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Bancos de Células madre
#1
Chicas, copio aquí la info que puso el Dr. Durruty en otra carpeta.

ARTICULO CELULAS MADRES


Sábado, 09 de Julio de 2005
Cuerpo : El Sábado de El Mercurio
Sección : El Sábado de El Mercurio
Autor : Francisco Aravena F.
Página : 020


EL NEGOCIO DE LA SANGRE ETERNA

¿Cuánto pagaría por salvar a su hijo? Es la pregunta tácita en la oferta de los bancos privados de sangre de cordón umbilical que comercializan un "seguro de vida biológico" contra males como leucemias, anemias y, eventualmente, enfermedades degenerativas . pero la utilidad de conservar la sangre del cordón en esas instituciones es altamente improbable y ampliamente discutida. en chile, la controversia ya comienza.

Por Francisco Aravena F.

Como en las grandes historias de reciclaje, lo que era basura se transformó en capital. La placenta y el cordón umbilical, y la sangre que contenían, eran un desecho. Hasta que un grupo de investigadores estadounidenses la puso bajo el microscopio. Fue como encontrar petróleo en el patio trasero: se descubrió que en esta sangre había una gran cantidad de células madre de la sangre (cuyo nombre científico es "células troncales hematopoyéticas"), capaces de generar más células de la sangre (glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas), iguales que las que cada adulto lleva en su médula ósea, pero en mayor cantidad y menos diferenciadas.

Las células madre de cordón pertenecen a las llamadas células madre "adultas", y se diferencian de las "embrionarias" *mucho más poderosas, pues son capaces de generar cualquier tipo de células- porque generalmente estas últimas son obtenidas de la destrucción de embriones fecundados (lo que tiene esa línea de investigación en el centro de la polémica mundial).

A quienes participaban en las investigaciones de la sangre de cordón en Estados Unidos, entre los que se contaba el doctor chileno Pablo Rubinstein, les "cayó la teja". Pensaron que estas células madre de la sangre se podían trasplantar a un individuo enfermo para que restituyeran en él las funciones normales de la sangre. Además, dada la inmadurez de las células de cordón, se apostaba a que la reacción inmunológica de las mismas contra su nuevo entorno *lo que en trasplantes se llama reacción del "injerto contra huésped"* sería mucho menor que las provenientes de la médula ósea.

Faltaba una prueba para ese principio. Y sucedió en 1988, en un quirófano del Hospital St. Louis de París donde coincidieron el paciente *el niño estadounidense de cinco años Matthew Farrow, quien sufría de la hereditaria anemia de Fanconi*, sus médicos tratantes, un equipo de franceses especialistas en trasplantes *y con una infraestructura que daba mayores garantías para el procedimiento* y un grupo de investigadores estadounidenses. A Farrow se le trasplantaría sangre del cordón de su hermano menor, que había resultado compatible.

La operación fue un éxito y desató una pequeña revolución en el entorno de quienes sufrían, trataban o estudiaban las enfermedades de la sangre. El entusiasmo se multiplicó como una célula madre y dio origen a más proyectos de investigación. Un equipo del Banco de Sangre de Nueva York encabezado por Rubinstein consiguió fondos gubernamentales y universitarios para echar a andar el programa de banco público de sangre de cordón umbilical. Una institución que recolectara todas las muestras posibles y las almacenara para cualquier persona en busca de una muestra compatible.

La idea del banco público de sangre de cordón umbilical y la idea del banco privado nacieron juntas, con el éxito del primer trasplante. "La mayoría de los investigadores quería hacer bancos privados. Los médicos clínicos querían hacer bancos públicos", dice Rubinstein, al teléfono desde Nueva York.

En concreto, los investigadores Hal E. Broxmeyer, William A. Boyse y Gordon W. Douglas patentaron sus descubrimientos. Nacía la noción del banco privado: una empresa que a cambio de una tarifa recolectaría y conservaría la sangre del cordón de los hijos de sus clientes por si llegaban a necesitarla. Hoy, su compañía lucha en las cortes por exigir el pago de una licencia a los bancos privados de Estados Unidos.

Pablo Rubinstein, por su parte, dirige el Banco de Sangre de Cordón Umbilical de Nueva York, el primer y más grande banco público del mundo. Hoy guarda cerca de 26 mil muestras. Ha surtido de sangre de cordón para cerca de dos mil trasplantes en todo el mundo. Una veintena de ellos en Chile.

Año a año, en todo el mundo, más padres optan por pagarle a un banco privado para preservar la sangre del cordón de sus recién nacidos para el eventual uso personal o familiar. En Chile ya funcionan tres bancos privados. Juntos suman alrededor de 185 clientes, que han aceptado pagar cerca de mil dólares el primer año y luego cien dólares anuales. El único detalle: la utilidad de guardar sangre de cordón para uso propio es altamente improbable y ampliamente discutida. En el mundo, una serie de asociaciones médicas se han pronunciado en contra de los bancos privados de sangre de cordón (ver recuadro).

¿Para qué enfermedades sirve la sangre de cordón umbilical? Principalmente para las de la sangre, como alternativa para quienes no tienen un donante compatible de médula ósea. Presumiblemente, para algunas inmunodeficiencias y tumores.

La sangre del cordón umbilical es mejor que la de médula ósea en cuanto a que tolera menos compatibilidad entre el donante y el receptor; y así tiene más posibilidades de ser injertada con éxito. Por lo tanto, encontrar muestras es más rápido y probable. Algo clave cuando, como en las leucemias, se corre contra el tiempo.

Sin embargo, la "superioridad" del cordón admite ciertos matices. La doctora Julia Palma, jefa de la Unidad de Trasplante del Hospital Luis Calvo Mackenna, apunta que al ser más inmaduras, las células de cordón tardan más tiempo en regenerar el sistema inmunológico y, por lo tanto, suponen un mayor riesgo para el paciente tras el trasplante. <!-- / message --><!-- edit note -->
Para los usos clínicos actuales, las células madre de la sangre de cordón han demostrado ser un descubrimiento revolucionario. Y potencialmente dan razones para soñar con más: en la sangre de cordón umbilical también se han encontrado células troncales mesenquimáticas; es decir, capaces de generar principalmente tejido conectivo o de soporte como hueso, cartílago, tendón o músculo. Pionero en esa identificación fue, en 2000, el doctor Alejandro Erices, quien actualmente trabaja en los laboratorios del Departamento de Ciencias Biológicas de la Universidad Andrés Bello en un proyecto para elaborar una caracterización básica de esas células. Investigaciones como ésta pueden proyectar el uso de la sangre de cordón para la regeneración de tejidos, algo que se ha hecho experimentalmente. Un caso normalmente destacado por los bancos privados es el de un experimento con ratas a las que se ha provocado un infarto y luego se les ha inyectado sangre de cordón, lo que ha provocado una regeneración parcial de los tejidos dañados. También han tenido éxito experimental en la regeneración de tejido nervioso, hepático o pancreático en modelos animales.

Casos como ésos han disparado el entusiasmo de los propulsores de los bancos privados. Pero en estas experiencias la sangre no pertenece al mismo sujeto. "Prácticamente la totalidad de la experiencia clínica con estas células ha sido obtenida desde bancos públicos de sangre de cordón", dice Erices.

