
  • Niveles de coagulación sanguínea en la sangre.
  • Control para la detección de signos de hipertensión inducida por el embarazo.
  • Ecografía - técnica de diagnóstico por imágenes que utiliza ondas sonoras de alta frecuencia y una com...dora para crear imágenes de vasos sanguíneos, tejidos y órganos. Las ecografías se utilizan para ver el funcionamiento de los órganos internos y para evaluar el flujo sanguíneo en los distintos vasos con el fin de controlar el crecimiento y el desarrollo fetal.
  • Monitoreo cardíaco fetal (se escuchan los latidos cardíacos fetales para detectar signos de sufrimiento fetal).
  • Otros exámenes fetales que incluyen estudios con Doppler (para controlar el flujo de sangre en el útero y el cordón umbilical).
Las mujeres con SAF pueden aumentar las posibilidades de un embarazo saludable si reciben cuidados prenatales tempranos y trabajan de manera conjunta con los profesionales de la salud en el control de la enfermedad.
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#3
Trombofilias


¿Qué son las Trombofilias?

La trombofilia es una condición en que el sistema de la coagulación falla, favoreciendo la formación de coágulos. La trombofilia adquirida es aquella que se desarrolla en la vida adulta o en etapas posteriores, un ejemplo de ella es el Síndrome Anticuerpos Antifosfolípidos. La trombofilia hereditaria o congénita involucra una serie de alteraciones genéticas que alteran el balance entre la formación y destrucción de los coágulos que están presentes desde el nacimiento.

La trombofilia hereditaria o congénita es aquella condición cuyo origen es genético; es decir, el individuo lo hereda de sus padres u otros familiares, por lo tanto, la persona nace con esta enfermedad pudiendo no presentar síntomas de ésta durante la infancia y adolescencia.

Las causas más frecuentes de este tipo de trombofilia son: deficiencia de proteína S, deficiencia de proteína C, deficiencia de Antitrombina III, hiperhomocisteinemia, resistencia a la proteína C activada y mutación del gen de la protrombina.

La trombofilia adquirida se adquiere en algún momento de la vida, incluso durante la vida intrauterina. La principal causa es el Síndrome Anticuerpos Antifosfolípidos.

¿Qué sucede durante el embarazo con las Trombofilias?

El balance entre la formación y la destrucción del coágulo es mucho más delicado durante la etapa de gestación debido a cambios estructurales en los vasos sanguíneos y en el flujo sanguíneo.

Las células de la placenta crecen dentro de los vasos uterinos maternos (arterias y venas que irrigan el útero) destruyendo la capa muscular de estos vasos. De esta manera, los vasos uterinos se transforman en un territorio de baja resistencia; es decir, la sangre puede fluir libremente por las venas y arterias del útero materno proporcionando una adecuada irrigación a la placenta y, por consiguiente, al bebé en formación. El balance entre la formación y destrucción de los coágulos en el territorio placentario es mucho más delicado, por lo que cualquier falla en éste podría llevar a una coagulación masiva.

La formación de coágulos puede afectar:

1. Vasos sanguíneos maternos: La formación de coágulos en los vasos sanguíneos maternos ocurre generalmente cuando existe un aborto espontáneo a las pocas semanas de embarazo. Debido al sangramiento genital (más abundante que una menstruación) que se produce como forma natural que tiene el organismo para eliminar el embrión y tejido placentario en formación, el cuerpo necesita "protegerse" de un sangramiento muy abundante, así que la formación de los coágulos es la "protección natural" y, habitualmente sin significado patológico, contra una hemorragia.

2. En la superficie de la placenta: Algunos pequeños coágulos pueden formarse en este lugar y es normal que éstos existan, pero cuando la coagulación es masiva y compromete extensas áreas de la placenta, estamos frente a un hecho patológico asociado a trombofilias o a otras enfermedades.

3. Dentro de los vasos sanguíneos del bebé: Cuando existe la presencia de coágulos en los vasos sanguíneos del bebé, es posible que éste haya heredado una trombofilia de ambos progenitores por lo que será necesario realizar un estudio de trombofilia completo a su pareja.

Actualmente la forma de evaluar el buen funcionamiento de los vasos sanguíneos es a través del doppler de arterias uterinas, el cual permite ver la resistencia al flujo sanguíneo en las arterias uterinas de la madre. Normalmente, durante el embarazo y a medida que este avanza, la resistencia de las arterias uterinas desciende y se mantiene en niveles bajos.

El doppler de arterias uterinas es una técnica ultrasonográfica relativamente nueva y requiere de una persona capacitada para la realización de esta ecografía e interpretación de los resultados. Se realiza a través de una ecografía transvaginal hasta alrededor de las 20 semanas de gestación y, luego, se puede realizar vía abdominal o transvaginal. Es completamente segura para el bebé y una herramienta muy útil para el diagnóstico precoz de algunas complicaciones del embarazo.

Trombofilia Adquirida: Síndrome Anticuerpos Antifosfolípidos

El Síndrome Anticuerpos Antifosfolípidos es una enfermedad adquirida del sistema inmunológico en el cual existen anticuerpos circulando en el torrente sanguíneo. Normalmente, estos anticuerpos son producidos por el sistema inmunológico para atacar enfermedades infecciosas. También se pueden producir como respuesta natural del cuerpo rechazando un tejido u órgano transplantado.

¿Qué podría suceder si tengo estos anticuerpos antifosfolípidos?
Los fosfolípidos son moléculas presentes en las membranas de las células que ayudan a mantener un apropiado balance entre el sangramiento y la coagulación. El proceso normal de la coagulación implica la formación de coágulos para impedir una hemorragia, y luego estos deben ser destruidos. Cuando los anticuerpos antifosfolípidos bloquean las moléculas de fosfolípidos se altera el balance entre la formación y ruptura del coágulo pudiendo hacer que los coágulos se formen en cualquier parte de su cuerpo.

