Calificación:
  • 0 voto(s) - 0 Media
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
Duelo infertilidad
#1
Escrito el: 19 - Diciembre - 2004 a las 23:51

Las etapas del duelo que vive una pareja diagnosticada con infertilidad son:

1.- Shock
Las parejas al enterarse o darse cuenta que tienen un problema de infertilidad se quedan en shock. Nunca lo imaginaron, y como no lo toleran, se presenta una fase de negación. Utilizan sus defensas en un intento de negar la realidad dolorosa que está emergiendo. Racionalizan, evitan y continúan buscando una manera de salir de esto a través de excusas: deciden que el problema es que han trabajo mucho, necesitan vacaciones para poder tener sexo productivo, etc. La infertilidad no les puede estar sucediendo a ellos, es temporal y seguramente se va a resolver en un tiempo.

2.- Enojo
El enojo es probablemente la respuesta más común a cualquier situación en que la persona se siente tratada injustamente, humillada, desechada o fracasada. La infertlidad causa todos estos sentimientos. Las parejas infértiles se sienten francamente incomprendidas, la infertilidad es injusta y sus cuerpos y mentes se sienten humillados por los interminables estudios, tratamientos y estrés emocional, así que tarde o temprano el enojo aparece como una respuesta a todas las circunstancias desagradables.
El primer enojo que se experimenta es cuando se dice ¿Por qué yo?, todos pueden y yo no. ¿Qué hice que otros no han hecho?
Después el enojo se dirige del yo al tú. ¿Por qué a ti? Y en la pareja esto puede volverse un problema al atacarse mutuamente. La ira y el enojo se vierten hacia el cónyuge. La presión psicológica en estos momentos es grande a través de reproches al otro o echándole la culpa de todo. Esto trae dificultades de comunicación, resentimiento, enojo, especialmente si existe un diagnóstico de que uno de los dos tiene un problema que impide el embarazo.
A veces Dios es el destinatario del enojo. Las parejas se sienten abandonadas por Él e ignorados en sus plegarias. Sienten que Dios los castiga por algo malo que hicieron.

3.- Negociación
La situación se les va de las manos y la persona generalmente trata de hacer "lo que sea" para recuperar el control. La negociación es un arreglo que ante la desesperación, se hace con Dios o consigo mismo: se prometen cosas o se hacen mandas. Tristemente cuando más negocia una persona, más pierde el control y siente más soledad.

4.- Desesperanza
En este largo camino de la infertilidad, la pareja comienza a sentirse abandonada, desesperanzada, desesperada y desolada. Piensa que no existen opciones viables o positivas a su problema.
El tiempo no ayuda y caen en un estado de desesperanza. La esperanza realista es abandonada, en su lugar, hay dolor, depresión e impotencia. Reconocen que han fallado en lo que consideran una función esencial en su vida. Sentimientos de ser inadecuado, culpa y acusación emergen. Es de naturaleza humana substituir la culpa con acusación, intentando no sentirse responsable. La culpa es dirigida a veces a la pareja, al doctor, o al mundo en general. La seguridad en uno mismo en su sentido de masculinidad o femineidad es amenazada, la actividad normal es interrumpida, y es difícil continuar con la rutina. Las diferencias individuales en el curso de este proceso van a afectar la relación matrimonial, dejando a cada miembro de la pareja aún más solo en su lucha.
Este sentimiento retrasa la recuperación ya que muchas veces se recurre interminablemente al pasado y hay hechos que se cuestionan. A pesar de que los tratamientos para la infertlidad no pueden curar estos sentimientos, las parejas deben hablar de ellos para aprender a manejarlos y seguir adelante hacia la siguiente etapa.

6.- Aceptación
Una vez que la pareja se ha rendido a la desesperación de su duelo, puede comenzar a salir de el. Cuando han llorando bastantes lágrimas, sentido suficiente rabia, se han sacudido emocionalmente tanto uno como la pareja, cada uno puede comenzar a reorganizar y aproximarse a la aceptación y resolución. Y entonces también como pareja lo pueden hacer. Pueden renovar el sentido positivo de ellos mismos a pesar de los problemas reproductivos, reconociendo lo que tienen para ofrecer a cada uno y a un niño, y prepararse a ellos mismos para las tareas que inesperadamente se volvieron necesarias si quieren que su familia crezca a través de otras opciones.
El camino a esta aceptación, en tiempo y en intensidad, varia de una pareja a otra, es diferente entre hombres y mujeres, e incluye otros aspectos de la pareja misma.
Aunque la dificultad reproductiva es identificada en un miembro de la pareja, la aceptación es necesaria en ambos. Se espera una etapa estresante en la relación. Parte de este estrés se debe a la parte no hablada del problema.
"Este momento es cuando la pareja ya no necesita protegerse a sí mismas del dolor de la infertilidad. La aceptación no significa que el problema desaparezca, sino que se puede manejar y se hace de una forma sana, tanto en lo individual como en pareja. En la aceptación se puede hablar del problema aunque sepan que duele, pero que pueden vivir con este dolor al tratarlo adecuadamente. La pareja se adapta y controla la situación. En este momento pueden ya tomar una decisión respecto al camino que seguirán." (2)

7.- Las alternativas y la esperanza
La pareja vive momentos de calma y es cuando se abren las puertas a caminos no pensados, ni planeados por ellos mismos, pero que los invitan a continuar una vida feliz.
En esta etapa se pueden plantear distintas alternativas de poder llegar a ser padres.
La pareja fértil de la persona infértil la mayoría de las veces se ve así misma como infértil, ya que vive el duelo de la pérdida de sus sueños y expectativas. Aún cuando reconozca que tienen la opción de vivir su fertilidad con una pareja reproductiva distinta (por ejemplo donador), debe trabajar sus pérdidas por infertilidad, reconociendo que eligiendo una opción que va a impedirle perder continuidad genética, la gratificación emocional y física de la experiencia del embarazo y de ser madre o padre, aún va a renunciar a un sueño de concebir juntos un hijo.
Hay parejas que ya tienen un hijo y no pueden tener otro. En este caso el proceso de duelo y aceptación no es más sencillo. Algunas parejas pueden atenuar sus sentimientos ya que han comprobado su fertilidad por lo menos una vez. Sin embargo, el estrés externo es mayor para estas parejas, ya que suelen vivir desolación e incomprensión por parte de los doctores, familiares y amigos.
Los duelos no resueltos pueden afectar a varios aspectos de sus vidas: físico, emocional, relacional y espiritual.