En Chile, el primer trasplante de las células madre en el mundo también fue una revolución. El doctor Francisco Barriga, jefe del programa de trasplante de médula ósea de la Universidad Católica, se convirtió en pionero en su uso clínico. "En 1995 habíamos desarrollado el programa de trasplantes con hermanos y estábamos felices con los resultados, pero a mí se me morían los niños que no tenían donantes porque no tenían hermanos", comenta Barriga. Entonces supo del programa de Rubinstein, lo contactó y recibió una bienvenida en forma de colaboraciones concretas. Rubinstein le regaló las primeras muestra de sangre a Barriga, quien tuvo éxito en su tercer transplante. Necesitaba tratar a José Tomás Pérez, un niño que sufría la enfermedad de Wiskott Aldrich, un mal inmunológico hereditario. El procedimiento fue un éxito. "Fue maravilloso", dice Barriga. "Nos cambió totalmente el panorama".

Desde entonces, el equipo de trasplante de la Universidad Católica ha realizado más de una veintena de trasplantes en niños y adultos con muestras provenientes de Nueva York, Saint Louis, Tokio y Bélgica.

En mayo de 2003, el equipo de la unidad de trasplantes de médula ósea del hospital de niños Luis Calvo Mackenna realizó su primer trasplante de sangre de cordón, dando origen a un programa piloto a través del cual ya han operado a nueve pacientes. Siete han sobrevivido.

"Usted puede hacerle a su hijo el mejor regalo de bienvenida: ¡Una esperanza de vida!" La oferta es tentadora. ¿Qué tipo de padres se negaría a pagar, si los tiene, cerca de mil dólares por el primer año y sólo cien cada año sucesivo a cambio de la tranquilidad de salvarle la vida a su hijo en caso de que éste sufra una enfermedad grave?

En Chile el primer banco privado de sangre de cordón umbilical, Babycord, comenzó a funcionar en noviembre de 2002, bajo la dirección de Alejandro Chehade, un ingeniero comercial que, según relata, viajó a Boston, Estados Unidos, para reunirse con las autoridades del New England Cord Blood Bank (NECBB) y pedirles la licencia para representarlos en Chile. La inversión inicial, dice Chehade, fue de 40 millones de pesos. Actualmente él dedica la mitad de su tiempo a Babycord y el resto en trabajo "en el área de administración y finanzas" de una empresa de alfombras. Como asesor científico cuentan con el hematólogo Thomas Walter. El primer cliente llegó en abril de 2003, y desde entonces, según la compañía, ya tienen más de cien. Todas esas muestras viajaron a los laboratorios del NECBB en Boston y allá esperan.

La segunda oficina en instalarse en Chile fue Cord Blood Bank Chile, representantes chilenos del banco de los canadienses Hemastem. La compañía *que según su director invirtió cinco millones* funciona en Viña del Mar y sus propietarios son el químico farmacéutico Carlos Renzo Irarrázabal y el médico cardiólogo Gustavo Cerón. Comenzaron a mediados de 2004 y, según Irarrázabal, ya cuentan con diez clientes, con tres más en espera. Las muestras que han recolectado viajaron a Toronto, Canadá. Su caso es, por decir lo menos, llamativo, pues tanto en Babycord como en el tercer banco privado, Vidacel, dicen ignorar su existencia actual en el mercado. Irarrázabal dice que esto se debe a que ellos han optado por el marketing directo con los obstetras de la V Región.

Vidacel es el tercer banco privado en el mercado chileno y el primero completamente nacional: todas sus instalaciones están en Santiago y la propiedad es completamente chilena. Sus socios son un inversionista y dos médicos. Uno de ellos es su gerente general, el hematólogo Alejandro Guiloff, quien en 1998 encabezó el grupo de inversionistas que instaló Arauco Salud, el primer centro médico asociado a un centro comercial. Guiloff afirma que la inversión inicial fue de 1,2 millón de dólares, y que desde que empezaron el 15 de marzo ya tienen 60 muestras almacenadas, a las que se sumarán otras 15 cuando se produzcan los respectivos partos. Guiloff comenta que Vidacel ya tiene oficinas en regiones *Antofagasta, Concepción y Puerto Montt* y ya han recibido muestras desde otros países, como Bolivia. La idea de la compañía, según su gerente, es trascender el banco privado de sangre de cordón para transformarse en un centro de criopreservación más amplio. Como asesor científico reclutaron al obstetra Alberto Costoya, un doctor de gran re...ción en el campo de la medicina reproductiva: en 1984 él encabezó el equipo a cargo del primer niño in vitro chileno. Además es presidente de la Federación Latinoamericana de Sociedades de Esterilidad y Fertilidad.

En los folletos, sitios web, avisos y entrevistas, los directores de bancos privados anuncian que guardar la sangre de las guaguas les servirá a ellas o a sus familiares directos en la eventualidad de sufrir enfermedades como leucemia, linfomas, mielomas, neuroblastomas, y anemia aplástica, entre otras. Tener sangre del cordón disponible para el propio individuo, argumenta el doctor Guiloff, "es el ideal de trasplante, porque no hay ninguna posibilidad de rechazo".

Ése es el primer flanco abierto para las críticas de científicos no vinculados a los bancos privados, tanto en Chile como en el resto del mundo: en sus usos clínicos actuales, la sangre de cordón prácticamente no sirve para ser trasplantada en el mismo sujeto del que proviene (procedimiento que se conoce como trasplante autólogo).

Veamos el caso de las leucemias, por ejemplo. El tipo de leucemia más frecuente en el mundo es la leucemia linfoblástica aguda, que es la que tiene mejor pronóstico respecto de las otras (mieloblástica y leucemias crónicas). En el sistema público chileno se registran aproximadamente 120 nuevos casos por año, de los cuales sólo un diez por ciento requiere trasplante. En esos casos, el trasplante autólogo no sirve, según destacan los doctores Julia Palma y Claudio Mosso, quienes en 1999 crearon la unidad de trasplantes del hospital Calvo Mackenna. La razón es simple: si la sangre corresponde al mismo enfermo, no se logra en el organismo la reacción necesaria para tratar la enfermedad. "Gran parte del control de la leucemia es porque las células que yo le pongo al donante son capaces de montar una respuesta inmune y matar las células de la leucemia. Eso se llama reacción del injerto contra la leucemia", explica Mosso. "En el trasplante autólogo no va a haber esa respuesta", concluye.

La incidencia de las otras leucemias es muchísimo menor: aproximadamente 15 mieloblásticas al año y dos crónicas. Nuevamente, destacan los doctores de la unidad de trasplante del Calvo Mackenna, el trasplante más indicado es el alogénico (es decir, de células de otra persona).

Pablo Rubinstein destaca que entre las más de 29 mil personas que donaron su sangre al banco de Nueva York, sólo cuatro pidieron sus muestras de vuelta para usarlas en tratamientos propios. Fueron pacientes con leucemia que finalmente se recuperaron con la quimioterapia, pero aun antes de saber que no necesitarían un trasplante, sus equipos médicos rechazaron las muestras, por la razón antes explicada.
Otra enfermedad mencionada por los bancos privados en sus folletos es la talasemia, un mal hereditario que afecta la capacidad de los góbulos rojos para transportar oxígeno, para el cual el trasplante autólogo no tiene utilidad (pues las células ya están enfermas).