Si los coágulos se forman en el cerebro puede ocurrir un infarto cerebral. Si ocurre en el corazón puede haber un infarto al miocardio. Si el coágulo se forma en los vasos sanguíneos de la placenta, el feto se verá privado del aporte normal de oxígeno y nutrientes. Si el daño en la placenta es moderado provocará una restricción en el crecimiento fetal, y si es severo llevará a la pérdida del embarazo.

Muchas mujeres son portadoras de estos anticuerpos pudiendo no presentar síntomas de la enfermedad, hasta que durante su embarazo tienen complicaciones como aborto recurrente, restricción del crecimiento fetal y otros. En cambio, otras mujeres con estos anticuerpos nunca tienen problemas durante sus gestaciones.

Como se mencionó anteriormente, esta enfermedad predispone a la trombosis (formación de coágulos) en arteria o venas. Cuando el trombo afecta al sistema arterial, éste principalmente compromete la circulación cerebral, pero también puede afectar las extremidades, principalmente, las inferiores (piernas). En el caso de afectar al sistema venoso, esto ocurre en las extremidades, zona pulmonar y esplácnico (intestino, riñón, bazo, etc.).

¿Cómo sospechar la presencia de esta enfermedad?

Esta enfermedad es poco frecuente, afectando en conjunto a no más del 5% de la población. El Síndrome Anticuerpos Antifosfolípidos tiene diferentes manifestaciones clínicas.

Durante la etapa reproductiva de la mujer se puede sospechar si ésta ha presentado abortos espontáneos recurrentes (2 o más abortos antes de las 22 semanas de embarazo en forma consecutiva), muerte fetal in utero sin causa aparente después de las 22 semanas de gestación, desnutrición fetal (crecimiento fetal bajo el percentil 5 de la curva de crecimiento intrauterina) y preeclampsia severa (aumento de la presión arterial durante el embarazo) antes de las 28 semanas de embarazo.

Durante la etapa no reproductiva, puede sospecharse un Síndrome Anticuerpos Antifosfolípidos ante la presencia de trombosis arterial o venosa.

Generalmente, los eventos vasculares se observan durante el embarazo o con el uso de anticonceptivos orales.
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#4
Clasificación:

El Síndrome Anticuerpos Antifosfolípidos se puede clasificar en primario y secundario.

PRIMARIO: Esta enfermedad no progresa a una enfermedad mayor, como el Lupus Eritematoso Sistémico, y puede presentar períodos de "falsa ausencia de enfermedad"; es decir, hay ausencia de manifestaciones clínicas y los exámenes de laboratorio arrojan resultados normales. Esto es lo que se conoce como remisión de la enfermedad. En estos casos existe escaso riesgo de trombosis.

SECUNDARIO: Tal como lo dice su nombre, esta es secundaria a otras enfermedades inmunológicas como Lupus Eritematoso Sistémico u otra enfermedad del tejido conectivo; por ejemplo, artritis reumatoídea y esclerosis sistémica.

¿Cómo se diagnostica el Síndrome Anticuerpos Antifosfolípidos?

Para hacer el diagnóstico es necesario al menos una manifestación clínica (reproductiva o vascular) y un examen de laboratorio alterado, anticardiolipinas positivas o elevadas, ß 2 Glicoproteína I elevada y/o anticoagulante lúpico positivo. A veces se puede sospechar su existencia por un falso título positivo de un test para sífilis (VDRL) o para SIDA (HIV), ambos exámenes se toman de rutina en toda mujer embarazada.

Trombofilias Hereditarias

Las trombofilias hereditarias en orden de frecuencia son: Resistencia a la proteína C activada, Hiperhomocisteinemia, Deficiencia de proteína C, Deficiencia de proteína S, Deficiencia de Antitrombina III y Mutación del Gen de la Protrombina.

Resistencia a la Proteína C Activada: También se conoce con el nombre de mutación de Leiden. Su frecuencia depende del origen étnico. En Chile aún no existen publicados datos estadísticos extensos de este defecto. En la población europea blanca se presenta en un 5 a 9% y es rara en asiáticos y población africana. El riesgo de trombosis asociado a esta condición es de un 40%.

Hiperhomocisteinemia: La homocisteína es un aminoácido (elemento estructural de una proteína) que requiere de Vitamina B6, Vitamina B12 y ácido fólico para su metabolismo. Las deficiencias de estas vitaminas son una de las causas de hiperhomocisteinemia. Este defecto se asocia a ateroesclerosis prematura y eventos trombóticos en un 15%. El tratamiento de esta condición es el aporte de ácido fólico, Vitamina B6 y B12.

Deficiencia de Proteína C: El déficit de proteína C resulta de muchas mutaciones (alteraciones genéticas). Los niveles sanguíneos de proteína C no se afectan significativamente durante el embarazo. El riesgo de trombosis asociado a esta enfermedad es de un 15%.

Deficiencia de Proteína S: Se estima que la frecuencia de esta trombofilia es de 1 en 30.000 personas. Durante la gestación, los niveles sanguíneos de proteína S disminuyen notablemente, entre un 40 y 50%, debido a los cambios hormonales propios del embarazo. Esta disminución ocurre tempranamente en el embarazo y se mantiene hasta el puerperio, por lo que el diagnóstico a través de exámenes de laboratorio debe hacerse fuera de estos períodos. El riesgo de eventos trombóticos es de un 10%.

Deficiencia de Antitrombina III: Es la menos frecuente de las trombofilias congénitas y las personas portadoras de esta condición tienen un alto porcentaje de trombosis venosa profunda y tromboembolismo pulmonar (40 a 70%) por lo que el uso de fármacos en esta enfermedad es indispensable. Los niveles sanguíneos de Antitrombina III no disminuyen significativamente durante el embarazo.