Basado en Artículo de Internet,Girault, Ma. Inés. INFERTILIDAD. y experiencias obtenidas de pacientes en trabajo terapeutico
Enlaces habilitados sólo para miembros. Regístrate o Inicia Sesión para verlos.
Responder
#2
Escrito el: 22 - Agosto - 2007 a las 05:03


Características del duelo de la infertilidad
Syme, en 1997, describió la infertilidad, desde el punto de vista emocional y psicológico, como una pérdida. Esta pérdida se vive en diferentes fases: la primera, cuando el embarazo no ocurre cuando se suponía; enseguida, cuando se suceden los ciclos de tratamiento y éstos no resultan exitosos, y por último, cuando un eventual embarazo culmina en un aborto (Enlaces habilitados sólo para miembros. Regístrate o Inicia Sesión para verlos.).
La elaboración del duelo se hace más difícil en los dos primeros casos, en los que la pérdidaes invisible. Se trata de la pérdida de un hijo que nunca se ha concebido, ni se conoce ni se ha visto, nunca se albergó en el útero y nunca nació (Enlaces habilitados sólo para miembros. Regístrate o Inicia Sesión para verlos.).
Lo anterior acontece en una sociedad donde las expectativas de fertilidad son altas; sólo un pequeño grupo de personas escoge no tener hijos. Es muy común que en una conversación se pregunte acerca de los hijos, asumiendo que todos son padres. Con frecuencia este estigma social va asociado a mitos relativos a otras imperfecciones, como si no tener hijos se debiera a una decisión movida por el egoísmo o el materialismo (Enlaces habilitados sólo para miembros. Regístrate o Inicia Sesión para verlos., Enlaces habilitados sólo para miembros. Regístrate o Inicia Sesión para verlos., Enlaces habilitados sólo para miembros. Regístrate o Inicia Sesión para verlos., Enlaces habilitados sólo para miembros. Regístrate o Inicia Sesión para verlos.).
Las parejas infértiles sienten disminuida la sensación de control sobre sus vidas. El poder hacer lo que ellos quieren, el ser padres, les está vedado. Las mujeres a menudo sienten incompleta su feminidad (Enlaces habilitados sólo para miembros. Regístrate o Inicia Sesión para verlos.).
A continuación se detallan las etapas por las que atraviesan las parejas infértiles, según fueron descritas por Syme. Por cierto, ellas son vividas en forma diferente por cada persona, pero son importantes de considerar en la planificación terapéutica.
1. Paralización: se caracteriza por estar "como zombi" o "en un túnel", muy distante de los demás. Se es invadido(a) por el pensamiento repetido de que lo sucedido no puede ser verdad, de que alguien puede haber cometido un error. Puede haber manifestaciones físicas, como pérdida del apetito o dificultad para concentrarse.
2. Anhelo: etapa cuyo elemento central es la gran necesidad de concretar el deseo de ser padres, un deseo que, al no poder ser satisfecho, se anhela fervientemente. Esto es reforzado por la constante exposición a artículos que ofrece el comercio: ropa de bebés, coches, juguetes, etc. Además, la pareja constata que sus amigos sí tienen hijos y que muchas de sus actividades giran en torno a ellos. Las parejas infértiles se sienten naturalmente excluidas; sienten que ellas son las únicas infértiles. Se percibe la estigmatización social, experimentan rabia, celos. Se ha visto que en esta etapa es importante la explicación médica de la infertilidad, aunque suele no ser suficiente para calmar a la pareja, ya que la rabia antes señalada es intensa, acompañándose a menudo de pena y culpa. Habitualmente, es en este período cuando se necesita empezar con un fuerte apoyo por parte del equipo de salud mental.
3. Desorganización y desesperación: es la etapa más larga, caracterizada predominantemente por la sensación de culpa. En algunos casos, la persona piensa que la infertilidad podría deberse a una vida sexual algo promiscua cuando joven, sintiendo frecuentemente que es un castigo. Se experimenta una sensación de falta de control, se presentan mucha ansiedad y sentimientos de soledad; muchas veces las parejas se alejan de sus amistades, lo cual es exacerbado por la estigmatización ya mencionada. Es frecuente que las personas cercanas, familiares y amigos, eviten el contacto porque les cuesta enfrentar la disconformidad y el dolor de la pareja infértil. Se sufre de pena, desesperanza; la pareja tiene la sensación de que nada ni nadie los puede ayudar; es muy frecuente la depresión. Durante este período es importante reforzar otros aspectos de la vida, como por ejemplo los laborales y los recreativos. Resulta fundamental ayudar a la pareja a trazarse nuevos objetivos, fortalecer la red social, etc. La vivencia de aflicción está ligada a la historia y los recursos personales. Cuando los recursos internos son insuficientes el sujeto sufre más y tiene mayores dificul tades para aceptar su situación. Mientras más adolescente emocionalmente, más vulnerable.
4. Reorganización: tiene que ver con la aceptación y reorganización de la vida personal. Toma un período de años (dos a cinco) o bien no se da nunca. Hay personas que sienten tal daño emocional que piensan que no pueden ser ayudadas y jamás algo o alguien podrá aliviar su padecer.
Los sentimientos predominantes de cada una de las etapas antes descritas se resumen en la Enlaces habilitados sólo para miembros. Regístrate o Inicia Sesión para verlos.


TABLA 4
FASES DEL DUELO EN LA INFERTILIDAD

Fases

Sentimientos predominantes


Paralización

Schok

Incredulidad

Cuestionamiento

Anhelo

Reminiscencia

Miedo

Culpa

Desorganización y desesperación

Ansiedad, miedo


Soledad, aislamiento

Desesperanza

Impotencia

Desesperación

Depresión

Reorganización

Aceptación

Alivio


Fuente: Tomada de Ref. 21.

Enlaces habilitados sólo para miembros. Regístrate o Inicia Sesión para verlos.
Responder
#3
Escrito el: 22 - Agosto - 2007 a las 05:05

DUELO DE LOS PADRES ADOPTIVOS
La infertilidad es una experiencia que implica
múltiples pérdidas para cada uno de los miembros de la
pareja. Patricia I. Johnston (1992) señala que las
areas de pérdidas mas significativas son:
1.- Pirdida del control de mzltiples aspectos de la
vida.- El sentimiento mas claro e inmediato vivido por
las personas que experimentan infertilidad es la
pirdida del control sobre numerosos aspectos de su
vida. Tratar la infertilidad demanda a las parejas que
pierdan mas control. Por ejemplo: control de su
privacia sexual y espontaneidad, en lo referente al
aspecto midico (muestras de semen, fecha de tener
relaciones sexuales, etc.)., control de su tiempo, de
sus decisiones, etc.
2.- Pirdida de la continuidad genitica enlazando el
pasado y el futuro.- Infertilidad significa la pirdida
de la continuidad genitica individual, de la
expectativa que los genes de la familia continzen
hacia un pasado promisorio.