En todos esos casos, cuando se determina la necesidad de un trasplante, el ideal no es tener guardada la sangre del propio cordón, sino contar con un hermano cuya médula ósea sea compatible. Se calcula que en Chile ésa es la situación de cerca de un tercio de los casos. El resto debe buscar un donante compatible que no sea pariente directo, de médula o, ahora, de sangre de cordón umbilical de un donante existente en alguno de los bancos públicos de sangre de cordón del mundo. He ahí el principal uso e importancia del modelo de banco público.

El doctor Francisco Barriga destaca que "en todos los niños para los que hemos hecho búsquedas desde el 2000 para adelante hemos encontrado una o más unidades compatibles". Eso, por cierto, no soluciona el problema, pues una vez encontrada la muestra viene el tema económico: cada muestra en un banco público cuesta entre 23 mil y 30 mil dólares.

Por supuesto, también existe la posibilidad de contar con la sangre de cordón umbilical de un hermano, para lo cual potencialmente sí serviría tenerla almacenada. Para determinar si esa sangre será de utilidad es necesario primero hacerle un estudio de histocompatibilidad, servicio que no incluyen los bancos privados en Chile. "Pero se hace en Chile desde hace muchos años", dice el doctor Guiloff, de Vidacel. En esto, los especialistas no relacionados con bancos privados, difieren. "La histocompatibilidad para trasplante de células troncales hematopoyéticas, a nivel de mediana o alta resolución, no se hace en Chile", aclara el investigador Alejandro Erices. "En Chile se hace una baja resolución, la suficiente para el caso de trasplante de órganos", concluye. El doctor Barriga coincide.

Los bancos públicos en el extranjero, en cambio, realizan esos estudios a cada muestra al momento de recolectarla, y publican esa información para quienes busquen muestras compatibles en todo el mundo.

Hace algunas semanas, en San Francisco, California, un grupo de científicos alemanes presentó un adelanto de un documento aún inédito: los únicos 52 casos documentados de trasplantes con células de cordón almacenadas en bancos privados en todo el mundo. El promedio de edad de los pacientes receptores es de poco más de seis años. En 46 de esos casos, la sangre se utilizó para trasplantarlas a hermanos o padres de los donantes. Seis fueron para trasplantes autólogos, y de ellos, tres fueron para tumores (para los cuales existen otros tratamientos eficaces) y tres fueron para un paciente con una enfermedad hereditaria, la anemia de células falciformes. Según opina el doctor Rubistein, quien asistió a esa presentación, estas últimas operaciones "no debieron hacerse", pues esa anemia es una enfermedad hereditaria. Los resultados de esos procedimientos no están disponibles. Consultado por "El Sábado", el doctor Volker Jacobs, uno de los autores, dijo que el estudio aún no se ha escrito.

Un estudio publicado en la prestigiosa revista científica New England Journal of Medicine en noviembre del año pasado se refirió a la controversia. "Es muy poco probable que la sangre del cordón propio sea necesitada para uso personal o familiar, de manera que los pacientes y la sociedad están mejor servidos cuando las compatibilidades de personas no relacionadas pueden ser encontradas en un banco público", escribe su autor, el doctor Robert Steinbrook.

Según Rubinstein, en el mundo se han realizado cerca de seis mil trasplantes de sangre de cordón a través de bancos públicos. Según las estadísticas recogidas por el estudio de Steinbrook, el banco privado Cord Blood Registry declaró tener cerca de 250 mil muestras almacenadas. De todas ellas, sólo 34 se han usado. "Más que todos los otros bancos privados juntos", manifiesta la compañía. La mayoría fue empleada para el tratamiento de un hermano o hermana.

En las enfermedades en las que sí es posible realizar trasplantes autólogos de células madres de la sangre, como la anemia aplástica, mielomas, linfomas y neuroblastomas, el uso del cordón propio puede resultar de utilidad. Pero esas células también se pueden obtener de la médula del propio sujeto antes de someterlo al tratamiento, de manera que el cordón propio no representa una opción única. Los bancos privados argumentan que en esos casos es mejor tener el cordón porque en su sangre hay mayor concentración de células madre. Pero ahí se cruzan con su propio argumento de defensa ante otra crítica que se hace al sistema de conservación privada de sangre de cordón: que las células recolectadas a menudo no son suficientes para realizar un trasplante. Según quienes representan a los privados, las células madre de la sangre del cordón se pueden multiplicar en un laboratorio.

La cantidad de células es un tema central. Existe una proporción entre la cantidad de células madre trasplantadas y los kilos de peso de un paciente para que el procedimiento tenga éxito. Eso significa que una muestra con pocas células madres no tendría utilidad para operar a un adolescente o adulto. "En estos últimos años se ha desarrollado una técnica en la cual tú puedes duplicar células", asegura Guiloff. "Y ya existen equipos en el mercado, con lo cual hoy día no es tan importante cuántas células colectes al momento del parto, porque aunque sean pocas, en algún minuto tú las vas a poder, en el laboratorio, duplicar", concluye.

El doctor Rubinstein advierte que "eso de aumentar los números es una posibilidad. Hay experimentos que quizás lo logren, pero hasta ahora ninguno de ellos ha demostrado resultados positivos". El doctor Erices agrega que el problema que esos experimentos han encontrado es que al multiplicar las células artificialmente, éstas se diferencian, y por lo tanto pierden su cualidad progenitora.

En bancos públicos como el de Nueva York funcionan habilitando a personal especializado *tecnólogos médicos y matronas* en un salón contiguo a las maternidades. El lugar y el personal están habilitados para proveer la mayor asepsia en el proceso y al mismo tiempo extraer la mayor cantidad posible de sangre de los cordones y las placentas. Es un procedimiento que realizan en cuatro hospitales de la ciudad, más otros en Virginia y Ohio. De todas las muestras que recolectan *y antes de pedir a las madres la donación* sólo conservan cerca del 40 por ciento. Actualmente guardan muestras que tengan al menos 900 millones de células. "Hay una gran desproporción entre el número de células que recolectamos y el que usamos para trasplantes", comenta Rubinstein. "Y el banco se va quedando cada vez más pobre de unidades más grandes y repleto de unidades más pequeñas y menos deseables".

En los bancos privados todas las muestras son deseables. Todas se congelan, bajo el argumento de que se podrán multiplicar si es necesario. El procedimiento de recolección es sencillo: al cliente se le entrega un "kit" *una caja que contiene una bolsa para guardar la sangre y una jeringa para extraerla* que debe pasarlo al obstetra para que él u otro de los profesionales extraiga la sangre del cordón tras el parto. De manera que, en ese modelo, no se requiere de ningún entrenamiento especial a la hora de recolectar la sangre.