Mutación del Gen de la Protrombina: La mutación del gen de la protrombina ha sido identificado como un gen causante de trombosis venosa en aquellas familias con antecedentes de tromboembolismo venoso. En Europa la prevalencia de esta enfermedad es de un 2%. Esta trombofilia se asocia a un mayor riesgo de trombosis venosa profunda durante el período de gestación y puerperio.

¿Cómo se diagnostican las Trombofilias?

El diagnóstico de trombofilias no es simple, pues requiere de la disponibilidad de un laboratorio especializado en estos análisis, sin dejar de mencionar el alto costo económico de estos exámenes, por lo que se recomienda descartar en primera instancia un Síndrome Anticuerpos Antifosfolípidos y luego realizar el resto de los análisis de mayor costo y complejidad. Como estos defectos pueden existir en forma combinada, deben estudiarse todos (Anticuerpos Anticardiolipinas, Anticoagulante Lúpico, Déficit de Proteína C, Déficit de Proteína S, Déficit de Antitrombina III, Homocisteína Plasmática y Mutación del gen de la Protrombina).

¿Qué mujeres deben hacerse el examen de trombofilias?
Toda mujer con antecedente de trombosis que se encuentre cursando un embarazo o planificando una gestación próxima, debe ser estudiada para trombofilia. Debido a la fuerte evidencia de asociación entre trombofilias y muerte fetal, desprendimiento prematuro de placenta normoinserta, preeclampsia severa, restricción severa del crecimiento fetal y aborto recurrente, también se considera prudente estudiar a las mujeres con dicha historia obstétrica.

¿Cuál es el tratamiento de las trombofilias?

Los últimos estudios han revelado que las probabilidades de llegar a un embarazo con buenos resultados han aumentado considerablemente con el uso de fármacos anticoagulantes. Actualmente se utiliza en forma segura, para el feto en desarrollo, Heparina o idealmente Heparina de Bajo Peso Molecular y ácido acetil salicílico (Aspirina) en dosis bajas. La Heparina de bajo peso molecular no ha demostrado ser fetotóxica (tóxica para el bebé en desarrollo) ni teratogénica (capaz de generan malformaciones en el bebé) en animales ni humanos y no existe paso de ésta a través de la placenta desde la sangre de la madre al bebé.

La elección de la Heparina de Bajo Peso Molecular sobre la Heparina convencional se basa en que esta ultima tiene que ser administrada 2 a 3 veces al día y monitoreo continuo de exámenes de laboratorio, lo que dificulta la adherencia al tratamiento. Además el uso de heparina no fraccionada tiene una mayor incidencia de complicaciones hemorrágicas y un alto riesgo de trombocitopenia (descenso en el número de plaquetas) y osteoporosis.

La dosis de inicio de Heparina de Bajo Peso Molecular se establece según peso corporal, una vez iniciada la terapia se debe monitorizar la actividad anti- factor X activado y ajustar la dosis de heparina según los resultados del examen, esta monitorización debe repetirse una vez al mes. También se debe controlar el recuento plaquetario cada una a dos semanas, suplementar con calcio y control con densitometría ósea cuando se administra por más de 10 a 12 semanas.

La complejidad del manejo de estos embarazos requiere de un equipo multidisciplinario y de un control estricto de la gestación con ultrasonido fetal (ecografías), ultrasonido doppler para vigilar la circulación uteroplacentaria y exámenes de laboratorio periódicos. Además requiere suplementar con calcio a la madre gestante y control del sistema óseo con densitometría debido al riesgo de osteoporosis por uso de heparina.

¿Qué sucede al momento del parto?

El parto se produce, en general, después de las 37 semanas de gestación. No existe contraindicación de un parto vaginal, incluso hay menor riesgo de trombosis en un parto por vía vaginal que en una cesárea.

El momento del parto debe ser programado por su equipo médico y en el caso de ser un parto normal deberá realizarse una inducción de trabajo de parto ya que es necesario realizar exámenes de laboratorio previos al parto y suspender la terapia anticoagulante 24 a 12 horas antes del trabajo de parto, dependiendo de la dosis de Heparina que se esté administrando, y el ácido acetil salicílico se debe suspender 1 semana antes.

Durante el puerperio inmediato (primeras 24 horas post parto) requerirá usar medias elásticas para prevenir la formación de trombos en las extremidades inferiores y reiniciar la terapia anticoagulante la cual deberá mantener durante 10 días post parto. Luego deberá recibir ácido acetil salicílico por el tiempo que su equipo médico se lo indique.

¿Qué sucede con la lactancia materna?

En relación a la lactancia materna, esta es totalmente segura para su bebé. Los fármacos mencionados anteriormente son inocuos para su hijo ya que la cantidad de heparina presente en la leche materna es muy baja y no provoca daño al recién nacido.

¿Qué sucederá en un nuevo embarazo?

Debido a los riesgos propios de esta enfermedad, y no sólo en el ámbito reproductivo, sin dejar de mencionar el alto costo económico que implica la terapia anticoagulante, la decisión de tener otro bebé debe ser planteado a su equipo médico para programar el momento más apropiado para un nuevo embarazo.

Es por esto que usted debe evaluar con su pareja y su equipo médico cuál será el método de planificación familiar que utilizará para programar sus próximos embarazos. Cabe mencionar que los métodos de planificación familiar que contengan altas dosis de estrógenos no son apropiadas en pacientes con estas condiciones.
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#5
Una amiga me comentó que el sábado había salido Germain en el diario y no lo había podido leer. Gracias Mionghe por publicarlo.

