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Sobre canalizaciones, mi último escrito
#1
Mensajes desde y hacia el otro lado del arco iris…   Publicado en

Enlaces habilitados sólo para miembros. Regístrate o Inicia Sesión para verlos.   Ayer tuve una de esas sesiones en las que el paciente recibe  mensajes precisos desde el otro lado… se me están haciendo frecuentes.  Aún no me acostumbro a esto de los susurros y nombres y mensajes… a ver  gestos muy específicos, que me los muestran para que el paciente sepa  que la comunicación es real.
Aunque hace unos años me dijeron que tengo el canal listo, me negaba a usarlo.
¿Cuándo empezó todo esto?
[Imagen: terapias-vidas-pasadas-300x226.jpg]
El túnel de luz.
Si hago memoria, me crié escuchando a mi familia que se podía pedir a  alguien fallecido que se llevara luego a algún enfermo que estaba  sufriendo. Cuando mi especial hermana Irene no se decidía a irse –en  1984-, la Lolita me decía que le estaba pidiendo a su madre, mi abuela  paterna, que por favor se la llevara, que la viniera a buscar. Mi abuela  había prometido hacerlo.
Esto fue un discurso consistente en mi familia paterna… pedir a alguien  que ya había partido, que ayudara a un indeciso. Era una frase dicha con  toda naturalidad.
Cuando mi madre murió, en 1996, ocurrieron dos cosas… me habían  avisado 6 meses antes que se iría, por lo que aproveché el tiempo que  nos quedaba juntas. Y una vez que cruzó, tuve un “sueño” en que la  llevaba de la mano a donde la esperaba su madre.
Años después –el 2008-, Enlaces habilitados sólo para miembros. Regístrate o Inicia Sesión para verlos.,  no dudé en pedir que viniera su marido a buscarla… le supliqué: “por  favor tío, ven a buscarla, llévatela, ella no quiere una vida a medias”.
Pasaron unas pocas horas… y ella se fue… la nieta que estaba acompañándola dijo que la Lolita vio a su amado que vino por ella.
Por esos años y yo había pasado por los cursos de Harold Moskowitz, y ya  había aprendido toda la “técnica” para ayudar al bien morir.
Mi primera experiencia de ayudar al buen morir fue con el papá de una  querida colega de museos. Le dio un accidente vascular fulminante…  fueron unas pocas horas… ofrecí mi ayuda, pensando más bien en una  sanación común, a distancia. Y cuando la hice, al llegar al 4° chakra,  vi la esencia del caballero saltando fuera… sentí y vi su desconexión…  Mi colega dijo que su padre tenía una expresión de calma y placidez, que  se había ido muy tranquilo.
Pocos días después hice el curso de sanación VIII con Harold, donde  aprendí la forma de ayudar. Le conté la experiencia vivida… y me  corroboró lo que yo había presenciado.
Desde entonces he tenido unas cuantas experiencias de aplicar esta forma  de ayuda al bien morir. En algunas, he estado conectada con la persona  en el momento de su muerte… y he sentido todo el desprendimiento entre  aura y cuerpo.
En el 2010 acompañé a un paciente con cáncer en toda su corta  enfermedad, y lo ayudé a partir en paz, con la energía suficiente para  despedirse de manera luminosa y consciente de su familia. Fue entonces  cuando empecé a ver literalmente la puerta de paso hacia el otro lado. Y  presenciaba con claridad a los parientes que venían a ayudar en el  tránsito. Lo que había escuchado de mi familia, era real!
Luego me tocó acompañar a mi padre… cuántas veces le pedí a mi madre,  a sus padres, a mi hermana… que se lo llevaran. Solía preguntarle a mi  viejo si los veía.
Durante el cáncer del 2005, cuando estuvo a punto de irse, yo vi muy  frecuentemente a mi madre. Pero se fue alejando en la medida de la  recuperación de mi viejo; nunca me habló, sólo la veía… y dejé de verla  cuando él se sanó.
El 2014, cuando mi viejo ya estaba muy mal, empecé a aplicar la sanación  para ayudarlo… y de pronto me di cuenta que él le tenía miedo a lo que  veía, a las luces, al túnel de luz. De alguna manera, me las arreglé  para mostrarle -a distancia- que podía confiar… y se fue… por fin!
De vuelta del cementerio de Los Andes entré a mi departamento, y sentí  algo así como pruebas de sonido de un recital… era mi viejo! Le había  dicho que del otro lado podría ver todo, que no se iría a negro… y  muchas veces le dije que al cruzar confirmaría lo que yo le decía, y que  se reiría al recordarlo. Y lo primero que escuché de él fueron risas…  sus risas, diciéndome “era como me dijiste”.
De a poco me fui acostumbrando a conversar con él; del otro lado no  puede mentir, así que he averiguado unas cuantas cosas sobre su vida…
Y así pasaron los meses… hasta que un día sentí a mi madre, casi 30  años después de su partida, hablándome muy claramente al oído, algo muy  concreto sobre mi hermano. ¡Llegué a saltar!
También me ha venido a ver si estoy enferma… y me despierta con la misma  voz que lo hacía cuando yo dormía post trasnoches de entregas de taller  en diseño: “hija… hija… hasta cuándo vas a dormir”.