Otra de las grandes promesas de los bancos privados de cordón es el desarrollo de la medicina regenerativa, apuntando a experimentos que indican que la sangre de cordón podría usarse para regenerar otros tejidos. En este supuesto, esas células podrían servir para curar enfermedades como el Alzheimer, el Parkinson, la esclerosis múltiple e incluso el sida. De hecho, frecuentemente se publican noticias sobre espectaculares avances en ese campo (partiendo por el ejemplo del ratón con el infarto), utilizando células de la médula de los propios sujetos o sangre de cordón de donantes distintos. Hasta el momento se trata sólo de experimentos, sin resultados clínicos. "La producción de órganos y tejidos no relacionados con el sistema hematopoyético, otro uso potencial, es aún teórica", escribió el año pasado el doctor Steinbook en el New England Journal of Medicine.

Aún en el supuesto de que esa quimera se hiciera realidad, al mismo tiempo los investigadores están trabajando con células madres de otras fuentes (de médula, de sangre periférica y, por supuesto, de células madre embrionarias). "Yo les digo a mis pacientes que guarden el pelo de las guaguas", ironiza el doctor Barriga, "porque hasta de ahí les van a sacar células".

"Una o dos veces a la semana mis pacientes me preguntan si vale la pena", dice el doctor Enrique Oyarzún, presidente de la Sociedad de Ginecología y Obstetricia, en referencia a las consultas que recibe sobre guardar la sangre de cordón en un banco privado. De hecho, la pregunta era tan frecuente que en abril decidió escribir una carta y enviarla a El Mercurio.

El texto, que firmó junto a Francisco Barriga, destaca que "es improbable que un individuo vaya a beneficiarse de su propia sangre de cordón almacenada: sólo uno de cada 25 mil recién nacidos desarrollará una enfermedad genética o un cáncer susceptibles de ser tratados con trasplante de células madre". Además, los doctores instan al Estado a analizar la conveniencia de establecer en Chile un banco público.

La única iniciativa que se ha anunciado para crear en Chile un banco público ha sido la de la Corporación Recalcine *de los laboratorios del mismo nombre* dirigida por Alejandro Weinstein. El ejecutivo encabeza la Fundación Genómika. "Nuestra meta es tener esta Fundación operativa a fines de este año", sostiene Weinstein vía e-mail desde Estados Unidos, donde está de paso.

El doctor Alejandro Guiloff, de Vidacel, asegura que está casi cerrado el trato para que ese banco privado preste al banco público el servicio de criopreservación. Además, dice que Vidacel podría entrar en la sociedad del banco público, asunto que debería quedar definido por estos días. En caso de que se sumaran, asegura Guiloff, el banco público se llamaría Vidacel.

"La diferencia entre un público y uno privado es la que hay entre un hotel y una casa, aclara Guiloff. "A uno entra el que paga, al otro entra el que uno quiere", resume. Sería la convivencia de dos lógicas distintas: unos guardan con la esperanza (de sus clientes) de no tener que usar las muestras; otros guardan con la esperanza de emplearlas.

La existencia de un banco público en Chile consigue una aprobación prácticamente unánime. La jefa de la Unidad de Trasplantes del Calvo Mackenna, Julia Palma, advierte sin embargo que primero deben analizarse los costos y ver si éstos pueden ser absorbidos por el sistema público y de isapres en el largo plazo: una cosa es comprar la muestra, otra, financiar el costoso tratamiento que requiere un trasplante de ese tipo, que incluye las frecuentes recaídas y los medicamentos.

Ante la inexistencia de un banco público en Chile, los padres de un recién nacido tienen dos opciones: o botar la placenta y el cordón junto con su sangre, o pagar para que un banco privado se la almacene. En el caso de que exista un antecedente familiar, guardarla es una sabia opción, pero los bancos privados no son la única: es un procedimiento que se puede hacer en las unidades de criopreservación ya existentes en Santiago *Clínica Las Condes, Clínica Alemana, Hospital de la Universidad Católica y Hospital J.J. Aguirre*, con una gran diferencia, según el doctor Francisco Barriga. "Cuando uno guarda sangre de cordón para esos casos es para usarla". Barriga estima que el costo de esa criopreservación *por el tiempo que sea necesario* es cercano al millón de pesos.

"Cada uno es libre de congelar lo que quiera", reconoce la doctora Julia Palma. Eso mientras la decisión sea informada. "Si compro un Renault 5, no puedo pensar que puedo correr en la Fórmula 1", compara Claudio Mosso.

"No prometemos nada; es una posibilidad que les damos a los padres. Que sirva o no, depende de otras cosas", aclara Alejandro Chehade, de Babycord. "Lo que no puedo aceptar es que esto se vaya a la basura".

"Cuando tenga un banco (público) de sangre", augura el doctor Francisco Barriga, "algún día va a aparecer algún niño acá y me van a decir: Doctor, tenemos un hijo con leucemia pero mire, tenemos la sangre guardada. Y yo les voy a decir: ¿Sabe? Esa sangre no me sirve, así que vamos a buscar en otro lado... Aquí está, con esto le voy a salvar la vida a su hijo", dice. "Se va a dar esa ironía: gracias a que una familia donó la sangre de su hijo, yo le puedo salvar la vida al hijo de una familia que la quiso para guardar para sí". En palabras del doctor Rubinstein, guardar sangre de cordón en un banco privado "es un traspaso de plata de una persona a otra".

Rubinstein cuenta que la Cruz Roja fracasó en su pretensión de crear un banco público. "Ahora están tratando de vender su stock", cuenta. Dice que, en todo caso, es poco probable que el Banco de Nueva York lo compre, pues no hay certezas sobre su correcta preservación y por lo tanto, de su utilidad.

"Aunque sería un buen negocio", admite. "La vendían barata".

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CORDÓN DEL TIEMPO

1988
Francia: En París se realiza el primer trasplante de sangre de cordón.
En Estados Unidos, el médico chileno Pablo Rubinstein comienza a gestionar la creación del primer banco público de sangre de cordón del mundo, al alero del Banco de Sangre de Nueva York.

1991
Los investigadores estadounidenses Hal E. Broxmeyer, William A. Boyse y Gordon W. Douglas *pioneros en la investigación que llevó al primer trasplante- patentan sus descubrimientos y procedimientos para cobrar licencias por el almacenamiento de sangre de cordón.

1992
Primera muestra de sangre de cordón almacenada para uso privado: pertenece al hijo del fundador del banco privado estadounidense Cord Blood Registry.
El Banco de Sangre de Cordón de Nueva York comienza a funcionar, dirigido por el doctor Rubinstein. A la fecha han recolectado más de 29 mil muestras.

1995
En Chile, el doctor Francisco Barriga, de la Universidad Católica, realiza los primeros trasplantes con sangre de cordón. El tercero tiene éxito: José Tomás Pérez, un niño con una enfermedad inmunológica, se sanó completamente.

2002
Nace Babycord, el primer banco privado de sangre de cordón en Chile. Es filial del banco estadounidense New England Cord Blood Bank, de Boston, en cuyos laboratorios permanecen las muestras. A la fecha declaran tener más de cien clientes.

2003
El equipo de la unidad de trasplantes del Hospital Luis Calvo Mackenna realiza el primer trasplante de sangre de cordón en el sistema público chilena. Se inicia el programa piloto de sangre de cordón.

2004
Nace Cord Blood Bank Chile, el segundo banco privado en ofrecer sus servicios a los chilenos. Opera en Viña del Mar y es filial de la compañía canadiense Hemastem. Sus muestras viajan a Toronto. A la fecha declaran tener trece clientes.