3.- Pirdida de poder combinar la pareja con la que se
comparte la vida y la concepcisn de un hijo - los
sueqos acerca de convertirse en padres incluye la
expectativa de concebir un hijo. Al elegir a la pareja
con quien se quiere compartir la vida, se fantasea un
poco el csmo van a ser los hijos, los cuales
representan las virtudes de ambos miembros de la
pareja al igual que sus defectos, al mismo tiempo
representa para muchos un tipo de vinculacisn final
entre los miembros de la pareja. Cuando una parte de
la pareja da sus genes al compaqero para mezclarlos,
ofrece su parte mas vulnerable e mntima, asm como el
sentido mas valioso de sm mismo, un regalo que quizas
es el mas preciado que se puede ofrecer.
4.- Pirdida de la satisfaccisn fmsica del embarazo y
el nacimiento.- A pesar de que mucha gente ve la
pirdida del embarazo como algo que pertenece
exclusivamente a la mujer, esto no es cierto. Aunque
los cambios fmsicos y el reto del embarazo y el
nacimiento son experimentados por la mujer, dando como
resultado un hijo, en realidad es el ritual final del
paso de ambos, tanto mujer como hombre, de convertirse
en adultos. La habilidad fmsica de embarazar a una
mujer y de cargar en el vientre y dar a luz un hijo
representa la expresisn zltima de feminidad y
masculinidad, los cuerpos responden para lo que se les
ha construido.
5.- Pirdida de la gratificacisn emocional del embarazo
y el nacimiento.- este grupo de gratificaciones
emocionales consiste en compartir el embarazo,
preparar el nacimiento del bebi, la experiencia de
alimentar al bebi con la propia leche, (que a veces no
es posible), etc.
6.- Pirdida de la oportunidad de ser padres
biolsgicos.- El ser padres es el objetivo de
desarrollo de la mayorma de los adultos. Eric Erickson
(Johnstons, 1992) ha identificado una serie de
acontecimientos humanos los cuales son un apoyo para
lograr el desarrollo a travis de toda la vida. En la
adultez, el objetivo principal es regeneratividad y
paternidad. El ser infirtiles, en el fondo, amenaza la
habilidad que se tiene para lograr esos objetivos, por
lo que para muchos representa un acontecimiento
devastador.
7.- Pirdida de proporcionarle a los abuelos un nieto
consangumneo.
8.- Pirdida de pertenecer al grupo de amigos de edad
semejante debido a la edad de los niqos, ya que cuando
se decide por otra alternativa de formar una familia,
han pasado varios aqos.
Las pirdidas debido a la infertilidad se repiten
constantemente. Los resultados de ista pasan
inadvertidos e insensibles por la mayorma de las
personas que estan cerca y alrededor de la pareja, y
totalmente invisible para aquellos que no son mntimos.
El cuerpo es un recordatorio constante para la pareja
de que han fallado, tienen que vivir siempre con
ese cuerpo, y cada mes vuelven a recordar la pirdida y
la propia incapacidad.
Cuando un amigo tiene un nuevo bebi, cada hermano que
tiene un niqo, cada cara sonriente en la tienda o en
la calle, cada persona embarazada, son recordatorios
constantes de algo que ellos no pueden tener.
Alguno o ambos miembros de la pareja pueden sentirse
incsmodos con la presencia de un niqo, y pueden
mostrarse irritados con iste. Esto los puede llevar a
probarse a ellos mismos y a su pareja que de todas
formas no serman buenos padres.
Cuando los padres adoptan a niqos mas grandes, pierden
los primeros aqos del desarrollo del hijo. Tambiin
perdieron la posibilidad de protegerlo del dolor
temprano de abuso y negligencia.
Cuando la pareja decide tener un hijo con un mitodo
alternativo y no logra resolver la pirdida de una
manera sana, puede tener un efecto domins en como
manejan en un futuro los asuntos referentes a los
hijos. Esto puede tener los siguientes efectos:
- Daqar la habilidad de los padres para reconocer el
dolor asociado con asuntos de adopcisn u otro mitodo
alternativo y ofrecer soporte a travis de ese dolor.
- Forzar a los padres a auto-protegerse, y esto los va
a inhibir de formar vmnculos emocionales fuertes con
el niqo.
- Causar que los padres proyecten temores y creencias
del pasado en momentos y relaciones actuales. (Keefer,
2000)
Para poder resolver esas pirdidas de una manera sana,
la pareja debe vivir el duelo respectivo.
Para mencionar las etapas del proceso de duelo por las
que atraviesan las parejas diagnosticadas con
infertilidad, he tomado los procesos mencionados por
dos autores: Elinor Rosenberg (1992) y Ma. Inis
Girault (2000), y los planteo en base a mi
experiencia profesional con padres adoptivos.
Las etapas son:
1.- Shock
Las parejas al enterarse o darse cuenta que tienen un
problema de infertilidad se pueden quedar en shock.
Nunca lo imaginaron, y como no lo toleran, se presenta
una fase de negacisn. Pueden llegar a utilizar sus
mecanismos de defensa en un intento de negar la
realidad dolorosa que esta emergiendo, por ejemplo
racionalizando, evitando y continuando en bzsqueda de
una manera de salir de esto a travis de excusas:
deciden que el problema es que han trabajo mucho,
necesitan vacaciones para poder tener sexo productivo,
etc., la infertilidad no les puede estar sucediendo a
ellos, es temporal y seguramente se va a resolver en
un tiempo.

2.- Enojo
El enojo es probablemente la respuesta mas comzn a
cualquier situacisn en que la persona se siente
tratada injustamente, humillada, desechada o
fracasada. La infertilidad causa todos
estos sentimientos. Algunas parejas infirtiles se
sienten incomprendidas, la infertilidad es injusta y
sus cuerpos y mentes pueden sentirse humillados por
los interminables estudios, tratamientos y estris
emocional, asm que tarde o temprano el enojo puede
aparecer como una respuesta a todas las circunstancias
desagradables.
El primer enojo que se experimenta es cuando se dice
?Por qui yo?, todos pueden y yo no. ?Qui hice que
otros no han hecho?
Despuis el enojo se dirige del yo al tz. ?Por qui a
ti? Y en la pareja esto puede volverse un problema al
atacarse mutuamente. La ira y el enojo se vierten
hacia el csnyuge. La presisn psicolsgica en estos
momentos es grande a travis de reproches al otro o
echandole la culpa de todo. Esto puede traer
dificultades de comunicacisn, resentimiento, enojo,
especialmente si existe un diagnsstico de que uno de
los dos tiene un problema que impide el embarazo.
A veces Dios es el destinatario del enojo. En este
caso las parejas se sienten abandonadas por Il e
ignorados en sus plegarias, sienten que Dios los
castiga por algo malo que hicieron.
3.- Negociacisn
La persona pierde el control de la situacisn y
generalmente trata de hacer lo que sea para
recuperar el control. La negociacisn es un arreglo que
ante la desesperacisn, se hace con Dios o consigo
mismo: se prometen cosas o se hacen mandas.
Tristemente cuando mas negocia una persona, mas pierde
el control y siente mas soledad.
4.- Desesperanza
En este largo camino de la infertilidad, la pareja
comienza a sentirse abandonada, desesperanzada,
desesperada y desolada. Piensa que no existen opciones
viables o positivas a su problema.
El tiempo no ayuda y caen en un estado de
desesperanza. La esperanza realista es abandonada, en
su lugar, hay dolor, depresisn e impotencia. Reconocen
que han fallado en lo que consideran una funcisn
esencial en su vida. Sentimientos de ser inadecuado,
culpa y acusacisn suelen emerger. Es de naturaleza
humana sustituir la culpa con acusacisn, intentando no
sentirse responsable. La culpa es dirigida a veces a
la pareja, al doctor, o al mundo en general. La
seguridad en uno mismo en su sentido de masculinidad o
feminidad se siente amenazada, la actividad normal es
interrumpida, y es difmcil continuar con la rutina.
Las diferencias individuales en el curso de este
proceso pueden afectar la relacisn matrimonial,
dejando a cada miembro de la pareja azn mas solo en su
lucha.
Este sentimiento puede retrasar la recuperacisn, ya
que muchas veces se recurre interminablemente al
pasado y hay hechos que se cuestionan. A pesar de que
los tratamientos para la infertilidad no pueden curar
estos sentimientos, las parejas deben hablar de ellos
para aprender a manejarlos y seguir adelante hacia la
siguiente etapa.