Yo estoy muy agradecida a Emilio quien cuando falló nuestro 1°ICSI me derivó a Germain y así pudimos llegar al diagnóstico de SAF. Yo no tenía antecedentes familiares ni personales, así es que no había como sospecharlo.
Como pueden ver en este reportaje, las trombofilias son más frecuentes de lo que uno piensa, asi es que sobretodo a las que han tenido abortos o muertes fetales, les recomiendo estudiarse a fondo.
Y lo mejor de todo, son enfermedades que tienen tratamiento. Alfredo me dice que con el tratamiento actual, mi enfermedad está controlada y mi embarazo tiene el mismo riesgo de complicaciones que cualquier embarazo normal.
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#6
Trombofilia y embarazo
La otra razón del aborto involuntario


No es lo normal, pero algunas mujeres forman coágulos en la placenta durante la gestación y pierden sus guaguas. Esta anomalía, conocida como trombofilia, podría explicar el 20% de los abortos recurrentes.

Reportajes
Las trombofilias: El desconocido mal que frustra la maternidad


Traumático, doloroso e inesperado. Las mujeres que han sufrido abortos pueden dar fe de que es un episodio altamente angustiante. Y aunque para algunos la muerte del feto en el útero no justifica un duelo, sí es una pérdida difícil de aceptar. Y lo peor no finaliza aquí, porque las "buenas" recomendaciones de familiares, amigos y hasta conocidos acerca de los tratamientos éticamente correctos que pueden hacerse y médicos expertos que deberían visitar, terminan por agobiar aún más a estas mujeres. Ni ellas mismas tienen claro por qué les resulta tan difícil. Comienzan el sentimiento de culpa y el desgaste de la relación matrimonial, sin mencionar el alto costo económico y sicológico en el que incurren. Prefieren aislarse y no juntarse con parejas que tienen hijos. Cada vez que una amiga se queda embarazada aflora una mezcla de emociones: envidia, rabia y alegría. La relación con el marido comienza a deteriorarse y el proyecto familiar parece distorsionarse. Pero afortunadamente la última palabra en embarazos riesgosos no está dicha y los últimos avances en medicina continúan sorprendiendo.

A partir de la década del 90 comenzaron a asociarse las pérdidas gestacionales con trombofilias, lo que les dio una esperanza -y, a su vez, una explicación más concreta- a las mujeres que ya daban por perdida la batalla de la maternidad. Para ser más exactos, a fines de 1999 la revista New England Journal of Medicine publicó un artículo en que se afirmaba que las mujeres con trombofilia generalmente tienen entre dos y tres veces más riesgos de sufrir alteraciones durante su vida reproductiva. Complicaciones que se referían a la posibilidad de tener abortos consecutivos, restricción del crecimiento fetal, parto prematuro antes de las 34 semanas, preeclampsia severa (hipertensión), desprendimiento de la placenta y muerte del feto al interior del útero.

Según explica el director del Centro Especializado de Vigilancia Materno-Fetal de la Clínica Las Condes, Alfredo Germain, hasta hace poco se creía que sólo los problemas hormonales y las anomalías o malformaciones congénitas o uterinas eran las causantes del aborto recurrente, "pero habían mujeres a las que no podíamos responderles por qué perdían a sus guaguas y tampoco confirmarles que no volvería a suceder. Pero en 1965 se descubrió la primera de estas enfermedades y se dio la voz de alerta. Y, aunque las cifras son variables, se supone que alrededor de un 20% a 25% de estas pacientes víctimas de abortos recurrentes pueden ser portadoras de una trombofilia", así señala el gineco-obstetra.

Pero, ¿qué es trombofilia y cuál es su relación con los embarazos de alto riesgo? ¿Qué precauciones debe tomar una madre embarazada? ¿Cuándo hay que hacerse exámenes? ¿Cuántos hijos puede tener una mujer trombofílica?

La trombofilia es una condición de riesgo de trombosis debido a la hipercoagulabilidad de la sangre. Es decir, la persona que la padece tiende a formar y /o intensificar la aparición de coágulos o trombosis arteriales y/o venosas en cualquier parte de su cuerpo. Puede ser de origen genético o adquirido y manifestarse o no en cualquier etapa de la vida.

En Israel, por ejemplo, una de cada siete personas la padecen y se estima que en Chile, entre el 4% y 6% de la población es portadora y no lo sabe. "Es más, muchas mujeres se enteran cuando están embarazadas, porque en este período se produce una serie de cambios y el sistema de coagulación sufre un desbalance y una tendencia a la mayor formación de coágulos. En otras palabras, una mujer joven tiene un riesgo de trombosis venosa de 1 en diez mil, pero ese riesgo aumenta si tiene sobrepeso, fuma o usa anticonceptivos orales. El riesgo aumenta más aún si la mujer se embaraza", señala Germain.

La trombofilia no se puede prevenir y los exámenes son caros y poco asequibles; sólo se hacen algunos en la Clínica Alemana, en el Hospital Clínico de la Universidad Católica, en el de la U. de Chile, la Clínica Santa María y la gran mayoría de ellos en el Centro de Estudios de Trombosis y Hemostasia de la Clínica Las Condes. Al respecto, el doctor de la Unidad de Medicina de Alto Riesgo Obstétrico de la Clínica Alemana, Juan Víctor Valdivia, es enfático y descarta la necesidad de estudiar a todas las mujeres. "Es una patología de baja ocurrencia y no se justifica buscarla en una mujer que no planea embarazarse. Sólo es necesario cuando se presentan antecedentes familiares, historias de trombosis o alteraciones en el embarazo. Aun así, creo necesario advertir que las mujeres con estos precedentes no deberían tomar anticonceptivos y hormonas durante la menopausia, porque la presencia de estrógenos aumenta el riesgo de trombosis en el corazón y el cerebro".