2005
Nace Vidacel, el primer banco privado de sangre de cordón de propiedad chilena. Almacenan sus muestras en Santiago. Operan además en Antofagasta, Concepción y Puerto Montt. A la fecha declaran tener 75 clientes.

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UNA CONTROVERSIA MUNDIAL

"La conservación privada de sangre de cordón es el clásico ejemplo del pensamiento 'yo primero', pero es errado", escribió en 1998 el doctor Jeffrey P. Kahn, director del Centro de Bioética de la Universidad de Minnesota, instando a fortalecer los bancos públicos. Contactado por "El Sábado", Kahn confirmó esas opiniones y dijo que ahora veía la situación "peor, con los privados creciendo cada vez más".

La controversia por el negocio de los bancos privados ha ido cobrando vida en todo el mundo desde que estas compañías comenzaron. En los años recientes, una serie de asociaciones médicas se han pronunciado en contra de los bancos privados de sangre de cordón. En 1999 lo hizo la American Association of Pediatrics, que sólo recomendó el almacenamiento para uso privado en los casos donde existen antecedentes familiares. En 2001, el Royal College of Obstetrician and Gynaecologists del Reino Unido también se pronunció en contra. En 2002, Italia derechamente prohibió los bancos privados. El mismo año, en Francia, el Comité Ético Nacional Consultativo para las Ciencias de Salud condenó la práctica y expresó su preocupación "respecto de visiones excesivamente utilitarias, utópicas y comerciales".

En Chile, el tema está recién comenzando, pero los expertos auguran que esta discusión llegó para quedarse. El doctor Enrique Oyarzún está organizando un foro para analizar el tema en agosto.

Articulo proporcionado por Dr. Durruty y Brujita <!-- / message --><!-- edit note -->


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#2
Convenio de la Universidad Católica de Chile y Genómika crea Banco Público de células madre

A partir de un convenio entre la Facultad de Medicina de la Pontificia Universidad Católica de Chile y su departamento de Obstetricia y Ginecología con la Fundación Genómika se gestó "Banco de vida", el primero de carácter público de células madre en Chile.

Anteriormente sólo había en el país tres entidades privadas para la criopreservación de células madre -Babycord, Vidacel y Blood Bank Chile-, prestadores del servicio de recolección y almacenamiento de las células madre del cordón umbilical del recién nacido, para su posible uso en el futuro. En este caso el beneficio es exclusivo de la familia que contrata esta suerte de seguro biológico y su costo incluye la extracción y el proceso de análisis, más un pago mensual por la criopreservación de la sangre contenedora de las células.

A diferencia del privado, un banco público recibe donaciones y las criopreserva para cualquier persona que necesite un trasplante sanguíneo con éstas, absorbiendo la entidad los costos de recolección, proceso, análisis y criopreservación de la muestra sanguínea. Mientras en una institución privada, sólo la familia del recién nacido puede hacer uso de las células, en una pública el donante pierde todo uso de su donación, pues ésta queda para eventual beneficio de cualquier enfermo que la necesite para un trasplante.

En este inédito convenio para la creación de "Banco de vida", la Fundación Genómika y la CORFO aportan recursos para los procesos de selección, análisis y criopreservación. El Departamento de Obstetricia y Ginecología de la Casa de Estudios, en tanto, pone a disposición su equipo de especialistas, quienes evalúan y seleccionan los donantes, además del trabajo de los obstetras en los procedimientos de extracción o recolección de la sangre del cordón umbilical y su posterior transferencia al banco de sangre público.

Fuente: Pontificia Universidad Católica de Chile / CBA / ML
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#3
Ciencia y Maternidad
Cordón Umbilical y Células Madre

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El Cordón Umbilical como Potencial regenerador de vida


En el momento del parto, cuando nace el bebé, cortan la unión más tangible que existe entre la madre y el bebé: el cordón umbilical. Conector de todo el alimento que transmitiste a el bebé durante el periodo de gestación, posee propiedades increíbles a través de la sangre que segrega de ésta. La importancia de la sangre del cordón umbilical es que se convierte en una valiosa fuente de célula madre, capaz de reconstruir los sistemas sanguíneo e inmunológico, es decir, células de glóbulos rojos (que llevan oxígeno a todas las células del cuerpo), glóbulos blancos (atacan infecciones) y plaquetas (ayudan a la coagulación en caso de una lesión).

“Las células madre son células “totipotenciales”, es decir, pertenecen a un estado de desarrollo embrionario diferente a las células adultas, por lo tanto, tienen la capacidad potencial de transformarse en células adultas de diferentes tejidos u órganos, y esa capacidad potencial, es la que las vuelve de fundamental importancia en la medicina moderna para curar muchas enfermedades a futuro” asegura el doctor Enrique Oyarzún, jefe del Departamento de Obstetricia y Ginecología de la Clínica Pontificia Universidad Católica de Chile.

Y a pesar de que la utilización de células madre de cordón umbilical es un tema reciente, son veinte años los que han pasado que se descubrió por primera vez esta técnica. El primer transplante de sangre del cordón umbilical se realizó en Francia en 1988, en un niño con Anemia de Fanconi (tipo de Anemia que se presenta con focos de hemorragias e infección). Y luego en 1991 se realizó un transplante en un niño con Leucemia Mielogénica (sus células tumorales son las precursoras de los glóbulos rojos, plaquetas y glóbulos blancos distintos de los linfocitos). Los dos transplantes fueron exitosos, y dieron cabida a la utilización de sangre de cordón umbilical, en lugar de usar transplantes de médula ósea, método que se realizaba antes de estos dos aciertos.

“En la actualidad se sabe que en el cordón umbilical hay células mejores y más útiles, puesto que están en un estado más cercano al primitivo, y hay cierta evidencia de que funcionan” agrega el doctor Oyarzún.

El uso de sangre de cordón umbilical, a diferencia de la utilización de células madre embrionarias, no causa polémica y es aceptada por el Vaticano ya que es un procedimiento indoloro tanto para la madre como para el bebé.

Los beneficios que puede entregar la utilización de células madres de cordón umbilical son un tratamiento efectivo frente a la Leucemia, Osteopetrosis (huesos demasiado denso), Anemia aplástica, Anemia de Fanconi, Melanoma múltiple (cáncer a la piel), Neuroblastoma (cáncer en células nerviosas), etc.

Para utilizar las células madres sacadas de la sangre del cordón umbilical, estas deben ser preservadas en -196º C, asegurando así su vida útil. Y ante cualquier enfermedad que requieran de células madre, éstas podrán ser utilizadas tanto por el niño, como también en sus familiares directos.

En Chile, existen un banco privado de preservación de células madre de cordón umbilical “VidaCel” , y otro público, junto a otros extranjeros que envian las muestras a sus respectivos bancos . El primero en instalarse en el país es VidaCel en 2005 , mientras que “Banco de Vida” , es el banco público, iniciado en agosto de 2007 y desarrollado por la Facultad de Medicina de la Universidad Católica y el Departamento de Obstetricia y Ginecología de la Fundación Genómika.