5.- Aceptacisn
Una vez que la pareja se ha rendido a la desesperacisn
de su duelo, puede comenzar a salir de el. Cuando han
llorando bastantes lagrimas, sentido suficiente rabia,
se han sacudido emocionalmente tanto uno como la
pareja, cada uno puede comenzar a reorganizar y
aproximarse a la aceptacisn y resolucisn, y entonces
tambiin como pareja lo pueden hacer. Pueden renovar el
sentido positivo de ellos mismos a pesar de los
problemas reproductivos, reconociendo lo que tienen
para ofrecer a cada uno y a un niqo, y prepararse a
ellos mismos para las tareas que inesperadamente se
volvieron necesarias si quieren que su familia crezca
a travis de otras opciones.
El camino a esta aceptacisn, en tiempo y en
intensidad, varia de una pareja a otra, es diferente
entre hombres y mujeres, e incluye otros aspectos de
la pareja misma.
Aunque la dificultad reproductiva fuera identificada
en un miembro de la pareja, la aceptacisn es necesaria
en ambos. Se llega a vivir una etapa estresante en la
relacisn. Parte de este estris se debe a la parte no
hablada del problema.
Este momento es cuando la pareja ya no necesita
protegerse a sm mismas del dolor de la infertilidad.
La aceptacisn no significa que el problema
desaparezca, sino que se puede manejar y se hace de
una forma sana, tanto en lo individual como en pareja.
En la aceptacisn se puede hablar del problema aunque
sepan que duele, pero que pueden vivir con este dolor
al tratarlo adecuadamente. La pareja se adapta y
controla la situacisn. En este momento pueden ya tomar
una decisisn respecto al camino que seguiran.
(Girault, 2000, p.36)
6.- Las alternativas y la esperanza
La pareja comienza a vivir momentos de calma y es
cuando se puede comenzar a abrir las puertas a caminos
no pensados, ni planeados por ellos mismos, pero que
los invitan a continuar una vida feliz.
En esta etapa se pueden plantear distintas
alternativas de poder llegar a ser padres.
La pareja firtil de la persona infirtil, la mayorma de
las veces se ve asm misma como infirtil, ya que vive
el duelo de la pirdida de sus sueqos y expectativas.
Azn cuando reconozca que tiene la opcisn de vivir su
fertilidad con una pareja reproductiva distinta (por
ejemplo donador), debe trabajar sus pirdidas,
reconociendo que esta eligiendo una opcisn que va a
impedirle perder continuidad genitica, la
gratificacisn emocional y fmsica de la experiencia del
embarazo y de ser madre o padre, azn va a renunciar a
un sueqo de concebir juntos un hijo.
Hay parejas que ya tienen un hijo y no pueden tener
otro. En este caso el proceso de duelo y aceptacisn no
es mas sencillo. Algunas parejas pueden atenuar sus
sentimientos ya que han comprobado su fertilidad por
lo menos una vez. Sin embargo, el estris externo puede
ser mayor para estas parejas, ya que suelen vivir
desolacisn e incomprensisn por parte de los doctores,
familiares y amigos.
Los duelos no resueltos pueden afectar a varios
aspectos de sus vidas: fmsico, emocional, relacional y
espiritual.
Enlaces habilitados sólo para miembros. Regístrate o Inicia Sesión para verlos.
Responder
#4
Escrito el: 22 - Agosto - 2007 a las 05:13

Algo más sobre el duelo....

En duelos extensos, provocados por largos períodos de búsqueda, es importante que sean elaborados por ambos, como paso previo y necesario para la solución de su dificultad. Las parejas infértiles pasan por períodos prolongados hasta lograr aceptar su problema. Entendido como: “la pérdida de un proyecto de vida potencial”, donde la continuidad de ambos a través de los hijos, puede darse con la espera necesaria tolerando largos procesos de tratamientos. La respuesta emocional al proceso de duelo está compuesta por cinco fases según Elizabeth Kubler-Ross, y ellos son:
[INDENT]
  1. Conmoción y negación (frente al diagnóstico).
  2. Cólera.
  3. Regateo (aquí, en los pacientes se dan situaciones de mucha impaciencia, exigencia al equipo médico el hijo... ya).
  4. Depresión, y por último
  5. La aceptación.
[/INDENT]El proceso de duelo no se da como conmoción frente a la pérdida de un ser querido, sino la pérdida de un proyecto de vida potencial. La pérdida por infertilidad es por algo que nunca existió. Debido a las esperanzas que producen los constantes adelantos en los tratamientos, las parejas posponen la fase de aceptación.
Responder
#5
Escrito el: 16 - Enero - 2008 a las 15:34

El deseo de tener un hijo

El deseo de una pareja cuando busca un hijo puede ser variado. Las demandas de "paternidad" van desde el deseo de este hijo como un SUJETO, es decir, un tercero discriminado que se busca con el amor que une a la pareja, hasta el deseo del hijo como un OBJETO, o sea, un tercero que ocupa el lugar de una necesidad, por una demanda social, por el hecho de tener una panza.

El ser o no padres biológicos, no debería ser el factor decisivo en la relación de una pareja. Se requiere de otros factores para unir a dos individuos. Las parejas que creen que tener un hijo biológico los unirá más, no perciben las cosas en forma auténtica.Las mujeres, desde su temprana edad, son educadas para crecer y tener hijos. Eso es lo que enseñan los programas de televisión, las revistas y la propia familia. Se las instruye a apreciar sus vidas y a sí mismas a través de los hijos. Al no poder cumplir con este mandato social y cultural es difícil encontrar aprecio y valorarse como quiénes son, con o sin hijos. Las mujeres deben tener en cuenta que la capacidad para tener hijos es sólo una de las formas en que son madres. Obviamente, que el ver a otras parejas con hijos va a causarles dolor.

Otra razón fundamental para querer tener hijos es la necesidad de trascender en la vida (la inmortalidad). El hecho de tener descendientes y de dejar en este mundo una parte de sí mismos, o sea los hijos que son la "continuación del apellido", los provee de la sensación de inmortalidad por este "legado".

En otros casos, lo que mueve a las personas a tener hijos es una irresistible fuerza instintiva.

Un hijo puede enriquecer y dar un nuevo significado al vínculo matrimonial o a la vida en pareja, como prueba ante la sociedad de su amor y fertilidad.