Cuando Daniela Astudillo (36) se embarazó por primera vez, jamás imaginó que una seguidilla de pérdidas terminaría por diagnosticarle una enfermedad hasta entonces extraña y desconocida para ella y su familia. "La primera pérdida la tuve en la novena semana de mi primer embarazo y, como no me costaba quedarme esperando guagua, lo intenté por segunda y hasta una tercera vez, obteniendo los mismos resultados. Comencé a angustiarme y ahora que estoy más tranquila y retrocedo en el tiempo, me doy cuenta de que estaba bien enrollada. La gente me miraba como bicho raro y no se atrevían a preguntarme si tenía hijos, por miedo a meter las patas. Mi ginecólogo no lograba explicarme por qué se producían estas pérdidas, aunque sospechaba que podían estar relacionadas con un problema de circulación".
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#7
Cuando las madres tienen lo que se denomina "abortos recurrentes" o más de tres pérdidas consecutivas, se estudia su historia personal y familiar. Se extrae tejido de la placenta y se hacen análisis genéticos. Si éstos presentan indicios de trombosis se hacen los exámenes de rigor, relacionados con el tipo de coagulación de la sangre.

Fue entonces cuando Daniela decidió visitar a un experto e iniciar un largo tratamiento que terminaría por convertirla en madre. El doctor examinó la biopsia de las tres placentas y de inmediato le diagnosticaron trombofilia. Para quedar embarazada tuvo que seguir un plan muy riguroso: tomar una aspirina todos los días y eliminar, por completo, las grasas y azúcares de su dieta. "Cumplí al pie de la letra las indicaciones que me dio el doctor. En realidad estaba dispuesta a hacer todo lo que me ordenara. Y cuando me quedé esperando guagua no lo podía creer. Nunca me hice demasiadas ilusiones, porque estaba segura de que la podía perder en cualquier momento. Con mi marido tomamos la decisión de no preparar su pieza, por lo que no compré demasiada ropa y decoración, precisamente para no creerme demasiado el cuento. Tenía que ir al doctor cada 15 días para que me hicieran ecografías. Fue agotador, muy estresante. Ahora que veo a Emilio, un gordo exquisito, me doy cuenta de todo lo que vivimos. Todavía me cuesta asimilar que por fin soy mamá".

El doctor Germain explica que las placentas de estas pacientes tienen un denominador común: la presencia de coágulos o trombos -que van matando su tejido hasta desencadenar un aborto en el primer trimestre del embarazo-, hipertensión severa (preeclampsia), inadecuado crecimiento fetal, parto prematuro antes de las 34 semanas, desprendimiento de placenta e incluso muerte fetal en embarazos más avanzados. Como el intercambio de oxígeno y de nutrientes entre la madre y el feto ocurre a través de la placenta, si ésta presenta problemas también los manifiesta el embarazo.

La formación de coágulos no sólo puede afectar a los vasos sanguíneos maternos, sino que también al bebé que está en el útero. A éste es posible detectárselos a través de la ecografía, pero no se puede hacer nada hasta que nazca. Existen otros casos más complejos y difíciles de prever, como aquellos en que la madre tiene un embarazo aparentemente normal, pero es portadora de trombofilia sin saberlo. En situaciones como ésa, la guagua puede sufrir una trombosis cerebral de riesgo vital. "Éstas son extremadamente infrecuentes, en todo caso. En la Clínica Alemana sólo se han registrado dos casos durante este año", enfatiza Valdivia.

Emilio ya tiene 8 meses y Daniela está más tranquila y esperanzada en un próximo embarazo. "Me encantaría tener otra guagua y estoy dispuesta a hacer todo de nuevo, pero si no me resulta ya estoy agradecida por tener a mi guagua. Ahora mis amigas me molestan y me dicen que me cambió la cara, y es cierto, porque estoy con ganas de salir, de pasear, de vivir, de hacer cosas nuevas", dice.

Hoy se conocen alrededor de 17 tipos de trombofilias, y la verdad es que no se descarta la aparición de nuevas en el futuro. Una de ellas es déficit de proteína C, cuyo riesgo de trombosis es de un 12% a un 19%. Los estudios la asocian con preeclampsia, aborto recurrente y muerte fetal. Maite Rodríguez (35) se enteró hace poco de que la padecía. Uno de sus hermanos sufrió una trombosis importante y el hematólogo sugirió realizar exámenes a toda la familia. Hasta entonces no había tenido problemas, e incluso tuvo embarazos y partos normales con sus dos hijos mayores. Sin embargo, con la tercera guagua y después de conocer el diagnóstico de su hermano, tuvo que ceñirse al tratamiento anticoagulante. "Me inyectaba todos los días en la guata un fármaco anticoagulante que se llama heparina. Al principio era fácil, porque me pescaba el rollito y listo, pero cuando me fue creciendo la guata me daba mucho nervio. Era como ponerle la inyección a la guagua. Además, no tienes mucha movilidad e inevitablemente terminas poniéndote la inyección en el mismo lugar. Me salieron moretones y manchas producto de las inyecciones".

El parto de Jacinta, su hija hoy de 4 años, fue por cesárea. Producto de los riesgos de hemorragia asociados a esta operación, sus hermanos tuvieron que donar plaquetas. "Gracias a Dios no pasó nada y tuve un embarazo y parto normal. Pero el hematólogo y mi ginecólogo me prohibieron embarazarme de nuevo. El susto que pasamos fue tan grande, que mi marido no está dispuesto a arriesgarse. Además, ya tengo 35 años y los riesgos trombóticos aumentan a esta edad. Sería un riesgo innecesario y somos una familia afortunada. José (10), la Teresita (9 y la Jacinta (4) son un regalo de Dios".

Los últimos estudios indican que la probabilidad de tener un embarazo con buenos resultados ha aumentado gracias al uso de fármacos anticoagulantes. Se habla de un 95% de probabilidades de tener un embarazo de término y sin problemas. Eso siempre y cuando se cumpla rigurosamente con los controles médicos y la realización periódica de ecografías y ultrasonografías doppler que vigilen el flujo de sangre en los vasos sanguíneos maternos y fetales. Un tratamiento que puede superar los $ 150.000 mensuales y que según el gineco-obstetra, Juan Víctor Valdivia es necesario. "Es importante atenderse con un doctor especializado en trombofilias, porque se trata de una situación de cuidado".