De pronto me encontré que si hablaba de cualquiera de mis viejos con  algún pariente, ellos se hacían presentes… empezaron a dar mensajes: a  la madre de sus únicos nietos, a una prima, a sus nietos… a mí.  Contestaban preguntas… y lo siguen haciendo. En situaciones difíciles  para mí suele aparecer mi madre para afirmarme, decirme cosas, darme  ánimo.
En ocasiones mis viejos y la Lolita aparecen en ”sueños”… pareciera  ser que ahí soy yo quien cruza. Pues en todas las escenas que he visto,  yo les digo que tenemos poco tiempo, y que estoy consciente que estamos  en dos lados distintos de la realidad. En esas instancias puedo  abrazarlos, conversar con ellos, me dan mensajes que tienen que ver con  lo que estoy viviendo.
Muchas veces despierto llorando, por la nostalgia de no poder abrazarlos  físicamente… aquí y ahora… aunque en el “sueño” sí los abrazo.
Y así he seguido conectada a ellos. En ocasiones aparece la Lolita,  como el año pasado en el matrimonio de una de sus nietas,… me empujaba  el hombro para que yo hablara y le diera recados varios a su nieta  (aunque la nieta es tanto o más vidente que yo). Ese día se hizo  presente mi padre, la Lola, un primo de la novia…. Llegaron varios a dar  sus bendiciones al matrimonio.
La Lolita me hizo hablar en público, quería trasmitirle un mensaje a su  nieta; me fue tan impresionante sentirla a mi lado, casi verla… que  hablé a sollozos.
También quiso tocar la pancita de embarazada de su nieta a través de mis manos.
Un mes después falleció un queridísimo tío de cariño, compañero de  universidad de mis viejos. Otra vez ayudé a partir, mostrándole que  confiara en la luz que veía, en que todo estaría bien si cruzaba, le  pedí a mis viejos que vinieran a buscarlo… mi tía dijo que se fue en  paz. Y cuando he ido a visitarla, mi tío se hace presente de inmediato.
A la par de estas historias familiares, en la consulta empezaron a  sucederse experiencias parecidas con pacientes. De pronto en medio de  una sanación, me tocaban el hombro derecho… y zas… mensaje directo al  paciente, el que transmito al terminar la terapia.
En otras ocasiones es durante una sesión de tarot… estás han sido las  más impresionantes… Me tocan el hombro, me susurran un nombre que  escucho a medias… y empieza el mensaje. Una vez me tocó una chica que  estaba en una relación de pareja muy malsana… llegó rápidamente la  abuela Ana, a decir que saliera de eso, le dio mensajes muy precisos a  la chica… lo más impresionante, la abuela me mostraba un gesto en un  delantal de cintura, una manera de secarse las manos… la chica lloraba a  mares cuando se lo describí. El abrazo de despedida de la sesión fue  con la abuela incluida.
Ayer me tocó una ex pareja que se había suicidado. La sentía muy  preocupada, casi dándose cabezazos al otro lado, muy impaciente… hasta  que la empecé a escuchar y pude dar los mensajes. Se fue calmando, y al  final vi en ella un gesto de niña feliz aplaudiendo… el ex marido se  emocionó profundamente: los dos gestos que me mostró ella eran  habituales.
Cada vez es más frecuente recibir mensajes del otro lado del arco  iris, sentir un leve toque en mi hombro derecho, o un susurro… o las dos  cosas. Es tan sutil la comunicación. No estoy muy clara de si pregunto  quién es, o me lo soplan.
Alguna vez me comuniqué con la forma antigua, como médium, esa en que la  persona del otro lado casi se apropia de uno… pero no me gustó. Quita  demasiada energía, agota.
Dentro de todo este panorama de ayudar al bien morir, de ayudar a  cruzar… de cruzar yo misma al encuentro de quienes extraño, de escuchar  mensajes desde el otro lado, se suma el que muchas veces el que está al  otro lado necesita ayuda.
Algo de esto me había tocado al hacer limpieza de lugares… hablar con  los “fantasmas” explicándoles sus circunstancias de muerte, para que por  fin pudieran descansar. He visto unas cuantas historias de muertes  violentas.
En esas ocasiones, aplico mucho de lo que aprendí con Harold, tomo  información de muchos lugares, dimensiones, para ayudar a esa  consciencia a descansar. Registros akáshikos, maestros del Karma, seres  de luz varios… revisar libros de vida… y otras tantas cosas… aplico Sat  Nam Rasayan a uno y otro lado del arco iris.
Pareciera ser que cruzo de un lado a otro con facilidad… que puedo  llevar y traer información. Pareciera que lo he hecho toda mi vida sin  saber; eso me dice una querida bruji… pero ahora es a plena consciencia  de lo que estoy haciendo.
No temo de lo que hay a uno u otro lado, sólo siento una diferencia de densidad.
Y… pareciera que es hora de acostumbrarme a que me hablen harto desde el otro lado del arco iris…
Mi abuela paterna me susurra al oído que ya era hora…

Namasté!




(Esta én Enlaces habilitados sólo para miembros. Regístrate o Inicia Sesión para verlos.)
Bendiciones!

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