Los padres esperan, muchas veces, que su hijo realice aspiraciones y deseos que ellos no pudieron.

También se pueden encontrar personas que quieran tener hijos para llenar huecos en sus vidas percibidas como vacías.

La mayoría de los padres pretenden que todo suceda perfectamente, es decir, un embarazo mágico, un parto excelente, un bebé que casi no llore, un niño obediente, que no tenga ningún tipo de problemas. Todo esto es algo muy difícil de lograr, ya que la perfección no existe. Lo que debe preocupar es en el caso que cualquier cosa que suceda fuera de este esquema sea sentida como una falla o un fracaso.
La pareja cuando acude a un el consultorio suele presentarse con diferentes tipos de demanda:

Una suele ser: "queremos un hijo ya". Como esperando una solución mágica. No tienen en cuenta los sacrificios corporales, psicológicos, espirituales y económicos a los que deberán enfrentarse. Generalmente se debe a no querer enfrentarse con el problema.
Otra demanda podría ser en la que hay un reconocimiento de los límites: la esterilidad, salvo un problema físico específico, no es algo que se cura mágicamente. Las técnicas buscan sortear las dificultades para quedar embarazada, pero el problema sigue estando

La primer respuesta a la posibilidad de no poder tener hijos es la desconfianza, la aprensión, la duda. Luego de un tiempo, al descubrir que esto es cierto, las parejas suelen sentirse abatidas y sienten que son los únicos que atraviesan esta problemática.

Cuando tener un hijo biológico es algo difícil, puede aparecer un intenso estrés psicológico en uno o ambos miembros de la pareja. Incluso pueden sentirse inútiles, poco deseables, desanimados, con una sensación de desconsuelo, sufrir una baja en la autoestima y hasta deprimirse. Aunque generalmente ésto suele ocurrirle más a la mujer por el "estigma" de que es ella la que no puede quedar embarazada.

También puede surgir un sentimiento de duelo por la esterilidad, ya que la misma representa la imposibilidad de tener un hijo. El duelo puede surgir, además, por una pérdida fantaseada de un niño que no han llegado a tener.

Todos estos sentimientos suelen producirse, porque el diagnóstico de esterilidad:

es un impacto, que nadie se lo espera,
causa frustración ("¿por qué me pasa esto a mí?"), bronca, culpa asociada a abortos anteriores (por ej. "Dios me castiga"), auto-reproche ("¿será porque tantos años me cuidé?"), ilusión ("seguro que el ciclo que viene quedo"), desilusión, miedo ("¿podré alguna vez lograrlo?"),

El duelo por la infertilidad posee características diferenciales con respecto a otros duelos, ya que se duela un deseo, una ilusión, y no algo que se tuvo y luego se perdió.

Cuando hay un duelo aparecen los reproches (por ej.: "Mi mamá que quería tanto un nieto").

Aquí es cuando sería importante recurrir a una terapia que los ayude a descubrir que no son los únicos, que hay tratamiento que podrían permitir el embarazo, que existen otras alternativas a tener en cuenta en el caso que esto no sea posible. La terapia podrá ayudar a la pareja a sentirse mejor, a atravesar y sobrellevar el sentimiento de duelo que ésto puede estar produciendo. Es necesario que la pareja cuente, en estos momentos, con un acompañamiento terapéutico.

Uno de los principales obstáculos para sobreponerse a la infertilidad es el deshonor y la vergüenza que esto causa. Las palabras que usualmente se utilizan para describir a las mujeres sugieren que "son menos mujeres por su incapacidad para tener hijos" (por ej. "es estéril", o "es infértil"). En cambio, cuando el problema se atribuye al hombre, se utiliza un lenguaje más sutil (cantidad baja de espermatozoides", por ej.). A un hombre, generalmente, no se lo llama "infértil".
Responder
#6
syrah
Escrito el: 17 - Enero - 2008 a las 12:27

Este tema es muy interesante Debo, les cuento que hace un par de años fuimos a una charla al Sename para comenzar con los trámites del proceso de adopción, y estando en la charla nos dimos cuenta, al menos yo, que no había vivido el duelo de la infertilidad y que no me sentía para nada preparada para enfrentar el proceso de manera responsable...y jamás pondría en riesgo los sentimientos de un niño que pudiera potencialmente ser nuestro hijo....fue por eso que no regresamos y seguimos intentando con los tratamientos de los cuales nació nuestra hijita Matildita y ahora de regalito vino nuestro bebé en camino... no me arrepiento para nada de las decisiones tomadas, pues creo que fuimos capaces de echar a un lado la desesperación y darnos cuenta que para ser padres hay que estar preparados...
Responder
#7
Escrito el: 10 - Marzo - 2008 a las 17:07

Este artículo está en otra parte, pero se refiere de un modo muy interesante al duelo de infertilidad y de como puede intervenir en la maternidada doptiva