El servicio que ofrecen los bancos privados es un contrato que incluye la extracción y recolección de la célula, además del almacenamiento y proceso de análisis. La preservación de la sangre de cordón umbilical se paga anualmente, Los costos , en VidaCel, el primer año ascienden a $812 mil, y luego $80 mil anuales.
Una buena opción si no se tienen los recursos para guardar las células de nuestros hijos, es acudir al banco público chileno de células madres (Banco de Vida), donde el banco recibe la donación y la utilización de la célula, será para cualquier persona que necesite un transplante, de células madre de cordón umbilical. La diferencia está en que esta institución asume los costos de recolección, proceso, análisis y preservación de las células.

El doctor Enrique Oyarzún, es parte del proyecto del primer banco público en Chile. “Normalmente la sangre del cordón umbilical se eliminaba, pero en la actualidad existen madres que deciden donar ésta sangre, la que es aspirada y conservada, y formará parte de el primer banco público de células de cordón umbilical en Chile” comenta el especialista. “Hoy llevamos un año recolectando muestras de pacientes cuyos partos ocurren en el Hospital Clínico de la Universidad Católica, y en la Clínica San Carlos de Apoquindo, con miras a que en dos o tres años tengamos muestras suficientes, a pesar de que cuando se realice el primer transplante con células conservadas, ya va a verse justificado todo el trabajo y la inversión realizada” asegura Oyarzún.

Las células madre de cordón umbilical pueden ser utilizadas sólo en ciertas enfermedades, la mayoría relacionada al sistema sanguíneo e inmunológico. Pero los bancos privados apuestan a que las células conservadas podrán ser utilizadas, en un futuro, en cualquier tipo de tejido. El doctor Oyarzún acepta que “hoy es fantasía” pensar en esa posibilidad. Pero sí apuesta a que gracias al banco público muchas más personas tendrán la posibilidad de acceder a la cura de enfermedades, remplazando la técnica de extracción de médula ósea. Por lo que frente a estas dos posibilidades usted tiene la última decisión. Lo importante es pensar en el futuro de sus hijos y familia, velando por su cuidado y felicidad.
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#4
Datos del banco de Vida (Banco de Celulas madre con sistema de donación):

Av. Pedro de Valdivia 295, Providencia - Santiago de Chile.
Teléfono: (56 2) 350 52 02, Enlaces habilitados sólo para miembros. Regístrate o Inicia Sesión para verlos.

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#5
Cita de Patty78

Patty78 escribió:Confusedmiley3: Confusedmiley3: Confusedmiley3: Lo cierto es q siempre pensé q si conseguia un embarazo, me gustaria guardar la sangre del cordon, pero nunca tuve claro la forma de hacerlo, si a traves de un servicio privado o del publico (aqui en España si q hay, pero solo vienen a recoger la muestra si se les avisa con tiempo, yo creo q todos los hospitales deberian tener kits de recogida de la muestra y q los responsables del banco publico tuvieran asi mas tiempo de reaccion sin q se pierda algo tan valioso).

Desde luego este articulo me ha sido de gran ayuda, pues ha disipado algunas de las cuestiones q no sabia a quien preguntar, y desde luego si me dan la opcion, lo donaré a un banco publico :yes:

Muchas gracias, ha sido muy aclarador Confusedmiley4:

Besos desde España
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#6
En Concepción está Criocelt, es un banco privado de criopreservación de células y Tejidos.
El Médico Director, adivinen... Italo Ciuffardi.

Para mayor información:
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Junge 75-A oficina 712, Concepción

Gerente Comercial: Carolina Cerda
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#7
aparecio en la tercera y en la tele tambien:


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CELULAS MADRES EN DIENTES
Una nueva forma de conservar células madre debutó en Chile, además del ya conocido recurso del cordón umbilical: obtenerlas a partir de la pulpa de los dientes de leche. Una empresa nacional, aliada con un laboratorio estadounidense, acaba de instalarse en el país para extraer el valioso material genético. Cinco familias chilenas son los primeros clientes.

Una de éstas está encabezada por Christian Rivera, director de programas de Chilevisión, quien tomó la decisión de guardar células madre de sus hijos gracias a la llegada de un nuevo integrante a su hogar, el pequeño Mateo. "Mi tercer hijo, que tiene ocho meses, es adoptado, y para prevenir las consecuencias que pudiera tener a futuro no tener mayores antecedentes hereditarios en caso de una enfermedad, tomamos la decisión de guardar sus células madre. Como obviamente no pudimos obtenerlas de su cordón, averiguamos y encontramos esta solución: la posibilidad de obtenerlas de la pulpa de los dientes de leche", relata Christian.

Con esa determinación clara, él consultó si era posible hacer también lo mismo con sus otros dos hijos. "Lamentablemente el mayor, Juan Pablo, que tiene 12 años, ya cambió sus dientes y no podemos hacer nada por el momento. Pero con el del medio, Lucas, que tiene 7, es posible y estoy a la espera de que se le caiga el próximo dientecito para ‘guardarlo’". Así, los dientes de leche de Lucas ya no podrá llevárselos el ratoncito Pérez. Su extracción ya está programada para ser realizada, de manera minuciosamente aséptica, en el sillón de su dentista, pues para poder conseguir células madre de los dientes es necesario que un odontólogo los saque, ajustándose a un riguroso proceso.

De inmediato, las "paletas" dentales de Lucas serán depositadas en una solución líquida que las mantendrá intactas mientras son trasladadas a Boston, Estados Unidos, por un correo especializado en transporte de material biológico. Allí serán entregadas al Nacional Dental Pulp Laboratory (NDPL), el centro que se encargará de obtener las células madre de estas pequeñas piezas. Sus padres recibirán la confirmación, mediante un certificado, del procesamiento exitoso y del número de células madre obtenidas. Paralelamente, éstas serán guardadas a menos 196 °C durante años, para uso exclusivo de él o su familia ante la eventualidad de una enfermedad grave, con la expectativa de que puedan representar una posibilidad para recuperar la salud en caso de necesidad.

Todo eso, claro, dependerá de que la investigación avance lo suficiente para que esta fuente de células madre deje de ser una promesa científica y se transforme en terapia real, como lo son las que hoy se obtienen de la médula ósea y del cordón umbilical. En ambos casos, debió pasar casi una década para probar que tenían un uso terapéutico, es decir, que representaban una puerta a la recuperación para personas aquejadas de ciertas enfermedades. El descubrimiento de células madre de cordón umbilical, por ejemplo, se realizó en 1978 y recién en 1988 se efectuó el primer trasplante exitoso de células madre de este tipo entre hermanos.

Por eso el laboratorio NDPL advierte que la criopreservación -la congelación del material genético- se realiza "en espera de nuevas técnicas que terminen de consolidarse en futuras terapias y tratamientos a partir de estas células".

"SEGUNDA OPORTUNIDAD"
La posibilidad de obtener material genético capaz de sanar a partir de los dientes de leche no es nueva. El hallazgo lo hizo el doctor Songtao Shi, del Instituto Nacional de Investigación Dental y Cráneo-Facial de Estados Unidos, quien observando prolijamente un diente que se le acababa de caer a su pequeña hija Julia, descubrió que de la pulpa de éste (un tejido de color rojo que está en su interior) se podían extraer células madre. Al cultivarlas posteriormente en el laboratorio vio que éstas tenían la habilidad de formar hueso, tejido adiposo e incluso células nerviosas.