Actualmente se utiliza la heparina y ácido acetil salicílico o aspirina en dosis bajas. Ambos son seguros para el bebé ya que han demostrado no ser fototóxicos ni teratogénicaos (capaz de generar malformaciones). Otra alternativa menos usada, ya sea por alergia o por recursos económicos limitados, es el uso de anticoagulantes orales, que no deben ser utilizados durante el primer trimestre debido a su potencial riesgo de generar malformaciones en el feto.

En general, el parto se produce después de las 37 semanas de gestación y debe ser programado por el equipo médico. Puede ser por cesárea o normal inducido. En ambos casos se recomienda hospitalizar a la mamá y suspender la heparina 24 horas antes. Luego, durante el posparto, se reiniciará la terapia anticoagulante.

Debido a los riesgos propios de esta enfermedad y a los altos costos que implica una terapia anticoagulante, los expertos recomiendan planificar los segundos embarazos de las madres con estas complicaciones. Y siempre teniendo en cuenta que los métodos de planificación familiar que contengan estrógenos no son apropiados para estas pacientes.

Causas de trombofilia

La trombofilia no es exclusiva del embarazo y puede ser genética o adquirida. Cuando es hereditaria, las personas pueden permanecer sin síntomas durante largos años, hasta que se manifiestan en forma espontánea o asociada a algún evento desencadenante. Existe una serie de situaciones que pueden favorecer su ocurrencia:
\ Uso de anticonceptivos que contienen estrógenos
\ Uso de hormonas con estrógenos o progestágenos
\ Cirugías, sobre todo aquellas traumatológicas, cardiológicas o cualquiera que requiera un período de inmovilidad
\ Viajes largos en avión
\ Infecciones
\ Traumatismo, uso de yeso o inmovilización
\ Cáncer
\ Obesidad mórbida
\ Edad avanzada
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#8
Trombofilia: riesgo oculto en el embarazo

Con la colaboración del Dr. Alfredo Germain A.
Departamento de Obstetricia y Ginecología de la Clínica Las Condes

Ana Benavente (34 años) quería tener un hijo, pero en el 2002, cuando tenía 29 semanas de gestación, el bebé que esperaba murió inexplicablemente. "De repente dejó de moverse. Me hice una ecografía: su corazón ya no latía", recuerda. Le hicieron una cesárea y analizaron la placenta: estaba llena de coágulos. Cinco días después, Ana sufrió una trombosis cerebral que la tuvo en un delicado estado de salud.

Si bien en Viña, donde vive, le hicieron exámenes, los médicos no dieron con la causa. "Atribuyeron lo ocurrido a la mala suerte y no relacionaron los dos eventos", explica. Tiempo después, Ana tuvo ganas de embarazarse, pero no se atrevía sin antes tener certeza de qué le había pasado. Visitó al doctor Alfredo Germain, especialista en Medicina Materno Fetal de la Clínica Las Condes, quien tras conocer su historia médica y hacerle exámenes específicos, fue categórico en el diagnóstico: Ana tenía trombofilia, lo que explicaba la muerte fetal y la trombosis. El doctor le dijo que con un buen manejo médico podría embarazarse sin riesgos.

La trombofilia es una condición en que el sistema de coagulación falla y favorece la formación de coágulos. Se agudiza en el embarazo, por lo que muchas pacientes debutan con su enfermedad durante la gestación. Existe una asociación entre la trombofilia y el aborto recurrente, la desnutrición fetal y la preeclampsia severa.

"Éste es un diagnóstico reciente. El primer reporte que vincula trombofilias con pérdidas reproductivas es de 1990. Muchas mujeres que han sufrido abortos sin causa aparente desconocen que son portadoras de esta condición. El diagnóstico es difícil y requiere un laboratorio especializado en estos análisis de alta complejidad, como el Centro de Estudios de Trombosis y Homostasia de Clínica Las Condes", señala el doctor Germain, director de dicho centro.

Los últimos estudios indican que la probabilidad de tener un embarazo con buenos resultados ha aumentado, gracias al uso de fármacos anticoagulantes. En estos casos, el control médico de la gestación es estricto y exige exámenes de laboratorio, ecografías y ultrasonido doppler para vigilar la circulación. El parto debe planificarse para suspender con anticipación los anticoagulantes.

Gracias a estos cuidados, Ana pudo tener sin problema a José Tomás, un niño que nació a las 35 semanas y ya tiene un año.

El factor hereditario
Existen dos tipos de trombofilias:

- las adquiridas, que se deben a una alteración en el sistema inmunológico, como la de Ana.

- las de origen genético. Es el caso de Javiera Catalán (31 años), que tenía antecedentes en su familia: su abuelo y un primo habían sufrido trombosis venosa. A los 20 años, ella tuvo una embolia pulmonar y se enteró de que era portadora de una trombofilia congénita. "Desde entonces, supe que cuando quisiera ser madre tendría que tomar precauciones. Al cumplir 30 años, planifiqué mi primer hijo en conjunto con el doctor Germain", señala.

Javiera debió ponerse dos inyecciones diarias con fármacos anticoagulantes durante el embarazo, las que suspendió 24 horas antes del parto. En octubre pasado, nació su hijo Diego.

"Gracias al avance en el diagnóstico y manejo, hoy es posible que estas familias pueden hacer de su plan de vida una realidad", dice el doctor Germain.