LA MATERNIDAD EN LAS MUJERES ADOPTANTES

Autor: Lic. Judit Fraidenray



Psicóloga del Equipo Interdisciplinario de Adopción



Juzgados de Familia de Mendoza

Este trabajo intenta ser un aporte a la comprensión de la maternidad adoptivaEnlaces habilitados sólo para miembros. Regístrate o Inicia Sesión para verlos., considerando a la misma como diferente respecto a la maternidad biológica. Diferente en tanto se construye desde un espacio corporal, mental y afectivo que le son propios.
Desde lo corporal, básicamente porque la mujer debe enfrentarse con la realidad de la esterilidad o la infertilidad según sea el caso, pero en ambos es a través del cuerpo que se protagoniza. Desde lo mental a partir de una serie de creencias que jerarquizan principalmente al instinto materno y a la biología como la vía regia para aprender a ser madres. Y desde lo afectivo porque las dos anteriores van impregnadas de una serie de sensaciones y emociones propias y particulares en donde el miedo, la culpa y la inseguridad muchas veces toman un protagonismo difícil de subsanar.
En una gran cantidad de casos, exceptuando muchas otras situaciones, las mujeres que llegan a una instancia avanzada del proceso de adopción han atravesado una serie importante de barreras y muchas veces obstáculos con el objetivo de tener un hijo.
Desde el comienzo de la búsqueda del hijo biológico hasta el encuentro con el hijo adoptivo se producen una serie de cambios, muchas veces estructurales, que modifican a la mujer y a su posicionamiento respecto a la maternidad en general y a su propia maternidad en particular.
Una de las situaciones más críticas que deben soportar estas mujeres es el encuentro con la esterilidad o infertilidad. Luego del impacto inicial, que generalmente ha venido siendo anunciado o presentido por los largos períodos de tratamientos médicos, es frecuente observar una especie de congelamiento o estancamiento en su afectividad y productividad, que puede durar varios años, donde toda su vida gira en torno a su vivencia de imposibilidad y limitación y a la búsqueda de un embarazo que puede tornarse una idea obsesiva.
Las vivencias de las mujeres son diferentes si se trata de su propia esterilidad o de la esterilidad de su compañero.
En el primer caso aparece la CULPA como sentimiento principal, la creencia de ser "castigada", la pregunta ¿por qué a mí? es frecuente y se acompañada de un sentimiento de injusticia, el sentimiento de minusvalía, sentirse fracasada como mujer y en relación a su pareja a quien no puede dar el hijo deseado, no responder a las expectativas de la familia, no cumplir con el mandato biológico-cultural de la procreación como destino femenino.
En el segundo caso, cuando el hombre es estéril, surge el reproche, el enojo y la recriminación, a la vez que sentimientos de culpa y vergüenza por los sentimientos anteriores. Haber elegido y amar a la pareja "equivocada" genera enormes sentimientos ambivalentes. En ambos casos la vivencia de defraudarse a sí misma, a la familia (no dejar descendencia, cortar la cadena biológica familiar) y a la sociedad se torna un peso a cargar por mucho tiempo.
También es diferente cuando la infertilidad no tiene causa orgánica aparente, donde la ilusión y esperanza de lograr un embarazo en cualquier momento se potencian, prolongando la incertidumbre y la búsqueda, con una exposición muchas veces brutal, a técnicas de procreación asistida.
[SIZE=3]Hay ideas generalizadas acerca de que sólo se puede alcanzar la plenitud a través de la maternidad y que no importan los sacrificios de todo tipo si se logra el hijo anhelado. En algunos ambientes se cultiva una especie de masoquismo maternal (una mujer es tanto más valiosa cuanto más sufrió para llegar a ser madre), instándola a que pruebe todo tipo de tratamientos y técnicas a costa de lo que sea; siendo el costo emocional, psicológico, relacional, económico, a veces excesivamente caro. [/SIZE]
[SIZE=3]Esta sobrevaloración de la maternidad biológica, es fuente de conflictos en muchas mujeres estériles, ya que contribuye a aumentar la vivencia de ser una persona diferente, de escaso valor y hasta marginal. No tener hijos está relacionado con la soledad y en muchos casos la mujer puede llegar a aislarse socialmente. La sobrevaloración de la maternidad biológica contribuye a veces a demorar demasiado tiempo la decisión de adoptar, y en otros casos a obstaculizar el desarrollo femenino en otras áreas distintas a la maternidad.[/SIZE]
Cuando prima la sobrevaloración de la biología lo que aparece en las mujeres de manera muy marcada es el deseo de gestar. Estar embarazadas, sentirse fusionadas con un bebé, ver cambiar su cuerpo y poder parir carne de su carne y sangre de su sangre sería la habilitación para poder luego ser madres. En estas mujeres el deseo narcisista prevalece por sobre cualquier otro deseo. El deseo de hijo es deseo de hijo de sus entrañas, igual a ella y fiel a ella.
El poder pasar del deseo de gestar, es decir del deseo narcisista, al deseo de maternar que es el deseo trascendente requiere inevitablemente que la mujer asuma, elabore y asimile su esterilidad/infertilidad y la aceptación de la propia herida narcisista. Aquello que no se puede, lo imposible e irrecuperable debe ser reconocido y aceptado como tal para dar lugar a lo posible.
Ahora bien, muchas veces puede confundirse la elaboración y asimilación de la esterilidad/infertilidad con una pseudoaceptación o especie de resignación que lleve a la mujer a negar imaginariamente su realidad y hacer “como si” fuera lo mismo. Es decir fantasear que el hijo adoptivo o futuro hijo adoptivo será vivido igual que si hubiera estado en su vientre, que no habrán diferencias, que lo querrá igual y llegando más lejos aún, que nadie sabrá o se dará cuenta que no es hijo biológico. Para esto conocemos sobradas situaciones de apropiación de niños a los cuales se les niega todo lo referido a su origen e historia, borrando en un instante y muchas veces para siempre aquello que le recuerde a los adultos su propia historia de imposibilidades.
Muchas mujeres buscan un hijo adoptivo a partir de una estricta necesidad de hijo, y “Enlaces habilitados sólo para miembros. Regístrate o Inicia Sesión para verlos.cuando se adopta por necesidad de hijo exclusivamente, esa criatura, al ser pensada, sentida, necesitada como algo-que-los-adultos-precisan, no construye su subjetividad como alguien, o sea no adviene a la posición de sujeto, ya que no es mirado como tal. La consulta muestra con frecuencia, a padres preocupados porque el hijo no "sale" como ellos esperaban y necesitaban; no han logrado reconocer en ese niño al sujeto que potencialmente es.
Es posible ejemplificar estas situaciones si exponemos un monólogo imaginario que podría sostener consigo misma una futura adoptante: "Yo necesito un hijo porque de lo contrario aparezco incompleta en comparación con otras mujeres".
Por el contrario, el deseo de hijo permitirá sintonizar los deseos del niño a medida que crezca y que se diferencie físicamente de ellos, al mismo tiempo que exprese anhelos que no coincidan con lo que los padres preferirían (ej. anhelo de compañía, de conocer su origen, etc.)”. Aquí el monólogo imaginario que podría sostener consigo misma una futura adoptante sería: "Tener como hijo a un chico que otra mujer pudo concebir y yo no, me permitiría crecer junto con él y acompañarlo inclusive cuando quiera conocer su origen". Aunque esta mujer necesite un hijo, su conciencia de sí (autoconciencia) privilegia el reconocimiento de: 1) Lo que ella no puede concebir), y 2) que ese hijo no será de su propiedad, algo destinado a plenificarla, sino un ser diferente cuya diferencia radical con ella se encuentra en que ella no estuvo en su origen.
Su desear un hijo adoptivo, que no es lo mismo que desear un hijo, coadyuvará a estructurarla como una mujer inscripta en el orden de las madres que están dispuestas a reconocer la autonomía del hijo y tienden a desligarlo de una obligación de gratitud hacia ella, para acompañarlo como sujeto de deseo.
Acerca de las dificultades para la función materna en la adopción
Muchas de las mujeres que no pueden engendrar presentan paralelamente temores y dudas respecto de su capacidad para criar y amar, es decir para maternar o ejercer la función materna. Su pensamiento discurre lineal: si no puedo engendrar-no puedo maternar. La asociación biología-amor tiene un anclaje cultural de gran peso.
La idealización del amor materno y del instinto materno, más la frustración por su limitación biológica se conjugan para dar forma al MIEDO, sentimiento primordial que subyace al vínculo de muchas de estas mujeres con sus hijos. Miedo a no poder maternar; miedo a no poder querer; miedo al niño que es sentido como un extraño porque no estuvo en sus entrañas; miedo al origen de ese niño; miedo al futuro con ese niño; miedo a la reacción del entorno; miedo a la discriminación. Miedo que paraliza y limita y que facilita la aparición de situaciones y vivencias, reales o fantaseadas que podrán dan lugar a la aparición de la profecía autocumplida.
La maternidad adoptiva conlleva un proceso inverso respecto a la maternidad biológica, que a su vez lo torna más complejo. La maternidad adoptiva es un proceso que va primeramente desde afuera, para luego ir hacia adentro y hacia afuera nuevamente. La mujer se encuentra con un niño separado de ella, al que suele vivenciar como extraño y ajeno, del que desconoce su origen (como y por quienes fue fecundado y gestado), no hay un reconocimiento corporal ni una identificación cognitiva/afectiva, "son diferentes". A ese niño/extraño deberá con el tiempo, hacerlo propio, internalizarlo, entrar en un grado de intimidad que permita la fusión emocional con él, para luego nuevamente separarse y permitir la diferenciación individual.
Este camino que deben recorrer mujer-niño para constituirse en madre-hijo, nunca resulta fácil ni simple. Los miedos, los prejuicios, los fantasmas propios y ajenos, las vivencias traumáticas vividas por ambos, forman una coraza afectiva y en muchos casos una rigidez a nivel del pensamiento, dificultando muchas veces la expresión afectiva, la empatía, la aceptación del otro como diferente, la posibilidad de ser creativos ante lo nuevo que propone la relación.
Siguiendo a Jorge BarudyEnlaces habilitados sólo para miembros. Regístrate o Inicia Sesión para verlos.“nunca está de más insistir en que las competencias de una madre o un padre no están aseguradas por sus capacidades de procrear. La existencia de competencias parentales depende de sus historias de vida y de las condiciones en que les toca cumplir su función”.
Para Barudy la parentalidad social corresponde a la capacidad práctica de una madre o un padre para atender las necesidades de sus hijos. No sólo se trata de nutrirles o cuidarles, sino también de brindarles protección y la educación necesarias para que se desarrollen como personas sanas, buenas y solidarias. Cuando las madres y los padres tienen estas capacidades están en condiciones de ofrecer a sus hijos lo que el llama “una parentalidad sana, competente y bientratante”.
La función parental tiene 3 finalidades fundamentales: nutriente, socializadora y educativa.
- La función nutriente: proporciona los aportes necesarios para asegurar la vida y el crecimiento de los hijos.
- La función socializadora: se refiere al hecho de que los padres y las madres son fuente fundamentales que permiten a sus hijos el desarrollo de un autoconcepto de identidad.
- La función educativa: garantiza el aprendizaje de los modelos de conducta necesarios para que los hijos sean capaces de convivir, primero en familia y luego en sociedad, respetándose a sí mismos y a los demás.