Desde entonces, las investigaciones se dispararon y hoy laboratorios de todo el mundo investigan esta peculiar fuente de vida, logrando numerosos descubrimientos. Interesante resulta para los científicos que de la pulpa dental -a diferencia de las células extraídas del cordón umbilical, que sirven especialmente para tratar enfermedades de la sangre como la leucemia, por ejemplo- se pueda conseguir material genético capaz de reproducirse para regenerar tejidos muy distintos, entre ellos cardiaco, muscular, cartílago, nervios y dentina para reparar los propios dientes.

La investigación más reciente, dada a conocer en febrero y realizada por científicos estadounidenses, identificó el gen responsable de la fabricación de esmalte dental a partir de células madre de dientes. Así, a futuro, si los hallazgos siguen a tan buen ritmo, sería posible obtener a partir de estas células nuevos dientes para el reemplazo de piezas enfermas o perdidas en accidentes.

La pulpa de los dientes de adolescentes y adultos también posee este poderoso material genético, pero la que proviene de los dientes de leche ofrece posibilidades de multiplicación y transformación más rápida que la de los dientes de adultos. La salud de la dentadura de los pequeños favorece, además, todo el procedimiento de extracción y obtención de estas células.

Mariela Fernández, gerenta de SouthGenetics -la empresa que actúa como agente del laboratorio NDPL en Chile, que abrió sus puertas en enero de este año y es la primera en el país que ofrece este servicio-, afirma que hoy parte importante de las líneas de investigación sobre células madre, a nivel mundial, se están haciendo a partir de la pulpa dental. ¿Por qué? "Estas células son como un seguro de salud para el futuro, pues es muy fácil obtenerlas a lo largo de la vida. Es un proceso normal que a los niños se les caigan los dientes, se sacan dientes para hacer la ortodoncia a los adolescentes y en la adultez también se pueden conseguir. Mientras que tu boca sea sana, se pueden guardar células madre de dientes. La condición es que no estén enfermos, que no tengan caries, por ejemplo. Por eso es tan importante el rol del odontólogo, pues asegura que esos dientes estén en perfectas
condiciones para hacer el proceso de obtención de las células".

Relata que sus actuales clientes (cinco familias chilenas que han contratado el servicio desde enero) "son personas con niños más crecidos, que no pudieron conservar células del cordón umbilical y que ven esta vía como una segunda oportunidad".

El servicio ofrecido en Chile incluye la extracción de cuatro dientes -sea de una vez o en distintos momentos-, además de la criopreservación de las células madre en Boston. De un diente se pueden obtener, en promedio, hasta 50 células. El laboratorio da al cliente un certificado del procesamiento exitoso y almacenamiento del número de células que han sido conservadas, momento en el que éste recién realiza el primer pago. El costo del procedimiento es de 920 dólares el primer año; luego se debe cancelar 125 dólares anuales por el resguardo o criopreservación.

"El laboratorio te entrega un número de cliente, como si fuera el de una cuenta corriente, pero con los activos biológicos de tu familia", comenta Mariela Fernández. Las células quedan así a disposición de la persona que ha encargado el servicio, la que puede solicitar, incluso, que en algún momento sean entregadas a terceros o traspasadas a otros bancos.

Fernández explica que actualmente son tres los centros odontológicos que están trabajando juntos en esta empresa médica, pues la obtención de los dientes debe hacerla necesariamente un profesional: la Clínica Las Condes y las clínicas San Sebastián y Hanke. No obstante, las personas pueden consultar a su dentista para que las oriente, pues el laboratorio entrega un kit a los profesionales para realizar el proceso, así como los remunera por sus servicios.

"Las células madre prometen mucho a futuro para el tratamiento de diversas patologías. Ayudar a que nuestros pacientes puedan conservarlas es un servicio importante que les podemos entregar", sostiene Carina Fauré, dentista de la Clínica Hanke.

-¿Qué opina acerca de que este procedimiento se realice cuando todavía no hay terapias reales a disposición, pese a que hay múltiples investigaciones abiertas?
-La ciencia va tan rápido, que es casi seguro que esto va a derivar en terapias importantes. Y si se trata de utilizar dientes sanos, ya sean de leche, que están por caerse o muelas del juicio que de todas formas hay que desecharlas, por qué no darles la opción a los pacientes de sacar estas piezas para que puedan conservar el material genético.

TAN FAMOSAS COMO POLÉMICAS
Interesante es para los científicos que de la dentadura se pueda conseguir material genético con capacidad para regenerar tejidos muy distintos, como cardiaco, muscular, cartílago, nervios y dentina para reparar los propios dientes. La extracción debe hacerla un odontólogo, pues precisa absoluta asepsia.

Nada está sacramentado en lo que se refiere a células madre. "El negocio de las células corre más rápido que la ciencia", tituló hace poco el diario El País de España, haciendo referencia a que cada vez más empresas ofrecen almacenarlas de fuentes muy diversas (entre ellas, a partir de los dientes) para un uso medico aún incierto. Otros científicos dudan de su utilidad. Es que en estos tiempos han surgido bancos que conservan células madre de grasa corporal y hasta de flujo menstrual, apoyados en hallazgos que aún no son concluyentes.

Otra línea crítica sostiene que de poco servirían las células criopreservadas para una misma persona, porque la memoria genética sería portadora de los mismos problemas de salud que ésta padecerá en el futuro. Y ahí entra al debate la opción de preservar este material en bancos públicos o privados.

Mientras tanto, en la mayoría de los países industrializados crecen los clientes de los bancos de células, siendo mayor la tendencia a conservar en los privados, mayoritarios hasta ahora. Sólo en España, 25 mil personas conservan su material genético, la mayoría de ellas fuera del país, para evadir la obligación legal que allí existe de compartir, eventualmente, las células madre congeladas ante los requerimientos de un enfermo.

En 2008, el estudio relativo Biology of Blood and Marrow Transplantation (relacionado al trasplante de médula), de Estados Unidos, especificó que la probabilidad de que una persona reciba un trasplante antólogo (de sus propias células) es de 02% a los 20 años, 05% a los 40 años y 23% a los 70 años. Y la probabilidad de que reciba un trasplante alógeno (de células provenientes de un donante), si se encontrara un donante compatible, es de 0,4% a los 20 años, 10% a los 40 años y 25% a los 70 años.

La doctora Rommy Vonbernhardi, del Departamento de Neurología de la Universidad Católica, quien investiga actualmente sobre células madre neuronales, señala que "los avances científicos indican que para mejorar a un enfermo es más probable acceder a células de gente sana que sean compatibles con las de un enfermo. Por eso hoy crece la postura de que los bancos deben ser públicos (caso de España) y no privados". Ella estima, por eso, que la probabilidad de que alguien pueda usar para sí mismo las células de piezas dentales puede ser baja, de acuerdo a las evidencias actuales de uso de éstas obtenidas desde el cordón umbilical. "La sensación de desamparo que muchos padres podrían tener ante la idea de que sus hijos puedan enfermar es entendible. Les diría a ellos que todo sugiere que utilizar sistemas públicos de conservación de células madre podría resolverles más problemas, pues en un banco abierto aumentan las probabilidades de hallar solución a un problema de salud de un hijo".