Artículo publicado en la revista Vivir Más en agosto de 2007
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#9
Gracias por la información, me fue muy util al iniciar la busqueda de mi nuevo bebe, y ya tengo 25 semanas!!!!
Lo lei con mucho interes, ya que tengo una condición genetica que favorece las trombosis, deficit de proteina C y S, y tanto mi padre como mi hermana han tenido trombosis venosas y pulmonares.
Actualmente me inyecto una herparina de bajo peso molecular en forma diaria, fragmin 2500 ui y me controlo con un hematologo de la Católica, Mauricio Ocqueteau.
Si les sirve el dato las compro en la ASODI Enlaces habilitados sólo para miembros. Regístrate o Inicia Sesión para verlos., es más economica ahí.
Un abrazo y mucha fé.
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#10
Up!
Lo subo para las nuevas.

Confusedmiley20:
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#11
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El doctor Benjamin Brenner del Rambam Health Care estudia la relación entre las trombofilias y las complicaciones en el Enlaces habilitados sólo para miembros. Regístrate o Inicia Sesión para verlos..

El doctor Benjamin Brenner del Rambam Health Care analizó en la charla que ofreció en el IV Congreso Internacional del Enlaces habilitados sólo para miembros. Regístrate o Inicia Sesión para verlos. celebrado en Enlaces habilitados sólo para miembros. Regístrate o Inicia Sesión para verlos. la relación entre las trombofilias y las complicaciones en el embarazo.

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La ponencia titulada “Trombofilias Heredadas” partió de la base de que la coagulación se incrementa durante el embarazo especialmente a partir del segundo y último trimestre. Las complicaciones más frecuentes con las que nos podemos encontrar son el tromboembolismo (formación de un coágulo en el sistema vascular) y la preeclampsia (trastorno de la Enlaces habilitados sólo para miembros. Regístrate o Inicia Sesión para verlos.). Esta última es la que se produce en la mayoría de los casos.

Ante la pérdida repetida del embarazo hay que tener en cuenta, además, determinados factores como pueden ser la edad materna, los abortos previos, la posible relación con la trombofilia etc.

En su charla Brenner analizó diversos estudios realizados en torno a esta cuestión en los que se investigó, entre otros temas, la influencia de la proteína C o la importancia del factor tisular (glicoproteína de membrana que se encuentra en los fibroblastos de la pared de los vasos sanguíneos) en la coagulación. En otra investigación se detectó la presencia de micropartículas (fragmentos celulares de cientos de micras) en un nivel elevado en las mujeres que habían sufrido pérdida del embarazo.

Por otra parte, Brenner mencionó un análisis realizado hace 10 años sobre el tratamiento de esta afección con heparina y observó que se trata de un compuesto bastante seguro que lleva 20 años utilizándose en el embarazo. “Hay que pensárselo bien antes de cambiar el tratamiento”, aseguró el especialista. En este sentido se basó también en un nuevo estudio en 12 centros en el que se compararon diferentes dosis de heparina y enoxoparina en mujeres a las que se les administraba durante toda la Enlaces habilitados sólo para miembros. Regístrate o Inicia Sesión para verlos. y hasta 6 semanas después del parto.

En cuanto a las técnicas de Enlaces habilitados sólo para miembros. Regístrate o Inicia Sesión para verlos. como la Enlaces habilitados sólo para miembros. Regístrate o Inicia Sesión para verlos., Brenner advirtió que se trata de un procedimiento que “produce muchos cambios fisiológicos que se asocian a la trombosis”. A este respecto destacó que “ocurre raras veces pero la evidencia de trombofilias son más prevalecientes en mujeres con 4 ciclos o más fallidos”.

No obstante, el doctor aseguró que es necesario un mayor número de investigaciones sobre este tema para extraer conclusiones más esclarecedoras.

Fuente: Doctor Benjamin Brenner, Rambam Health Care

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#12
Chicas:
De acuerdo a los examenes parece que debo inyectarme heparina de bajo peso molecular en caso que me embarace, alguna de ustedes pasó por esa experiencia?? cuanto sale ese medicamento es de alto costo?..Favor sus experiencias...
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#13
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Domingo, 12 de junio de 2011, Enlaces habilitados sólo para miembros. Regístrate o Inicia Sesión para verlos.
SÍNDROME ANTOFOSFOLIPÍDICO EN LA GESTANTE: ASPECTOS DIAGNÓSTICOS Y TERAPÉUTICOS.

El síndrome antifosfolipídico es una enfermedad que afecta a los mecanismos de coagulación y puede generar problemas durante el Enlaces habilitados sólo para miembros. Regístrate o Inicia Sesión para verlos. en cuanto a falta de crecimiento del feto e hipertensión arterial.

Se incluye dentro de las trombofilias que engloba aquellas enfermedades que se caracterizan por la tendencia a la formación de trombos tanto en sistema arterial como venoso. Se produce por presencia de anticuerpos en sangre que alteran el mecanismo de los fosfolípidos, sustancias necesarias para el correcto funcionamiento de la circulación sanguínea y coagulación.

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El síndrome antifosfolipídico pueden padecerlo muchas personas y carecer de sintomatología. De hecho, está descrito un porcentaje en mujeres del 2% de afectadas que no sufren ningún trastorno asociado. No se trata de una enfermedad contagiosa ni tampoco terminal pero, es cierto, que requiere especial atención durante el embarazo por su repercusión sobre el desarrollo fetal.

Las complicaciones más habituales durante el embarazo suelen ser: trombosis, abortos, crecimiento fetal retardado, partos prematuros e hipertensión arterial severa durante la Enlaces habilitados sólo para miembros. Regístrate o Inicia Sesión para verlos..

DIAGNÓSTICO

Su identificación es especialmente importante en mujeres con antecedentes trombóticos, partos prematuros, abortos y muertes fetales recurrentes sin causa aparente, también en casos de hipertensión arterial o crecimiento inadecuado del bebé intraútero.