Para las mujeres adoptantes resulta fácil cumplir la función nutriente, no dudan ni temen cuando se trata de sostener la biología de los hijos, se han preparado para ello y lo que no pudieron hacer en su cuerpo (generar y sostener una vida) lo logran a través de los hijos.
Sin embargo las dificultades suelen aparecer en las funciones socializadora y educativa, ya que muchas veces estas madres dudan de sí mismas y de su lugar frente al niño, no confían en su capacidad para ser fuente de aprendizajes del niño.
Una madre biológica puede ser mejor o peor madre, buena o mala madre, pero nadie duda de su maternidad y mucho menos ella, quien se afianza en cada acción por el solo hecho de “ser la madre”; mientras que en muchas mujeres adoptantes aparece una madre que se desdibuja como tal, que no sabe si es o no es. Frases como “madre verdadera” (madre falsa), “madre natural” (madre artificial) suelen escucharse en los discursos de estas mujeres.
La inseguridad de estas mujeres la lleva a tener formas de relación que no facilitan la formación de un autoconcepto de su identidad, ni el aprendizaje para vivir en sociedad respetándose a sí mismos y a los demás. Algunas de las modalidades de vinculación más frecuente son:
- sobreprotección;
- distancia afectiva;
- ambivalencia;
- seguridad – inseguridad alternados;
- aceptación - rechazo alternados;
- cercanía – alejamiento.
Ninguna de estas modalidades se dan en forma permanente ni de manera exclusiva, pero si tienden a aparecer con una alta frecuencia en familias adoptivas cuyas madres presentan las dificultades mencionadas para ejercer la función materna.
Se puede pensar que la desmitificación de la maternidad biológica como la única generadora de la sabiduría maternal, conjuntamente con una rejerarquización del instinto materno dentro de una humanidad atravesada por la cultura, permitiría poder trasladar esa sabiduría a la mujer en su rol social de protectora y cuidadora de la vida como característica femenina inherente,
A modo de ejemplo voy a presentar en forma breve el caso de Ana.
Ana es una mujer de 38 años, fértil, casada con un hombre que padece azoospermia. Luego de 3 años de tratamientos médicos en el país y en el extranjero se inscriben para adoptar. Luego de algunos años de espera a Rocío a los 2 días de nacida a través de un juzgado. Inmediatamente de recibida Rocío, se inscriben para adoptar un segundo hijo.
Durante 4 años Ana se dedica a criar a su hija adoptiva, cumpliendo con la función materna aparentemente sin mayores dificultades.
Luego de poco más de 3 años de reinscriptos en el RUA, ingresan al E.I.A. para la etapa evaluativa. Durante las evaluaciones psicológicas se detecta que Ana desea con renovadas fuerzas quedar embarazada por lo que han iniciado nuevas consultas médicas. Ana expresa que está en el límite de su edad por el envejecimiento de los óvulos y que si no intenta un embarazo ahora, luego será tarde. Ambos expresan que les falta "algo", hacer algo más.
Ana se angustia mucho ante la perspectiva de no lograr embarazarse y traslada esa angustia cuando piensa que debe decirle a su hija que es adoptada.
Ana siente que la gente la "mira" diferente al notar que su hija es distinta que ella. Así también siente que la gente "cambia de actitud" cuando se enteran de la adopción y ella no quiere que la discriminen (muestra una tendencia a la proyección de tipo persecutoria).
Ana verbaliza que a ella le cuestan mucho las pérdidas y los duelos (en relación a su familia y afectos), dificultad que aparece claramente en su no poder elaborar el duelo por la infertilidad de la pareja.
Durante estos años han estado criando a Rocío. La modalidad preponderante es de seguridad-inseguridad alternados por lo que la niña se muestra independiente en algunos aspectos pero muy dependiente emocionalmente y apegada a la madre. Ana cree que la nena rechaza al padre, sensación no compartida por éste quien se siente confiado y seguro en su rol paterno.
Si bien Rocío tiene poco más de 4 años aún no han hablado acerca de su origen y de la adopción con ella. Tampoco han transmitido en la escuela que constituyen una familia adoptiva, situación que ha generado algunas confusiones ya que Rocío expresó que su mamá estaba embarazada. Ana lo resolvió diciendo que no estaba embarazada pero que si estaban buscando otro hijo. No se le aclaro la situación a la niña.
A Ana le cuesta aceptar que Rocío no ha estado en su vientre, no puede abordar la situación de adopción, así también le cuesta aceptar que Rocío es diferente a ella y mantiene con la niña un excesivo apego, intentando fusionarse con ella para hacer de cuenta que ambas son la misma y de esta manera negar el origen biológico. Si son iguales no pueden tener diferente origen. Ana no le facilita a la niña que desarrolle un autoconcepto de su identidad.
La dificultad de Ana para aceptar al otro (hija) como diferente y con otro origen, también se presentifica en la pretensión para el próximo hijo: Ana desea una nena, de recién nacida y hasta un mes, similar a ella, sana. De esta manera puede hacer "como si" fuera lo más parecido posible a un hijo biológico.