-¿Pero descartaría que el material genético obtenido de dientes pueda servir a futuro para curar una patología, incluso en la misma persona de la que éste se extrajo?
-Nada está descartado, la ciencia sigue su camino y nadie podría negar esta posibilidad.

Un tema delicado, sobre el que Christian Rivera no ha dejado de reflexionar. Como sea, él prefiere pensar en que la ciencia tendrá los mejores derroteros en su batalla por conquistar la salud. "Creo que hoy día la medicina avanza tan rápido que si tienes la posibilidad de acceder a este ‘beneficio’ es una alternativa muy válida. No hay que dejar de tener en cuenta que lo que hoy es una investigación, tan sólo mañana se puede convertir en un tratamiento. Dios no lo quiera, pero ante el beneficio que puedo obtener, si por una enfermedad de mis hijos necesitara algún tratamiento para regenerar algún tejido, prefiero tener esta alternativa y no lamentar haberla desechado".
Confusedmiley2:querido hij@ pronto estaras con nosotros
#8
Gracias Caya!
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#9
Nosotros lo hicimos con ambos niños..... en babycord.....
Basicamente porque pensamos en lo mismo que se menciona.....

"Creo que hoy día la medicina avanza tan rápido que si tienes la posibilidad de acceder a este ‘beneficio’ es una alternativa muy válida. No hay que dejar de tener en cuenta que lo que hoy es una investigación, tan sólo mañana se puede convertir en un tratamiento. Dios no lo quiera, pero ante el beneficio que puedo obtener, si por una enfermedad de mis hijos necesitara algún tratamiento para regenerar algún tejido, prefiero tener esta alternativa y no lamentar haberla desechado".
#10
Yo estoy completamente de acuerdo y sobre todo para algunas de nosotras que optamos por la adopción y no tuvimos la posibilidad de extraerlas del cordón umbilical es una muy buena alternativa la de los dientes de leche.
Confusedmiley2:querido hij@ pronto estaras con nosotros
#11
Células madres dentales:
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#12
Chicas, alguna de ustedes tiene experiencia en lo que se refiere a la conservacion de las celulas madres??? es decir, alguna ha utilizado este servicio??
Con mi marido lo estamos analizando, pero hemos encontrado dictractores y otros a favor.... algunos dicen que no esta comprobada su utilidad en un futuro y otros dicen que sanara al mundo.... que opinan???
Es algo para analizar detenidamente, ya que no es barato, lo mas caro es la extraccion de la sangre del cordon al momento del parto, varia de 800 mil a 1 millon 500 mil y luego una mantencion anual de algo de 150 mil.. y su uso en ninos alcanza para 2 veces, mientras que de adulto solo 1 vez.

Si alguna tiene experiencia, agradeceria me comente.. Confusedmiley2:

Saludos!
#13
Hay un tema en el foro de temas transversales Confusedmiley2:
Bendiciones!

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#14
no lo encuentro..!! que tan atras esta?? Confusedmiley9:
#15
Yo deje la sangre de cordon, o celulas madres en el banco de celulas que hay en la catolica, lo que me explico Don Pimpo, era que si necesitabamos en algun minuto, las sacarian de alli, o sea, no eran tan conveniente.
Abrazos!
[Imagen: P8btm4.png]
#16
Lo que pasa con las células madres, es que es tipo de células no están especializadas, por lo que pueden funcionar para reparar tejidos o para reemplazarlos. por ej: si por algún motivo fallase la producción de las células sanguíneas (glóbulos, linfocitos, etc).. digamos, algo como la leucemia, las células madres pueden ser transplantadas a la "fábrica" de células sanguíneas, y esperar una buena recuperación. Lo valioso de que sean las células propias, es que son compatibles. En el caso de los bancos de células, se buscan células que sean compatibles, lo que genera a veces pérdida de tiempo y a veces incluso no hay compatibilidad. Eso es lo que yo entiendo básicamente del tema, que es muy amplio y da para mucho más...
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#17
Chic@s, combiné estos temas. Por favor utilicen la herramienta de búsqueda para encontrar temas, así no están repitiendo información, y ayudan a actualizar la existente. Confusedmiley2:
#18
Gracias..!! no lograba encontrarlo Confusedmiley2:
#19
Tengo una prima que tiene en un banco celulas madre... De su primer hijo, que hoy ya tiene 15 años ¡Nunca las ha utilizado! lo que sí debe pagar obviamente su mantención!!!
#20
yo la verdad es que pienso que si uno puede hacerlo.....es super importante....una pareja de amigos mios...tienen unos amigos...que los abuelos le regalaron la criopreservación al nacer....cuando el bebe tenia un año...se le declaró una enfermedad super grave y necesitaba un transplante de médula.....no tengo los detalles...pero el donante compatible y el tratamiento al final costaba 50 millones...ya que tenian que hacerlo fuera..estaban desesperados...inmaginense...la cosa es que se acordaron de este tema...ya que con todo esto..el shock y como habia sido un regalo...no se habian acordado....y con el tema de las celulas....pudieron salvar a su bebe......pudieron hacerlo aca en chile el tratamiento...etc.....mis amigos me contaron eso....ya que ellos estaban super arrepentidos ahora de no haber preservado las celulas de la niña de ellos que tienen que es un poco menor que la de sus amigos.....es caro...la idea es que uno nunca lo use....pero es como un seguro........y quien sabe que adelantos vendrán en el futuro....
#21
Chicas, una consulta….
Qué opinan de conservar las células madres del cordón umbilical??? Y qué banco de célula recomiendan????
Azoospermia, 1° ICSI (+) Monteblanco Nov-2011 … desprendimiento y RPM, 25 semanas de lucha y mi pequeña Isabella ya juega en el cielo...
Angel


2º ICSI Agosto 2012 Monteblanco (+) Hoy tengo en mis brazos el milagro de amor..... Con tu nacimiento nací yo también!!!!

3° ICSI Diciembre 2015 (+) Monteblando....... Esperando mi tercer hij@

“Llorar está permitido, pero rendirse jamás”

#22
Yo le consulté al doc y me dijo que acá en Chile es un negociado el tema de las células madre... Y que si no hay antecedentes de enfermedades en la familia, no lo consideraba necesario. Finalmente doné el cordón al banco público.
A todo esto, hoy vi una promoción de esto... Te la dejo por si te tinca

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[Imagen: rBYUm3.png]
#23
Yo tambien done las celulas, me dijeron que no valia la pena hacer ese gasto.
[Imagen: P8btm4.png]
#24
Mi doctor me dijo que no valía la pena, porque no está la tecnología adecuada aún para que las células madres puedan sanar varias enfermedades. Además, no siempre las cel de un BB sirven para sí mismo, y eventualmente sirven para algún familiar. Nosotros tb donamos cel madres...el doc se encargó de la recolección y se fueron a un banco público, Creo que Adm por la Católica. Me dijo que se había descubierto que a veces la cantidad extraída del cordón no es suficiente y por el negociado igual la Criopreservan.
5 IIU (México). 3 ICSI (Chile, IVI) +:baby:

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#25
Chicas, para comentar y hablar sobre este tema, por favor utilicen la herramienta de búsqueda. Hay harta información sobre esto en el foro.


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