El diagnóstico de la enfermedad requiere de un doble criterio, clínico y de laboratorio. Estos dos criterios no tienen porqué ser coincidentes en el tiempo, de hecho, se recomienda que el periodo que ha de transcurrir entre ambos sea superior a 12 semanas e inferior a 5 años.

Los criterios clínicos incluyen la trombosis vascular (confirmada según criterios objetivos validados) y la morbilidad gestacional. Bajo el paraguas de este último criterio, se incluye abortos de bebés normales antes de la décima semana de gestación (3 o más abortos consecutivos), muertes de fetos sin causa aparente por encima de la semana 10 con morfología fetal normal contrastada médicamente o bien, prematuros por debajo de las 34 semanas de gestación como consecuencia de una insuficiencia placentaria, morfológicamente normales.

Los criterios de laboratorio suponen la presencia de uno o más de los siguientes anticuerpos: anticoagulante lúpico (AL), anticuerpos anticardiolipina (aCL) y anticuerpos antiβ2-glicoproteína I.

MANIFESTACIONES CLÍNICAS

Las manifestaciones clínicas serán en función del lugar y la extensión de la trombosis, así como su posible embolización a otros órganos. Las más frecuentes son:

Trombosis: se trata de la más habitual y puede afectar a cualquier vaso del organismo. Suelen ser de carácter recurrente y con más frecuencia en el mismo sistema en el que se iniciaron. En pacientes de bajo riesgo son un indicio claro del síndrome. Es habitual que la enfermedad debute en situaciones en las que el riesgo se ve aumentado como es el caso del embarazo, toma de anticonceptivos y puerperio.
Trombosis venosas: del mismo modo que en el caso anterior, su aparición en individuos de bajo riesgo hace sospechar la enfermedad. Las venosas son las más frecuentes, especialmente en extremidades inferiores.
Trombosis arteriales: son menos frecuentes que las venosas (30% de los casos frente al 70% venosas) y generalmente, cerebrales.

Además de éstas, existen otras manifestaciones como la trombopenia (plaquetopenias leves o moderadas), lívedo reticularis (coloración azul rojiza en piel de extremidades inferiores, muy frecuente en casos de síndrome antifosfolipídico), síndrome antifosfolipídico catastrófico (se trata de una manifestación grave del síndrome antifosfolipídico caracterizada por una trombosis generalizada que aparece de forma aguda y tiene un índice de mortalidad de alrededor del 50%) y trastornos neurológicos (algunos de ellos pueden ser migraña, mielitis transversa, demencia multiinfarto o corea)

MANIFESTACIONES DURANTE EL EMBARAZO

El Enlaces habilitados sólo para miembros. Regístrate o Inicia Sesión para verlos. recurrente es la manifestación más habitual de la enfermedad durante el embarazo y con mayor especifidad durante segundo y tercer trimestre de gestación. Suele darse acompañado de un retraso en el crecimiento fetal, oligoamnios, alteraciones del Doppler e hipoxias, así como preeclampsias.

En general, todas estas manifestaciones van a desembocar en partos prematuros, siendo su tasa de aparición de alrededor del 30%.

TRATAMIENTO

Los escenarios en caso de síndrome antifosfolipídico son tan variados que existe controversia en su tratamiento. Tan sólo un 30% de los pacientes con anticuerpos y sin manifestación clínica van a desarrollar el síndrome, de modo que en estos casos, la profilaxis no estaría indicada. Sin embargo, en el momento en que hay presencia de trombosis, ya sea venosa o arterial, la indicación de anticoagulantes es clara, puntual o indefinida en función de si existe riesgo de recurrencia. El uso de alternativas o complementos tipo inmunosupresores, Enlaces habilitados sólo para miembros. Regístrate o Inicia Sesión para verlos., antiagregantes plaquetarios, etc. es todavía más cuestionado. En caso de trombosis cerebral, sin embargo, se recomienda el uso simultáneo de heparina y esteroides asociados a azatioprima o ciclofosmamida.
En el caso de mujeres embarazadas se puede utilizar el ácido acetil salicílico en baja dosis desde el principio del embarazo, siempre que exista una positividad de anticuerpos antifosfolípidos. Si, además, se da el caso de trombosis previas, abortos o muerte fetal, se recomienda uso de predninona combinada con el ácido acetil salicílico y heparina subcutánea. También existen alternativas de tratamiento basado en recambio plasmático, inmunoglobulinas intravenosas a alta dosis, etc. Todo ello, estará en función del historial médico de la gestante, los riesgos que conlleve la situación y por supuesto, el criterio del médico especialista.

Es muy importante en este tipo de pacientes que el control médico sea multidisciplinar, especialistas en Obstetricia, Hematología y Medicina Interna o Reumatología y todos ellos, con experiencia en el manejo del síndrome y con una buena comunicación entre el grupo. La paciente ha de ser consciente de los riesgos de esta situación, tanto obstétricos como trombóticos. La paciente debe ser informada que se trata de una causa de pérdida gestacional pero, afortunadamente, con tratamiento y que, en general, el 80% de los casos disfrutan de un buen final.



(en Enlaces habilitados sólo para miembros. Regístrate o Inicia Sesión para verlos.)
Bendiciones!

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#14
chicas, las que han usado la heparina de bajo peso molecular, saben el valor? y donde comprarla, me tengo que hacer el animo de comprarlas...

Gracias..
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#15
HOla chicas, felicitaciones y gracias por la información sobre la trombofilia, nos sirve para entender lo que pasa con nuestro organismo y darnos cuenta que no somos culpables de las pérdidas recurrentes. Yo tuve dos pérdidas y mi médico tenía antecedentes de esta enfermedad, asi que no espero otra pérdida y me mando a hacer estudios en seguida..... Ahora con metformina por la RI, al momento de embarazarme debo comenzar con heparina de bajo peso molecular... y si todo sale bien, seremos padres.... un beso y ànimo para todas...
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#16
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