Enlaces habilitados sólo para miembros. Regístrate o Inicia Sesión para verlos.Nota: No considero en este trabajo a los padres, ya que ellos merecen una profundización y análisis propio[FONT="]. [/FONT]

Enlaces habilitados sólo para miembros. Regístrate o Inicia Sesión para verlos.Eva Giberti; Las éticas en la adopción

Enlaces habilitados sólo para miembros. Regístrate o Inicia Sesión para verlos.Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan; Los buenos tratos a la infancia. Parentalidad, apego y resiliencia.
Responder
#8
Este tema se puso vigente hace unos días....:typing:

Rescato del post de Syrah, de hace más de un año, que recuerdo haberle dicho que no podían iniciar proceso y tratamientos juntos.... y lo descubrieron ellos mismos.
Bendiciones!

Enlaces habilitados sólo para miembros. Regístrate o Inicia Sesión para verlos.
Enlaces habilitados sólo para miembros. Regístrate o Inicia Sesión para verlos.
Responder
#9
Como son los designios de Dios, al ponernos en el camino cuando corresponde....es asi..yo tengo la alegrìa de conocer a Syrah y a su hermosa familia.
Lo que Syrah dice es verdad, nosotros tambièn fuimos a una charla a Fundaciòn San Jose, y ...la verdad es que senti que "yo" no estaba preparada...porque sentia que nos quedaban camino, la esperanza y la fe siempre han estado, aun cuando aflojan derepente, pero es normal. Y asi seguimos nuestro camino y nos hicimos un in vitro, dando la triste noticia que no sobrevivieron, pero saben que FUE MARAVILLOSO ESTAR EMBARAZA DE MIS POROTOS. La verdad fue cambio, mas que eso fue una sensaciòn en otra dimensiòn, le gardezco a Dios por dejarnos estar ahì y vivir eso hermoso.

Para llegar a al adopciòn, no solo los quieren tener una familia, sino nosotros que debemos sentirnos orgullosos de que nos elijan.........

Un abrazo a todos.
Chica.
Responder
#10
"Hay que superar -reconoce de Renzi- el deseo del hijo biológico (no pueden adoptar quienes están centrados en la idea de que la única manera de tener un hijo es concibiéndolo), lo cual implica un duelo, tal como sucede con las pérdidas de seres queridos, y admitir la infertilidad tanto del matrimonio como de uno de sus integrantes (para atravesar el tramo, a veces es preciso contar con la ayuda de un profesional y asistir a los grupos para padres)."

Cuando se asimila la renuncia al embarazo, comienza a construirse la posibilidad de encontrar, de abrazar y de sentir propio a un hijo que nació en otro vientre.

"La adopción surge de la rotura de un orden natural. Por diversas razones la madre entrega un chico. Hay personas que no pueden hacerse cargo de un niño. Por eso, cuando las instituciones presionan a algunas mujeres para que no lo den y lo logran, suele no funcionar. Está comprobado que cuando una mamá no quiere tenerlo, o que ese niño entorpece su proyecto de vida, en uno u otro momento lo entrega o se convierte en chico maltratado", comenta de Renzi.

Adoptar no puede ser un acto fortuito. Explica que hay que prepararse y debe ser una decisión de los dos integrantes de un matrimonio, un deseo común, a su vez respaldado por la familia y los amigos.

"La gente que llega a mi o a mis colegas muchas veces lo hace después de fracasar en un tratamiento de fertilidad asistida. Vienen tristes -recuerda-, frustrados, con bronca y con un duelo a cuestas por el gran esfuerzo y por la rotura de la ilusión que habían puesto en la posibilidad del logro. Se acercan con un maltrato corporal inmenso. La mujer ha sido bombardeada por hormonas y el matrimonio, además, ha tenido una sexualidad acotada durante largo tiempo. Son heridas profundas."

Enlaces habilitados sólo para miembros. Regístrate o Inicia Sesión para verlos.
Cariños!
Responder
#11
Las pérdidas debido a la infertilidad se repiten constantemente. Los resultados de ésta pasan inadvertidos e insensibles por la mayoría de las personas que están cerca y alrededor de la pareja, y totalmente invisible para aquellos que no son íntimos. El cuerpo es un recordatorio constante para la pareja de que la "han fallado", tienen que vivir siempre con ese cuerpo, y cada mes vuelven a recordar la pérdida y la propia incapacidad.

Cuando un amigo tiene un nuevo bebé, cada hermano que tiene un niño, cada cara sonriente en la tienda o en la calle, cada persona embarazada, son recordatorios constantes de algo que ellos no pueden tener.

Algunos o ambos miembros de la pareja pueden sentirse incómodos con la presencia de un niño, y pueden mostrarse irritados con éste. Esto los puede llevar a "probarse" a ellos mismos y a su pareja que de todas formas no serían buenos padres.

Cuando los padres adoptan a niños más grandes, pierden los primeros años del desarrollo del hijo. También perdieron la posibilidad de protegerlo del dolor temprano de abuso y negligencia.

Cuando la pareja decide tener un hijo con un método alternativo y falla en resolver la pérdida de una manera sana, puede tener un efecto dominó en como manejan en un futuro los asuntos referentes a los hijos. El fallar en la solución del duelo puede tener los siguientes efectos:
- Puede dañar la habilidad de los padres para reconocer el dolor asociado con asuntos de adopción u otro método alternativo y ofrecer soporte a través de ese dolor.
- Puede forzar a los padres a auto-protegerse, y esto los va a inhibir de formar vínculos emocionales fuertes con el niño.
- Puede causar que los padres (por ejemplo adoptivos) proyecten temores y creencias del pasado en momentos y relaciones actuales.

Para poder resolver esas pérdidas de una manera sana, la pareja debe vivir el duelo respectivo

La pareja fértil de la persona infértil la mayoría de las veces se ve así misma como infértil, ya que vive el duelo de la pérdida de sus sueños y expectativas. Aún cuando reconozca que tienen la opción de vivir su fertilidad con una pareja reproductiva distinta (por ejemplo donador), debe trabajar sus pérdidas por infertilidad, reconociendo que eligiendo una opción que va a impedirle perder continuidad genética, la gratificación emocional y física de la experiencia del embarazo y de ser madre o padre, aún va a renunciar a un sueño de concebir juntos un hijo.

Hay parejas que ya tienen un hijo y no pueden tener otro. En este caso el proceso de duelo y aceptación no es más sencillo. Algunas parejas pueden atenuar sus sentimientos ya que han comprobado su fertilidad por lo menos una vez. Sin embargo, el estrés externo es mayor para estas parejas, ya que suelen vivir desolación e incomprensión por parte de los doctores, familiares y amigos.

Los duelos no resueltos pueden afectar a varios aspectos de sus vidas: físico, emocional, relacional y espiritual.

Artículo completo en
Enlaces habilitados sólo para miembros. Regístrate o Inicia Sesión para verlos.
Cariños!
Responder


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)